31/03/2024
El sermón de las siete palabras✝️
🌿Perdón
Jesucristo ya estaba asumiendo todos los sufrimientos que implicaba ser el salvador del mundo. Había recibido el rechazo del pueblo, el cual vociferó a una voz ante el gobernador romano de Judea que lo crucificara, ya había padecido los cruentos azotes de los guardias romanos y debía cargar con su propio instrumento de ejecución, una cruz, por toda la ciudad hasta llegar a una colina en las afueras.
Pese a todo el sufrimiento padecido y que aún le quedaba por padecer, Jesucristo no dejó de tener autoridad sobre el pecado y en su camino al calvario, consoló a las mujeres de Jerusalén que hacían lamento por él; pero lo más estremecedor se vivió al momento de ser clavado en la cruz, cuando en lugar de descargar sus frustraciones contra sus escarnecedores, como sus dos compañeros de ejecución de seguro lo estaban haciendo, él decidió interceder por ellos, profiriendo: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen."
En la cruz, el perdón inmerecido se consumó para toda la humanidad, ese perdón descrito en el evangelio de Mateo, incluso para aquellos quienes contribuyeron directamente al sufrimiento del Salvador. Ese perdón derramado para una raza humana que le dio la espalda al Mesías, aún sigue al alcance.
S. Lucas 23:34 RVR1960
[34] Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes.
🌿Salvación
En el momento de la crucifixión, Lucas nos deja ver a un pecador arrepentido que es alcanzado por el acto vicario de Jesucristo, y no era cualquier pecador, ya que se trataba de uno de los dos delincuentes que estaban compartiendo su destino.
Este cuadro muestra la verdadera naturaleza del arrepentimiento que agrada a Dios, ya que Mateo en su evangelio nos deja ver que este mismo criminal se había unido con el otro a insultar a Jesucristo. No obstante, Lucas narra que este hombre en medio de su tormento volvió en sí y reconoció que él merecía tal castigo por sus acciones, mientras que el Señor se encontraba ahí sin hacer nada malo; acto seguido le rogó que se acordara de él cuando empezara a reinar, a lo que el Señor en su misericordia le respondió: “Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso”.
Ese hombre será recordado por mostrar el arrepentimiento que agrada a Dios para alcanzar misericordia, y cómo alguien en medio del dolor más angustiante, puede recibir la misericordia del Señor para tener un futuro asegurado en el paraíso con Jesús, pues finalmente, para eso vino a este mundo.
S. Lucas 23:43 RVR1960
[43] Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.
🌿Amor
Hasta el día de hoy parece incomprensible cómo en su momento de angustia, en el que pudo haberse quedado inerte esperando su muerte, Jesús continuaba haciendo la voluntad del Padre, devolviendo con bien el mal causado y preocupándose por aquellos a quienes amaba.
En su dolor, María fue acompañaba por Juan, el discípulo amado por el Señor, para acompañar a su hijo. En su amor, Jesucristo no quiso dejar a su madre terrenal desamparada y la confió en manos de su discípulo amado, quien en adelante tendría a su cargo a la mamá de Jesús.
"Mujer, ahí tienes a tu hijo. [...] Ahí tienes a tu madre." Fue lo que Jesucristo en su agonía dijo para que su madre terrenal y su discípulo amado pudieran cuidar el uno por el otro. Los seres amados de Jesús y todo aquel que viene arrepentido ante la cruz, puede encontrar ese mismo consuelo y amor.
De manera contundente nuestro Señor llama a su madre: “mujer”, con ello hace alusión al género humano que él ama profundamente y que una vez transformado, desea que reflejen ese amor incondicional y transformacional para atestiguar que somos sus seguidores.
S. Juan 19:26 RVR1960
[26] Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo.
🌿Soledad
Las siete palabras más emblemáticas emitidas por nuestro Señor Jesús durante su crucifixión se encuentran repartidas en todos los cuatro evangelios. Sin embargo, la expresión "¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?" es la única que aparece en dos ocasiones en los evangelios.
No es para menos que se quiera enfatizar en la sensación de soledad que experimentó el Hijo de Dios, al comprender que la comunión eterna y perfecta entre él y el Padre se encontraba rota. ¡Qué situación más devastadora! ¡Cómo nos comprende nuestro Sumo Sacerdote cuando nosotros pasamos por esos momentos de “lejanía” de la comunión con nuestro Amante Padre Celestial!
Muy poco se sabe acerca de la razón exacta de esto, pero se sabe que en base a la santidad de Dios, él no puede estar cerca de alguien que estaba absorbiendo el castigo por el pecado del mundo. Nuestro Señor fue obediente hasta su muerte y ponerse en la posición del hombre pecador como el destinatario de la ira del Señor, estaban entre los requisitos que él debía cumplir para que su sacrificio vicario por el pecado del mundo fuera completo y perfecto, para que este pueda alcanzarnos y darnos una seguridad eterna.
S. Mateo 27:46 RVR1960
[46] Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
🌿Necesidad
¿Cómo es posible que aquel que manifestó ser la fuente de agua viva y el pan de vida, llegara a sentir sed?
Toda la vulnerabilidad de Nuestro Señor se manifestó en la cruz, demostrando que, aun cuando había descendido de los cielos y mantenía una comunión perfecta con el Padre, al punto de ser uno solo con él, Jesús tuvo en todo momento una humanidad plena y estaba sujeto a todas las necesidades de nuestra raza.
También nos recuerda que Jesucristo no está distante de aquel que clama con misericordia, sino que además busca tener una relación con él. Él es capaz de compadecerse de nosotros y recibirnos, porque él experimentó todas nuestras luchas como humano y sabe de lo que tenemos necesidad, por lo que su sacrificio es completo y capaz de darnos la victoria sobre nuestra misma condición humana.
Nuestro Señor es consciente de nuestras necesidades humanas y de lo importante que es tenerlas cubiertas. No obstante, las necesidades no son el centro de la vida y en su sermón, el Señor invita al hombre a tener un concepto de la vida más trascendental, sabiendo que la honra y la gloria a Dios es el fin de la vida humana. Al ver a nuestro Salvador en necesidad y siempre priorizando el Reino de Dios, tenemos un ejemplo de vida a imitar.
S. Juan 19:28 RVR1960
[28] Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed.
🌿Consumación
Jesucristo vino a este mundo para llevar a perfecto cumplimiento la obra del Padre. Además de anunciar la venida del reino de Dios y dar testimonio de él a través de incontables milagros, Jesucristo debía consumar el sacrificio por el pecado del mundo. Él es el Cordero de Dios que quita completamente el pecado del mundo.
Al estar completando la obra que debía hacer y en sus horas más agónicas, Jesucristo se permitió decir: “Consumado es”. Isaías profetizaba sobre el Mesías que Jesús vería el fruto del sufrimiento de su alma (53:11) y ese fruto es todo aquel arrepentido que ha sido lavado por su sacrificio, el cual tuvo que completarse para que nosotros alcancemos misericordia. Ese fruto somos todos aquellos que hemos doblado nuestra rodilla ante el Señorío de Cristo Jesús y puede serlo todo aquel que crea en Él.
Podemos confiar en que Dios culmina todo aquello que inicia y que nosotros como fruto de su obra, seremos perfeccionados en nuestro carácter, hasta el día que nos presentemos sin mancha delante de él. (Filipenses 1.6)
S. Juan 19:30 RVR1960
[30] Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.
🌿Entrega
Hasta el final, en medio de su soledad y agonía, la esperanza de Jesucristo estaba en Dios y luego de haber consumado el sacrificio y haber abierto el camino al hombre para la salvación divina, Jesucristo podía decir confiado: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”-
Días antes Jesús testificaba, que nadie quitaba la vida del Buen Pastor, sino que por mandato de su Padre él tenía poder para poner su vida y él tenía poder para tomarla de nuevo. La esperanza expresada en este hecho daría fruto al tercer día, cuando Cristo resucitó y se convirtió en la primicia de aquellos que anhelamos la resurrección en su segunda venida.
Esa esperanza y esa entrega sacrificial que Jesucristo manifestó en la cruz nos da la esperanza que, pese a nuestras luchas, nosotros tendremos junto con Jesucristo la victoria sobre la muerte eterna y sobre el pecado. Para ello, es necesario que nos encomendemos a la guía, al cuidado, a la misericordia y a la voluntad de nuestro Señor quién espera de sus seguidores una entrega total en favor de aquellos que todavía están perdidos y necesitan ser encontrados.
S. Lucas 23:46 RVR1960
[46] Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró.
🕊️👑✨¡Cristo ha resucitado! Era el mensaje que aquel primer día de la semana muchos anunciaron y otros escucharon. El escepticismo, la admiración, la duda fueron de las diferentes reacciones que tuvieron los primeros oyentes de esta gran noticia.
La obra estaba consumada y la reconciliación ahora estaba completada. El Padre ha reunido todas las cosas bajo los pies de nuestro Señor y el postrer enemigo será la muerte sobre la cual podemos decir: “Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”
Ahora el fundamento de nuestra fe está firme, la esperanza gloriosa está clara y el propósito de Dios cumplido. ¿Qué nos corresponde? Estar firmes y constantes, lo que implica tener certeza de la fe que hemos depositado en Cristo Jesús; creciendo en la obra del Señor siempre, lo cual significa en crecimiento y no pasivos, procurando el cumplimiento de su misión cada día de nuestra vida y finalmente; enterados que nuestro trabajo en Él no es vano, es decir, aguardando la recompensa de los cielos que nadie nos quitará y que jamás se deteriorará.
¡Gloria a Dios, Cristo ha resucitado y pronto volverá por Su pueblo!
1 Corintios 15:1-58 RVR1960
[1] Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; [2] por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. [3] Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; [4] y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; [5] y que apareció a Cefas, y después a los doce. [6] Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. [7] Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; [8] y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí. [9] Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. [10] Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo. [11] Porque o sea yo o sean ellos, así predicamos, y así habéis creído. [12] Pero si se predica de Cristo que resucitó de los mu***os, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de mu***os? [13] Porque si no hay resurrección de mu***os, tampoco Cristo resucitó. [14] Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. [15] Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los mu***os no resucitan. [16] Porque si los mu***os no resucitan, tampoco Cristo resucitó; [17] y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. [18] Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron. [19] Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres. [20] Mas ahora Cristo ha resucitado de los mu***os; primicias de los que durmieron es hecho. [21] Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los mu***os. [22] Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. [23] Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. [24] Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. [25] Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. [26] Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte. [27] Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas. [28] Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos. [29] De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los mu***os, si en ninguna manera los mu***os resucitan? ¿Por qué, pues, se bautizan por los mu***os? [30] ¿Y por qué nosotros peligramos a toda hora? [31] Os aseguro, hermanos, por la gloria que de vosotros tengo en nuestro Señor Jesucristo, que cada día muero. [32] Si como hombre batallé en Éfeso contra fieras, ¿qué me aprovecha? Si los mu***os no resucitan, comamos y bebamos, porque mañana moriremos. [33] No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres. [34] Velad debidamente, y no pequéis; porque algunos no conocen a Dios; para vergüenza vuestra lo digo. [35] Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los mu***os? ¿Con qué cuerpo vendrán? [36] Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes. [37] Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de otro grano; [38] pero Dios le da el cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo. [39] No toda carne es la misma carne, sino que una carne es la de los hombres, otra carne la de las bestias, otra la de los peces, y otra la de las aves. [40] Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales. [41] Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en gloria. [42] Así también es la resurrección de los mu***os. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. [43] Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. [44] Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual. [45] Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. [46] Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. [47] El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. [48] Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. [49] Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial. [50] Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. [51] He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, [52] en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los mu***os serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. [53] Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. [54] Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. [55] ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? [56] ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. [57] Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. [58] Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.