21/08/2026
En el espiritismo, especialmente el codificado por Allan Kardec, se considera que cada espíritu es responsable de sus actos y que está en un camino evolutivo hacia la perfección. Desde esta visión, los asesinos, psicópatas y personas que hacen mucho mal no son condenadas eternamente, sino que:
1. Son espíritus atrasados o enfermos moralmente
Estas personas son vistas como espíritus inmaduros o muy atrasados en su evolución moral. No necesariamente están perdidos para siempre, pero han elegido caminos de egoísmo, crueldad o destrucción, muchas veces por ignorancia, dolor profundo o por no haber desarrollado su conciencia espiritual.
2. Tendrán que responder por sus actos
El espiritismo enseña la ley de causa y efecto (muy similar al karma):
> Todo lo que hacemos, bueno o malo, genera consecuencias.
Los asesinos y psicópatas no escapan a esta ley: tendrán que reparar el daño causado, ya sea en el mundo espiritual o en futuras encarnaciones.
3. No hay castigo eterno, pero sí sufrimiento proporcional
No se cree en un in****no eterno. En cambio, los espíritus que hacen mucho mal pueden pasar largos periodos en zonas de sufrimiento, como el Umbral (un estado espiritual de oscuridad, confusión o remordimiento), hasta que se arrepientan y pidan ayuda para cambiar.
4. Tienen la posibilidad de regenerarse
El espiritismo cree que todo espíritu puede mejorar. Incluso los que han sido muy crueles pueden, después de mucho sufrimiento y reflexión, arrepentirse, pedir perdón y reencarnar para reparar el daño hecho.
Ejemplo: El caso de espíritus criminales en psicografía
En obras mediúmnicas como las de Chico Xavier, algunos espíritus que fueron asesinos relatan cómo sufrieron mucho después de morir, sintiendo el dolor que causaron, hasta que pudieron empezar a cambiar. Ellos mismos piden permiso para volver a la Tierra en condiciones difíciles (enfermedades, pobreza, abandono) como parte de su reparación.