22/05/2026
CAPITULO XXVI
POTESTAD, REPRESENTACIÓN Y CONSAGRACIÓN DEL SELLO SÉPTIMO,
ESCUDO SUPREMO DE LA IGLESIA SÉPTIMA PATRIARCAL DE LAODICEA
Este capítulo de la vida del Señor Don Roque Rojas es continuación de las dos anécdotas anteriores y se refiere a la historia del Sello Séptimo.
El Señor Don Roque Rojas celebraba las ceremonias oficiales de la Iglesia en la casa de su prima la Señora Doña Refugio González Viuda de Lópezcano y en dicho lugar estaba el Sello Supremo del Dios vivo u Oratorio Central.
La Señora Doña Refugio González viuda de Lópezcano socorría consecutivamente a una señora ciega de nacimiento, la cual era viuda llamada Doña Abundia Zepeda y esta pobre mujer ciega la tenía recogida la Señora Doña Rosa Trejo, la cual con el Cura o Canónigo de León Guanajuato, Valverde, había tenido con él los siguientes hijos: Refugio Valverde, Asunción Valverde, Jesús Valverde y Trinidad Valverde, siendo que este último no llevaba el apellido del Canónigo Valverde porque por su necesidad y pobreza Doña Rosa se lo había donado a su hermano Don Juan Trejo que era casado y no tenía hijos, el cual vivía en el pueblo de Cahuacan del Estado de México.
El Señor Don Roque Rojas conoció a la Señora Doña Rosa Trejo cuando ésta vivía en el Callejón de la Olla Número 2 de la Ciudad de México, cuando en cierta ocasión se la presentó su prima la Señora Doña Refugio González Viuda de Lópezcano, la cual iba muy angustiada para saber de su joven hija Doña Refugio Valverde Trejo, la cual se encontraba en el poblado de Cholula, Puebla, y él le indicó como se encontraba y al dirigirse a buscarla encontró a su amada hija siendo éste el motivo por el cual creyó fielmente en el Señor Don Roque Rojas.
Platicó la Señora Doña Rosa Trejo al Señor Don Roque Rojas que siendo muy joven y viviendo en la Ciudad de León Guanajuato con su madrastra y siendo esta señora completamente apegada a la Iglesia Católica Romana había llevado a ella con el Cura Valverde para que fuera su confesor y éste la había enamorado y la había deshonrado en la misma Sacristía y había procreado con él a su primera hija Doña Refugio Valverde y que al tener conocimiento la mitra de México la había excomulgado tanto a ella como a la hija del Cura Valverde y el Señor Don Roque Rojas le dijo que en la Tercera Era que él abría la Iglesia Católica Apostólica y Romana estaba considerada como una Religión Pagana y que no todos los sacerdotes de dicho credo eran castos, puesto que ella tenía una muy clara demostración de ello puesto que la Iglesia Romana no era más que una amplia degeneración del Cristianismo y el Protestantismo un ab**to del Catolicismo Romano, al igual que el Sismatismo Oriental y que por eso venía él a dar un nuevo y último mensaje de restitución y de regeneración con un medio Nuevo de Santificación y Nuevas Doctrinas de enseñanza orientadora.
Dijo Doña Rosa a Don Roque que cuando la mitra lo traslado de León a México ya habían procreado a los siguientes hijos: Asunción Valverde, Jesús Valverde y a Trinidad el último de sus hijos que al venir a México con todos sus hijos lo había dado al último de sus hermanos Juan Trejo el cual lo había adoptado como su hijo por no tener hijos en su matrimonio y éste se llamaba Trinidad Trejo, motivo por el cual no llevaba el apellido del Cura Valverde.
El Señor Don Roque Rojas demostró a la Señora Doña Rosa Trejo lo absurdo e impropio de la excomunión Romana diciéndole que esa Iglesia no era la verdadera de Jesús puesto que no llevaba el verdadero Cristianismo sino que estaba lleno de agregados como las prácticas del judaísmo y la copia de la Trinidad Hinduista, puesto que no había tres Dioses sino solamente Uno, puesto que la Santísima Trinidad no era misterio ni Dios, que la Trinidad era formada humana y mesiánicamente por tres Mesías y Enviados Divinos que marcaban tres eras de la humanidad: Moisés de Levi el Mesías del Judaísmo, Jesús de Nazareth el Mesías del Cristianismo y Roque Rojas y él el mismo Don Roque Rojas el Mesías del Eliasismo.
La maravillosa prueba de testimonio que Doña Rosa Trejo le vio a Don Roque Rojas fue como éste hizo que la ciega de nacimiento Doña Abundia Zepeda le volviera la vista, cosa altamente y suprema que Doña Rosa le vio a Don Roque Rojas.
La Señora Doña Rosa Trejo fue bautizada o regenerada como marcada al igual que su hija Doña Refugio Valverde por el Señor Don Roque Rojas y en ceremonia muy especial y de mucha trascendencia efectuaba en la Calle del Ciprés y las Flores en la casa de la Señora Doña Refugio González Viuda de Lópezcano celebró el Señor Rojas la consagración de Doña Rosa Trejo, consagrándola potestativamente como “LA HIJA MAYOR DE LA NUEVA SIMIENTE DE ABRAHAM DE LA TERCERA ERA”, habiendo presenciado esta ceremonia las siguientes personas que estuvieron en ella los cuñados de Doña Refugio; el Señor Don Porfirio Lópezcano Santillán de oficio sastre, el Señor Don Pedro Lópezcano Sacristán de la Iglesia de San Pablo, la esposa de Don Roque Rojas Doña Guadalupe Arias Malanco de Rojas, Doña Luz Escobar de Tello, Doña Margarita Espinoza de los Monteros Viuda de la Cortina y las Señoritas Doña Damiana Oviedo Suárez, Doña María de Jesús Oviedo Suárez, Doña María de Jesús Vergara Lope, Doña Dolores Arriaga Lópezcano, Doña Guadalupe Róbalo Santillán, la Señora Doña Guadalupe Suárez Viuda de Oviedo y los Señores Don Eduardo Ducois Lópezcano y Don Ismael Corona Suárez.
En esta solemne ceremonia el Señor Don Roque Rojas le hizo entrega a la Señora Doña Rosa Trejo de un hábito sacerdotal todo azul con una estola de color azul y con letras bordadas y plateadas y la consagro como la simiente mayor de Abraham como la Hija Mayor de todas las sacerdotisas del Eliasismo.
Y sigo escribiendo en estas mis memorias como fue la consagración del oratorio de Mina Número 18, en que hizo la entrega a la Señorita Doña Fernanda Trejo sobrina de Doña Rosa Trejo en el Arca Oficial del Sello Séptimo DE LA TRIBU DE JUDÁ. A los pocos días de haber llegado el Señor Don Roque Rojas del Estado de Hidalgo y San José Ocotillo, llegándose el 22 de Mayo de 1870, en que consagro su Oratorio a la Señorita Doña Fernanda Trejo en las Calles de Mina Número 18, habiendo hecho más antes la escultura de la Purísima para cuya escultura la Señorita Trejo y Yo le dimos el dinero a Padre Roquito.
Ese día yo fui consagrado Ministro, siendo la primera vez en que conocí a Padre Roquito y confieso que no creía nada de lo que estaba viendo hacer a Padre Roquito, pero la gran demostración que vi sobre de él me hizo creer, ese mismo día yo fui uno de los siete marcados en el Oratorio de Mina y al mismo tiempo consagrado como Ministro de la Iglesia Elías.
Voy a hacer una declaración de cómo sin conocer aún al Señor Rojas, yo había dado dinero a la Señorita Trejo para hacer la escultura de la Purísima.
Con anterioridad había ido a una fiesta en la casa de los Hermanos Trejo, quien fue invitado. En ese conmilitón estuvieron los esposos Martínez cuya Señora Benita Jácome era prima de la Señorita Doña Fernanda Trejo y de su hermano Don Cayetano, por haber sido hermanas las madres de ellos y la Señora Doña Benita como Doña Fernanda eran primas de la Señora Doña Refugio González.
Los esposos Martínez que ya conocían al Señor Rojas después del conmilitón en la sobremesa abordaron la conversación del Señor Don Roque Rojas al que ya lo había conocido la Señorita Fernanda Trejo por conducto de su prima la Señora Doña Benita (sin conocimiento de su hermano Don Cayetano y había ido a conocerlo porque antes de él le había hablado su prima Doña Benita en el Callejón del Ratón Número 8). He dicho que los esposos Martínez abordaron el tema de las maravillas que habían visto al Señor Rojas, una de ellas volverle la vista a un ciego, haber andar a un paralítico y otras cosas más, la Señorita Trejo terció en la conversación a su hermano Don Cayetano, le dijo que lo había desobedecido pero que estaba gustosa porque había visto y conocido a un hombre verdaderamente maravilloso lleno de grandes dotes y virtudes.
Don Cayetano quedó sorprendido y así ya todos tomamos interés verdadero en querer conocerlo.
Después de esa fiesta en cierta ocasión me encontraba en mi casa en compañía de mi esposa, cuando la criada anunció que me buscaba la Señorita Trejo, le ordeno a la criada que hiciera hasta donde estábamos mi esposa Doña Dolores Olvera y Yo. Una vez que Doña Fernanda hubo pasado saludo a mi esposa y a mí, indicándole que tomara asiento y una vez que lo hubo hecho le dije:
-Señorita Trejo, estoy a sus órdenes ¿en qué puedo servirla?
Señor Baldomero me contestó, les hablamos del día del Santo de mi Hermano Cayetano, Benita, su esposo Don Lucas y Yo, del Señor Rojas, lo cual mucho les intrigó a ustedes, ahora Señor Baldomero vengo a decirle que mi hermano Don Cayetano, mi cuñada Doña Santos Posada y mi sobrino el joven Tirso Trejo ya lo conocen y han aceptado sus teorías y doctrinas y el 22 de Mayo me va a consagrar un Oratorio con la potestad y representación del Sello Séptimo, me va a hacer el Señor Rojas una escultura de la Purísima para el Oratorio y yo de mi peculio sin pedirle nada a mi hermano Cayetano le he dado doscientos pesos al Señor Rojas y quiero otros cien pesos que me haga el favor de facilitarme Señor Baldomero porque poco más o menos trescientos pesos va a importar la escultura de la Purísima.
Me levanté sin contestarle nada a la Señorita Trejo, abrí mi secreta y puse en sus manos los cien pesos que me pidió y que más tarde ella quiso devolvérmelos, los cuales no acepte porque ya era creyente y ministro de la Iglesia Elías en el Oratorio de Mina.
Así fue como sin haber conocido aun a padre Roquito di dinero para la hechura de la Purísima a la que la señorita Trejo adorno con sus joyas personales quedándosele a esta escultura tres vestidos de finísimos brocados que ella en distintos tiempos hizo para la Purísima.
El día 22 de Mayo, la Señorita Trejo preparó y arregló el Oratorio bajo las ordenes y dirección del propio Señor Don Roque Rojas, ese mismo día el Señor Rojas consagro el Oratorio de Mina, habiendo estado las siguientes personas: La Señorita Doña Fernanda Trejo, su hermano Don Cayetano Trejo, su sobrino el joven Tirso Trejo, su cuñada esposa de su hermano Don Jorge Trejo, la Señora Doña Santos Posada, su prima Doña Benita Jácome de Martínez, el esposo de ésta Señor Don Lucas Martínez y Yo Gregorio Baldomero; todos fuimos marcados por él y después consagrados, la Señorita Trejo como Sacerdotisa y yo como Ministro.
Voy a relatar los sucesos que en ese entonces pasaron, yo llegue invitado por los Hermanos Trejo y ya estaban las personas antes mencionadas, las cuales ya conocía, las salude y nos pusimos a conversar, como a la media hora llegó el Señor Don Roque Rojas, el cual me fue presentado en el oratorio y, en la pieza contigua antes de haber entrado al Oratorio el Señor Rojas ordeno que todos nos postrásemos al suelo, habiéndonos exhortado a entrar en contrición y habiendo rezado el “ACTO DE CONTRICCIÓN”, de ahí nos entregó la ceremonia “DEL PERDÓN”, diciendo en pocas palabras si perdonábamos a nuestros semejantes y si perdonábamos creíamos estar perdonados por Dios, a lo cual sólo contestamos: -Sí, entonces él nos impuso el perdón nombrando a la Trinidad y a la Virgen.
De ahí nos levantamos y entramos al oratorio, rezando Padre Roquito la oración del “TE DEUM”, hasta donde dice tres veces Santo, ahí se hincó ante el altar, entregó el pueblo al Padre y llamó a las Tres Divinas personas en cortas palabras que nos postráramos e hiciéramos una oración mental, habiendo cantado en forma maravillosa Doña Benita Jácome.
De repente yo increpe al Señor Rojas y le dije:
¿Quién es usted y con qué facultades hace todas esas cosas?, son una verdadera mentira.
No soy señor más que el Elías Prometido para estos tiempos, me contestó y extendió su mano derecha sobre de mí, yo sentí cosas muy extrañas y caí al suelo en grandes convulsiones, un rayo de luz muy brillante y luminosa desprendiese de lo alto y cayó sobre del cráneo de Padre Roquito, automáticamente caminó de rodillas hasta llegar frente al altar.
En verdad sois un gran elegido y enviado de Dios y muy emocionado tome las manos de Padre Roquito.
Cuando el Señor Rojas depositó el espíritu Divino en el arca y la colocó en el altar dijo estas palabras textuales:
-Hoy en este día en San José Ocotillo la Señorita Doña Juana Mact-Nauth hace una ceremonia para quitar la mancilla que sufrió el Sello Séptimo en el pueblo del Chico y esta Sagrada Arca que la hago a usted su guardián sacerdotisa Señorita Doña Fernanda Trejo, porque esta sagrada arca es la oficial y lo será para todos los tiempos del Sello Séptimo o Séptima Iglesia Patriarcal y a este Oratorio, la representación y potestad del Sello Séptimo y ésta es de hecho y facto la verdadera y auténtica Séptima Iglesia Patriarcal de LAODICEA que es una de las Siete Iglesias de la “IGLESIA MEXICANA ELÍAS”, o sea “LA MUJER HERMOSA VESTIDA DEL SOL”, el nuevo pueblo de Dios, la Nueva Sión de la Perla Mexicana que es la Nueva y Tercera Era del Eliasismo, que marca el Sexto Sello del Reinado del Eliasismo sobre toda la tierra porque después de la época patriarcal o de los patriarcas vino la primera era judaica por el Mesías y enviado Divino, de la primera MOISÉS DE LEVI llamado “EL HIJO DE LAS AGUAS” y al terminar la primera era vino la Segunda Era Cristiana, fundada por el Mesías y Enviado Divino del Segundo Tiempo JESÚS DE NAZARETH llamado el HIJO DE DIOS y ahora nos encontramos ya de hecho y de derecho y con todas las de la Ley Divina en esta Tercera Era que es LA TERCERA ERA DEL ELIASISMO y el tercero y último enviado Divino mandado sobre la tierra soy yo ROQUE ROJAS el Enviado Elías sobre la tierra, porque sépanlo al venir el Cristianismo quedó totalmente terminado la Primera Era Judaica y al venir hoy la Era Eliasista ha quedado totalmente terminada la Segunda Era Cristiana porque el día último del mes de Marzo de 1869 terminó totalmente la Era Cristiana y el primero de Abril de 1869 nació la nueva y tercera era del Eliasismo con todo su esplendor y grandeza porque los reinados de Moisés de Levi y de Jesús de Nazareth terminaron en la Primera y Segunda Era y ahora Yo Roque Rojas, reino en la Tercera Era con todo poder del Eliasismo .
Entregó el Señor Rojas a la Señorita Trejo la Cruz del Eliasismo nombrándola “SIMIENTE” y primitiva guardián del Sello Séptimo y en esta forma fue la consagración del Oratorio de Mina Número 18 de la Ciudad de México. Y para continuar diré las cosas que se han hecho en el Sello Séptimo y estás han sido dos las cuales sucedieron ya mu**to Padre Roquito.
Una, Yo dibuje un Sello Séptimo que adherí al arca oficial de dicho Sello.
Y la segunda la Señora Doña Guadalupe Arias llevó a San José una arca que hizo en vida su extinto esposo Padre Roquito pero que nunca consagro y ella más después consagró.
No sé si el Sello Séptimo que Yo dibuje y consagre y el arca que la Señora Arias se atrevió a consagrar, no sé si ambas son indebidas o no, pues la Señora Arias y Yo cada una por su lado hicimos cosas que sólo hacía Padre Roquito y no sé si hay valor en esto o no y creo que igual valor tiene el arca que consagro la Señora Doña Guadalupe Arias y el Sello hecho por mí, si no es así ambas cosas no tienen ningún valor.
El día 22 de Mayo de 1870, al haber el Señor Don Roque Rojas hecho la ceremonia de haber depositado el Espíritu Divino en el Arca, la cual dejaba en forma oficial para el Sello Séptimo dijo estas palabras que yo hablo textualmente:
-Señorita Trejo esta Sagrada Arca le da a usted la representación y potestad del Sello Séptimo, pues la primitiva que fue violada y mancillada por el Presbítero Hiedra y el Señor Don Tirso Pagola sólo la he dejado sin ningún valor oficial para el Sello Séptimo al cual pertenecía y sólo como una concesión particular a las hermanas Tello, Doña Desideria y Doña Josefa. Al haber dejado a la custodia de la Señora Doña Gertrudis Rangel y la Señorita Doña Juana Mact-Nauth en la Hacienda de San José Ocotillo, Dto. De Huasca, están haciendo una ceremonia que Yo más antes les deje ordenada, que limpiaran con lienzo de seda blanca el Sello Séptimo, el cual después quemaría en un brasero borrando así la mancilla del expresado y mencionado Sello Séptimo.
Ambas, la Señora Tulitas y la Señorita Doña Juanita me pidieron que les mandara una arca y aunque ya la tengo hecha no se las mandare porque he recibido orden divina de dios EL ALTÍSIMO de que no la prepare, ni consagre, ni se las mande porque esta sagrada arca que hoy le entrego a usted Señorita Trejo será siempre LA OFICIAL DEL SELLO SÉPTIMO. Y usted Señorita Trejo deberá unirse a ellas para que estén juntos usted y ellas uniendo así el Sello Séptimo con esta su Sagrada Arca. -Esto fue lo que dijo Padre Roquito.
La Señorita Trejo después de algunos años de mu**to Padre Roquito quiso cumplir ese mandamiento pero las Señoras Doña Rosa Suárez de la Vega y Doña Elvira de Panseco Viuda de Altamira se opusieron, las cuales eran las dos sacerdotisas consagradas por la Señorita Trejo y mucha ascendiente tuvieron siempre sobre de ella alegando que la potestad del sello ella la tenía y que ellas eran las que deberían venir y no ella a San José Ocotillo, a más ni las conocía y nada tenía que ver con esas personas.
Viendo todo esto, cierta ocasión la Señora Arias fue a visitar a la Señorita Trejo para arreglar ese asunto pero intervinieron Doña Rosa y Doña Elvira, teniendo la Señora Arias un fuerte disgusto con estas señoras, la Señora Arias alegaba que ellas deberían de buscar a Doña Gertrudis y Doña Juana y ellas alegaban que las indicadas eran ellas para venir aquí a México a buscarlas y no tener que ir la Señorita Trejo y nosotras a San José Ocotillo derivándose de todo esto que saliera tan acalorada discusión que jamás se volvieran a hablar.
Entonces después Doña Guadalupe Arias no volvió a decirles jamás a Doña Gertrudis y Doña Juana en San José que sabía del Oratorio de Mina y de la Señorita Trejo y cuando le preguntaban ella decía que nunca había sabido de ello nada y lo desconocía en lo absoluto, además se excusaba alegando que su esposo cuando vivía muchas cosas que hacía no se las comunicaba.
He dicho los motivos por los cuales nunca se cumplieron las ordenes de Padre Roquito de unir el Sello y el Arca, la cual dejo como oficial para dicho Sello Séptimo y que dio en el Oratorio de Mina el día 22 de Mayo del año del Señor de 1870.
Supe mucho después que la Señora Arias había consagrado y preparado el arca que el Señor Rojas su esposo fabricó, pero que nunca quiso consagrar para que no hubiera una desunión y cuya cosa fue de esta manera sin haber deseos de una y de otra parte para cumplir con las órdenes que Padre Roquito había dejado.
Cuando supimos que la Señora Guadalupe Arias había consagrado y preparado el arca, haciéndola ella oficial del Sello Séptimo a súplicas reiteradas de las Señora Doña Rosa y Doña Elvira, hice y consagre el Sello Séptimo que deje a el arca. Así es que el Sello Séptimo que tiene el Arca del Oratorio de Mina es hecho por mí y preparado, así como el arca que tiene la Señora Doña Gertrudis Rangel, la cual fue consagrada y preparada por la Señora Doña Guadalupe Arias Viuda de Rojas.
Cuando supimos que la Señora Guadalupe Arias consagró al joven Don Delfino Ortiz Rojas nieto de ella e hijo de su hija Doña Carolina Rojas como “Príncipe de la Iglesia”, lo hizo informada por una pariente de la familia Abadiano, que quien hacía tres años yo había sido consagrado por la Señorita Trejo como Patriarca del Sello Séptimo y parece que esto disgusto a la Señora Arias diciéndole a dicha señora que su nieto sería más que “Patriarca”, fue por lo cual lo consagro como príncipe de la Iglesia.
Por aquel entonces ambas cosas llegaron a oídos de la Guardián del Sello Sexto la Señorita Doña Damiana Oviedo Suárez, mi nombramiento de “Patriarca” del Sello Séptimo y lo de Príncipe de la Iglesia, el que era Don Delfino, habiéndose también ella dado el nombre de “RUISEÑOR o PEDESTAL DEL SELLO SEXTO”, y tal parece que en ese entonces hubiese una idea de no ser menos cada uno, por lo que hubo esas tres denominaciones.
Doy con toda claridad y franqueza todas las declaraciones o aclaraciones para lo que al correr de los años llegaren a sus manos estas mis memorias y sepan las cosas reales y verdaderas sin ocultar de ninguna parte la verdad clara y desnuda.
No trato de ofender a nadie, pero los verdaderos hechos han sido tal y como los estoy hablando sin rodeos ni subterfugios de ninguna clase y los que vengan más después conozcan los hechos reales y verdaderos como han sucedido en la historia de esta IGLESIA MEXICANA ELÍAS, tal y como fueron sin quitarle ni ponerle nada.