13/04/2026
Todos en algún momento queremos vernos reflejados por el Tomás lleno de fuerza espiritual y lleno de fe, el cual dijo “Vamos también nosotros, para que muramos con Él”. Sin embargo, nadie quiere verse representado como el Tomás incrédulo en S. Juan 20:25
📖 “Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.”
¿Pero qué hace Jesús cuando terminamos negándolo como Pedro o siendo incrédulos como Tomás? Él nos confronta y nos conduce a la fe como lo hizo con Tomás en S. Juan 20:27
📖 “Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.”
El reconocimiento de nuestra fragilidad, de nuestra pequeñez, de nuestra vulnerabilidad es donde Dios se manifiesta. El Señor siempre ha obrado de esta manera, la vida cristiana no depende de nosotros, el que marcará la diferencia en nuestras vidas es Dios, nosotros somos débiles, aún somos pecadores, pero el que marca la diferencia es Cristo, el es el camino, la verdad y la vida. ✝️🫀