30/03/2026
DEVOCIONALES PARA SEMANA SANTA
El Gólgota no fue el final de la historia. La cruz no fue un punto final, sino una puerta abierta hacia la gloria. Allí donde el mundo vio derrota, Dios estaba escribiendo el prólogo de la victoria más grande jamás anunciada. Porque el evangelio no termina con un cuerpo herido colgado en un madero ni con una tumba sellada por una piedra. El evangelio continúa con una tumba vacía, un Salvador resucitado y un Rey que volverá.
Creemos que JESUCRISTO, en su resurrección, ha vencido al sepulcro, para hacernos participantes de aquella justicia que conquistó por su muerte. Y también nosotros somos resucitados ahora por su poder a una nueva vida – por lo tanto, la resurrección de Cristo, cabeza nuestra, es prenda segura de nuestra gloriosa resurrección; y aunque en cuanto a la naturaleza humana ahora ya no está en la tierra, sin embargo, en cuanto a su deidad, majestad, gracia y Espíritu en ningún momento está ausente de nosotros.
- Catecismo de Heidelberg #45 y 47
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