31/05/2026
Santísima Trinidad
El misterio de la Santísima Trinidad -Un sólo Dios en tres Personas distintas-, es el misterio central
de la fe, pues es el misterio de Dios en Sí mismo.
Aunque es un dogma difícil de entender, fue el primero que entendieron los Apóstoles. Después de
la Resurrección, comprendieron que Jesús era el Salvador enviado por el Padre. Y, cuando
experimentaron la acción del Espíritu Santo dentro de sus corazones en Pentecostés,
comprendieron que el único Dios era Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Sabemos que cada una de las Personas de la Santísima Trinidad está totalmente contenida en las
otras dos, pues hay una comunión perfecta entre ellas.
Con todo, los miembros de la Santísima Trinidad son distintas entre sí, dada la diversidad de su
misión:
Lo vemos claramente en la Creación, en la Encarnación y en Pentecostés
- En la Creación, Dios Padre está como principio de todo lo que existe.
- En la Encarnación, Dios se encarna, por amor a nosotros, en Jesús, para liberarnos del
pecado y llevarnos a la vida eterna.
- En Pentecostés, el Padre y el Hijo se hacen presentes en la vida del hombre en la Persona del
Espíritu santo, cuya misión es santificarnos, iluminándonos y ayudándonos con sus dones a
alcanzar la vida eterna.
¿Que hacemos al persignarnos? "En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo"
Cada vez que hacemos la Señal de la Cruz sobre nuestro cuerpo, recordamos el misterio de la
Santísima Trinidad.
La Santísima Trinidad afirma que Dios es un solo ser, pero que existe en tres personas distintas: el
Padre, el Hijo (Jesucristo) y el Espíritu Santo. Estas tres personas son coeternas, consustanciales y
comparten la misma naturaleza divina, aunque son distintas entre sí.
En otras palabras, la Santísima Trinidad no son tres dioses separados, sino un solo Dios en tres
personas que comparten la misma esencia divina. El misterio de la Trinidad es central en la fe y se
celebra el domingo siguiente a Pentecostés, conocido como el Domingo de la Santísima Trinidad.