03/09/2026
🌹REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY JUEVES 3 DE SEPTIEMBRE 2026🌹
👉San LUCAS 5,1-11📖
Los apóstoles, testigos y enviados de Cristo
Cristo va guiando con suavidad a sus hijos hacia la conversión.
El Evangelio nos dice que: Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que la separara un poco de tierra. Se sentó y enseñaba a la gente desde la barca. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema hacia dentro del lago y echen las redes para pescar». Simón respondió: «Maestro, estuvimos toda la noche intentando pescar, sin conseguir nada; pero, sólo porque tú lo dices, echaré las redes». Lo hicieron y capturaron una gran cantidad de peces.
Este milagro nos revela el poder y la generosidad de Dios. Jesús sabía lo que le gustaría a Simón, quien nunca olvidaría esa captura de peces...
Simón era un experto pescador –ése era su oficio- y conocía perfectamente los lugares y las horas más oportunas para ello. Él sabía de sobra que se pesca durante la noche porque las aguas están tranquilas y los peces dormidos. Es más, se habían pasado la noche entera bregando ¡y no habían cogido ni un miserable charal! Y ahora llega este Jesús -todavía no conocía bien Pedro a nuestro Señor- y, sin conocer el arte y los gajes del oficio, le dice así, tranquilamente, que eche las redes para pescar...
La Gracia de Dios nos llega justo a la medida de lo que necesitamos. Simón Pedro y sus compañeros estaban estupefactos de que un extraño, no pescador, les pudiera decir dónde pescar cantidad de peces, cuando ellos, pescadores de profesión, habían fracasado.
Este hombre, con un mensaje impactante, era realmente extraordinario. Él les sedujo con su encanto y le siguieron. Pedro reconoció quién era Jesús, y se dio cuenta lo que significaba estar a su lado. Jesús reconoció quién era Pedro, y vió que él era capaz de responder plenamente a lo que le pediría. Invitó a Pedro a emplear su experiencia de pescador en una forma nueva, por el bien del Evangelio. Por mi parte, coloco mis habilidades y talentos ante Jesús, pidiéndole que me indique la mejor forma de emplearlos para el bien.
Simón el pescador, llamado por Jesús a ir más allá de su zona de seguridad, pone la barca de su vida afuera en aguas profundas.
En realidad, éste fue el verdadero milagro: que Pedro haya creído en Cristo y que, cuando todo era ilógico, adverso y contradictorio para la razón, haya aceptado la orden del Señor y haya obedecido. La pesca sobreabundante y las redes repletas fueron ya sólo una consecuencia. Para nuestro Señor no hay imposibles porque Él es Dios. El único imposible es que nuestra voluntad no quiera adherirse a lo que Él quiere Y el milagro está precisamente aquí.
Queridos Hermanos/Hnas: En la pesca milagrosa del el evangelio de hoy vemos que Dios utiliza las experiencias de vida cuotidianas, para atraer las personas hacia Él. Las puertas del cielo están siempre abiertas, para todos.
Que Dios todopoderoso nos bendiga abundantemente, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y que esta bendición permanezca para siempre.