26/03/2026
1 Corintios 15:12-19 | IMPLICACIONES DE LA RESURRECCIÓN DE CRISTO
La resurrección de Jesucristo no es solo una doctrina que defendemos; es la verdad gloriosa que sostiene nuestra fe, afirma nuestra predicación y llena nuestro corazón de esperanza. Si Cristo no resucitó, entonces nuestra fe sería vana, nuestro mensaje sería falso y nuestra salvación sería imposible. Pero la Escritura declara con poder que Cristo ha resucitado, y esa verdad lo cambia todo.
En este mensaje meditamos en tres certezas gloriosas:
1. Nuestra creencia tiene sentido
“Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.” (v. 14)
No hemos creído en una religión vacía ni en una tradición humana. Hemos creído en el Hijo de Dios, que murió por nuestros pecados y venció la muerte con poder.
2. Nuestro testimonio es verdad
“Y somos hallados falsos testigos de Dios...” (v. 15)
La iglesia no anuncia fábulas. La iglesia proclama la verdad eterna del evangelio: Cristo murió, fue sepultado y resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras.
3. Nuestra salvación es segura
“Aún estáis en vuestros pecados...” (vv. 17-18)
Si Cristo permaneciera en la tumba, no habría esperanza. Pero Él vive, y porque Él vive, hay perdón, hay justificación y hay vida eterna para todos los que han creído en Su nombre.
La tumba está vacía. La cruz no terminó en derrota. Nuestro Redentor vive.
Por eso nuestra fe no es en vano, nuestra predicación no es inútil y nuestra esperanza no será avergonzada.
¡Cristo vive, y esa verdad sostiene al creyente hoy y por la eternidad!