25/08/2026
Una oración por todos los coordinadores. 🙏
Lo que nadie ve de un coordinador
Del cansancio nadie habla.
Nadie habla de las veces que ha citado y no ha llegado nadie, y aun así ha vuelto a citar la próxima semana.
Nadie habla de las veces que ha sacado de su propia cartera para que el proyecto no se detenga, y nadie se ha enterado.
Nadie habla de las veces que ha tenido que tragarse el orgullo para pedir perdón, para volver a empezar cuando todo parecía que ya no daba más.
Nadie habla de las noches pensando cómo motivar a los que ya no quieren venir, ni de las oraciones en silencio para no rendirse.
Nadie ve las llamadas sin respuesta, los mensajes leídos y jamás contestados, el "ya no puedo" que se traga para que el grupo no lo sienta.
Nadie habla de las veces que ha llegado primero y se ha ido último, cargando sillas, guardando materiales, apagando luces, mientras todos ya se fueron a descansar.
Nadie habla de las críticas que recibe por decisiones que nadie más quiso tomar, ni de las comparaciones injustas con "el coordinador anterior".
Nadie habla de las veces que ha llorado a solas después de una reunión difícil, y al día siguiente ha vuelto a sonreír como si nada.
Nadie habla de las metas propias que quedaron en pausa, del tiempo con la familia que se acortó, del descanso que se sacrificó, todo por sacar adelante un grupo que muchas veces ni lo agradece.
Pero Dios sí lo ve. Dios ve cada esfuerzo escondido, cada lágrima que nadie más notó, cada "sí" que se repitió aunque doliera.
Coordinar no es un cargo, es un servicio que se carga con el alma. Y aunque el mundo no lo aplauda, el Cielo lo tiene todo anotado.
Si eres coordinador, gracias. Tu cansancio también es una ofrenda. Y si sientes que ya no puedes más, recuerda: el mismo Dios que te llamó, es el que te sostiene.