01/10/2026
Lee está reflexión 👉El adicto también debe de soltar a mamá
A la madre codependiente le repetimos hasta el cansancio: “suéltalo, déjalo vivir sus consecuencias, deja de rescatarlo”. Y sí, necesita hacerlo. Pero hay una parte de esta historia de la que hablamos muy poco: el adicto también tiene que aprender a soltar a mamá. Porque algunos quieren independencia para consumir, pero dependencia cuando llegan las consecuencias. Quieren que mamá no pregunte dónde estuvieron, pero que esté disponible cuando falta dinero, aparece una deuda o todo se derrumba. Piden libertad con una mano y rescate con la otra. Y así también se puede permanecer atrapado durante años.
Pareciera que todo el trabajo de separación le corresponde al codependiente: que mamá deje de llamar, que no pague, que no investigue, que no resuelva, que aprenda a decir “no”. ¿Y el adicto qué? Él también puede seguir sosteniendo ese cordón que tanto dice odiar. Llama cuando necesita salir del problema, promete cuando teme perder el refugio y reclama abandono cuando mamá deja de resolverle. A veces incluso acusa: “ya no te importo”, justo cuando ella comienza a poner límites. Soltar a mamá significa dejar de utilizar su culpa como salvavidas. Porque crecer también duele cuando ya no hay alguien amortiguando cada caída.
Hay adictos que dejan la sustancia, pero todavía esperan que mamá les administre la vida. Que recuerde la cita, consiga el trabajo, hable con la pareja, pague lo pendiente, explique sus errores y calme cada crisis. Eso no siempre es recuperación; a veces solamente cambió la forma de depender. Recuperarse también puede significar aprender a cargar lo propio: equivocarse, frustrarse, trabajar, pedir ayuda sin exigir rescate y descubrir que mamá puede amar sin hacerse responsable de todo. El día que el adicto deja de necesitar una madre que le resuelva la existencia, algo profundamente adulto comienza a aparecer. Ya no necesita demostrar que puede vivir sin ella; empieza, simplemente, a vivir.
Y a ti, mamá, pareja, padre o familiar codependiente, también quiero decirte algo: no cargues tú solo con la obligación de “soltar”. Sí, tendrás que trabajar tus miedos, tu culpa y esa necesidad de intervenir cuando todo parece venirse abajo. Pero del otro lado también existe una responsabilidad. El adicto tendrá que decidir si quiere seguir agarrado de quien lo rescata o comenzar a sostenerse con sus propias piernas. Porque quizá la separación más importante no ocurra cuando mamá finalmente diga “hasta aquí”, sino cuando el propio adicto pueda decir: “mamá, esta consecuencia es mía”. Ahora quiero leer a los dos lados: ¿quién tiene más dificultad para soltar, el codependiente… o el adicto?Ese cierre está pensado para que adictos y familiares se sientan aludidos y la discusión no quede únicamente del lado de la madre.
Kalefh
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Psicólogo en adicciones