Santo Niño De La Salud El Doctor de Doctores

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26 DE ABRIL  SANTO NIÑO DE LA SALUDLa historia de esta advocación nació en la ciudad de Morelia, en el estado de Michoac...
26/04/2020

26 DE ABRIL
SANTO NIÑO DE LA SALUD

La historia de esta advocación nació en la ciudad de Morelia, en el estado de Michoacán, en México.
El 12 de noviembre de 1939 María Guadalupe Calderón recibió de su madrina de primera comunión, el regalo de esta imagen y ese mismo día el Niño Jesús hizo su primer milagro: curó instantáneamente a su hermana Rosa de un tumor en la mandíbula. La joven María Guadalupe colocó la imagen en la ventana de su casa y mucha gente comenzó la romeria para pedir favores a Jesús. Después de comprobar la cantidad de favores que recibían principalmente los enfermos al pedirle con fe a Jesús ante esta pequeña Imagen, el 21 de abril de 1942 se acordó llamarle "Santo Niño Jesús de la Salud". El Arzobispo Don Luis Ma. Altamirano y Bulnes le pidió a la señorita que donara la imagen para el culto público, a lo que ella accedió con gusto para que muchos fieles pudieran acudir a Jesús en esta advocación. En la actualidad se encuentra una réplica de la imagen en la ventana donde nació el culto al Niño de la Salud, que ahora forma parte de un pequeño oratorio de las hermanas misioneras del Niño Jesús de la Salud, los fieles aún lo visitan ahí en el centro de la ciudad de Morelia.

ORACION AL SANTO NIÑO DE LA SALUD PARA LA SANACION DE ENFERMOS:¡Oh querido y dulce Santo Niño de la Salud!,mi Niño amado...
11/01/2016

ORACION AL SANTO NIÑO DE LA SALUD PARA LA SANACION DE ENFERMOS:

¡Oh querido y dulce Santo Niño de la Salud!,
mi Niño amado, mi gran consuelo:
vengo a tu presencia agobiado por el sufrimiento
que ocasiona mi enfermedad,
y movido por la más grande confianza
para implorar tu ayuda divina.

Sé que cuando estabas en este mundo
te compadecías de todo aquel que sufría,
sobre todo de aquellos
que eran atormentados por el dolor.

Por el infinito amor que tenías para dar,
los curabas de sus males y pesares,
y tus milagros fueron la demostración palpable
de tu bondad, amor eterno y misericordia.

Por ello, ¡oh querido Niño de la Salud!,
mi Niño amado, mi gran consuelo,
te pido humildemente que me concedas
la fortaleza necesaria para soportar el dolor,
el alivio y consuelo en los momentos más difíciles
y sobre todo,
la gracia muy especial,
de recuperar mi vigor, mi energía,
mi salud,
si conviene para el bien de mi alma.

Con ella podré alabarte,
darte gracias
y adorarte durante toda mi vida.

Amén.

Santo Niño de la Salud:
concédeme tu ayuda,
dame sanación,
de cuerpo, alma y mente,
mi Niño amado, mi gran consuelo.

Especificar la petición, para si mismo o para otra persona,
y rezar con toda la fe y esperanza,
tres Credos, tres Padrenuestros y tres Glorias.

ENTREVISTA A LA R.M. MARÍA GARZA VALDOVINOS, SUPERIORA DE LAS MISIONERAS DEL NIÑO JESÚS DE LA SALUDTomada de http://www....
23/04/2015

ENTREVISTA A LA R.M. MARÍA GARZA VALDOVINOS, SUPERIORA DE LAS MISIONERAS DEL NIÑO JESÚS DE LA SALUD

Tomada de http://www.comunidadcristiana.agenciacatolica.com/modules/news/article.php?storyid=975

Aparece por la puerta de la sala de estar una mujer de hábito azul, de un poco más de un metro de estatura y de sonrisa relajada. El próximo evento la tiene emocionada; pero no es la Jornada de la Vida Consagrada el tema de la entrevista, así que, después de un momento de presentación, se acomoda en el sillón aterciopelado y cruza sus manos.

¿Cómo nació su vocación?
Yo considero que toda mi vida ha sido obra de la misericordia, de la ternura y de la bondad de Dios responde la Madre Mari, Superiora de las Misioneras del Niño Jesús de la Salud de Morelia. Si me preguntas cómo nació mi vocación, creo que no hubo un día específico, sino que uno nace con ella, aunque sí llega el momento en que uno se da cuenta; para algunos se tarda un poco en manifestarse, y para otros llega muy temprano el llamado. El Señor nos llama desde el vientre de nuestra madre, dice el Profeta Jeremías, y así sucedió conmigo; yo tenía cuatro años cuando me dije: ¿voy a ser Monjita?. En mi caso, el Señor se valió de una tía mía que era Religiosa, y cuando yo la veía, yo sentía mucha alegría; y me decía a mí misma: ¿voy a ser Monjita?. Lo que me llamaba la atención era su alegría, la manera en que hablaba de Dios y hasta su manera de cómo vestía, es decir, su hábito, ella era de vida contemplativa. Yo no conocía de Congregaciones o carismas, pero sí sabía en mi corazón que iba a ser Religiosa.

Se dice que el seguimiento de Cristo implica renuncia. ¿Qué le costó a usted?
Bueno, después de Dios, mis padres son lo que más quiero; tanto los amo, que nunca pasó por mi mente en ningún momento separarme de ellos. Yo vivía en un pueblo muy pobre, y los estudios llegaban hasta cuarto año de primaria; mi tía la Monjita pidió a mis papás que me dejaran ir a un internado para niñas que estaba a cargo de unas Religiosas y, aunque mi mamá se puso muy triste porque es muy apegada a sus hijos, aceptó; así que a mí se me iluminó el rostro. Sin embargo, el momento de la separación fue un desprendimiento terrible, sufrí los primeros días por la añoranza y tener qu adaptarme a un reglamento; en fin, el momento no lo puedo describir porque sientes una tristeza y, al mismo tiempo, una alegría tan inmensa, y esa alegría confirmó mi llamado; esa sensación te hace sentir que Dios está contigo.
Sin embargo, Cristo mismo señala: El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga (Mc 8, 34-35), y la Madre Mari cargó con la pena de dejar a sus padres. Uno, como humano que es, no resiste fácilmente al sufrimiento, comenta, y yo me enfermé, no podía comer y me volví vulnerable a cualquier enfermedad de la infancia, como paperas, etc., pero la situación verdadera era la tristeza de haber dejado a mis padres; así que las Madres que me habían acogido con un cariño muy grande, me dijeron: te vamos a regresar a tu casa, pues vemos que te ha hecho mal estar lejos de tu casa. Y yo empecé a llorar, en mi corazón sentía que me quería ir y al mismo tiempo no quería; yo lo que quería era estar con Dios, a eso había ido al lugar; aunque mis papás me dejaron estar ahí con la intención de que concluyera mis estudios, mi intención era otra, quería ser de Dios y sentía que ese era el camino que me llevaba a él, a través de la vida religiosa.

La primera intervención del Santo Niño de la Salud

Las Madres, viendo ese choque de fuerzas, tanto físicas como espirituales, dentro de mí, una mañana me llamaron y me dijeron: Vamos a pedirle al Niñito de la Salud que si él te quiere aquí, te lo demuestre curándote; y si no es esa su voluntad, pues que también te lo manifieste de otra forma.
Ese mismo día, a la hora de la comida, ya pude pasar alimento, y en la cena ya estaba casi aliviada, de manera que para mí fue una evidente manifestación de la voluntad del Señor; pero, por otro lado, también me quiso dar a entender que las cosas cuestan, que la vocación es un regalo, pero un regalo que uno debe valorar.

Cuando terminé mi primaria y todo, mis papás fueron por mí, con toda la intención de que regresara a casa, pero yo, viendo que el Santo Niño de la Salud me demostró que me quería ahí, curándome, pues qué más señales quería. Les dije en ese mismo momento a mis papás que yo me quería quedar, porque yo quería ser Monjita y quería ingresar al Postulantado. Pero mi papá no quiso, se puso muy firme y dijo que yo estaba muy chica en ese momento, que nos fuéramos a casa y cuando fuera más grande podía regresar. Ve por tus cositas y vámonos, me ordenó. Yo fui con la Superiora de ese entonces, la Madre María Estela, a quien llorando le platiqué mi situación, e inmediatamente fue a ver a mi papá y le dijo: Mire, su hija es suya, nosotras no podemos retenerla, pero le pido que reflexione, y si ella siente el llamado, aunque es niña, pues le puede dar la oportunidad. Mi papá entonces accedió rápidamente, y eso fue para mí otra señal; sí fue duro para mí decir: me quedo, pero ya no tanto como la primera vez.

¿Quien es el Santo favorito de la Madre Mari?

Mira, mi amor profundo ha sido siempre hacia Jesús, en su advocación del Santo Niño Jesús; de Santos, cro que Santa Teresita del Niño Jesús, también San José, ese Santo tan humilde, el Santo del silencio y, sin duda, me llena mucho la vida de San Francisco de Asís. ¡Ah!, y este negrito... San Martín de Porres.

En su caminar hacia la vida consagrada, y aun ya siendo Religiosa, ¿hubo algo que le tentó a desistir, o algún momento en el camino en que se haya detenido a meditar si estaba en el camino correcto?

Mira, más que momentos difíciles, como en todo, ninguno se puede comparar con la alegría que te da mi Amado Jesús; hasta ahorita yo no he dudado en ningún momento, más bien ha habido momentos significativos, como mi entrada al Noviciado, pues un obstáculo era la edad, y a mí me permitieron la entrada. De igual manera, al realizar mi profesión perpetua antes de tiempo, y es que yo decía: ?bueno, para qué esperar más y estar renovando y renovando, si Dios me ha manifestado la plena seguridad de que me ama, por qué no entregarme a él de igual manera?. Pero sin duda, el momento más significativo de mi vida fue mi enfermedad...

Platíqueme de su enfermedad
A los 22 años empecé con unos síntomas muy fuertes de una debilidad en todos mis músculos, de manera que me dejaba sin poderme levantar; así que me hicieron muchos estudios y me diagnosticaron miastenia gravis, era una enfermedad incurable que poco a poco fue acabando con mis fuerzas, a tal grado de dejarme en cama, y esta enfermedad duró trece años.

¿Estar enferma por trece años debilitó en algún momento su fe?

La impaciencia sí llegó al principio, sobre todo después de llevar una vida de mucha actividad; quizá yo hubiera renegado, pero Dios estaba conmigo. Fueron momentos en donde la presencia de Dios fue muy fuerte; yo nombré a Jesús en su advocación del Niño Jesús, mi Médico, y a María, la Virgen Santísima, mi Enfermera.

¿Dejó algo positivo su enfermedad?

Tuve la oportunidad de ver cuánto cariño me tienen mis padres; descubrí un cariño incondicional; por ellos supe lo que es el amor verdadero. Vi también la solicitud de mi Congregación, que en ningún momento me dejó, pero, sobre todo, que siempre sentí la presencia de Dios y de la Virgen María.
Uno empieza con fortaleza porque una está joven, pero la enfermedad te hace decaer, y luego uno se va debilitando tanto físicamente, porque había momentos en que yo lloraba del dolor tan fuerte como moralmente al ver el sufrimiento de mis padres, de las Madres y de quienes me atendían, y ver que yo estaba imposibilitada.
Una persona que siempre me motivó y me alentó fue el entonces Arzobispo Don Estanislao Alcaraz y, al mismo tiempo, sentía yo la oración de tantos Sacerdotes, que sentía que mi vida tenía sentido, a pesar de no hacer nada; y claro que había momentos en que uno se siente inútil, porque qué sentido tiene tu vida en una cama, sin moverte y siendo carga para los demás, viendo pasar los años y con la incertidumbre, porque los médicos ya me habían dicho que no había remedio para mi enfermedad, pero que iban a hacer lo posible por mantenerme lo mejor que pudieran en el tiempo que me quedaba por vivir.

¿Renegó alguna vez de su enfermedad?

Había días en que me la pasaba sin probar alimento, a veces no podía ni mover una mano; otros días me la pasaba con los ojos cerrados porque no podía ni siquiera abrirlos; pero mi mente siempre estuvo lúcida, nunca perdí el conocimiento, y en ningún momento de esos trece años de enfermedad renegué de mi enfermedad.
¿Cuál fue el sentido que le dio a su enfermedad?

Es una gracia de Dios, que me quiso asociar a los muchos sufrimientos que él vivió por mi... ¿Cómo podría pagar yo tanto amor? Porque dicen que el sufrimiento es una expresión del amor de Cristo; si él con sufrimiento convertido en amor me vino a salvar, yo no tengo con qué pagar o devolver todo lo que él hizo por mí; es tan poco lo que sufrí, fue nada. Pero sentí que ayudé un poquito a cargar su cruz, pero, ¿sabes qué?... Nunca estuve sola.

¿Alguna vez le pidió al Señor curarse?

Yo siempre le dije que hiciera de mí lo que él quisiera; si quería que estuviera así, qué bueno, porque sólo él sabía por qué. Las Hermanas me decían, el Niño no te cura porque tú no le pides. Yo le decía dentro de mí que mi enfermedad fuera para gloria suya.

¿Durante su enfermedad, pensaba en la muerte? ¿Cómo la veía?

Desde el inicio de mi enfermedad, me dijeron que no tenía cura; la muerte, según nos han ido formando, es para nosotros el encuentro con el Señor, algo tan bello que a veces hasta uno lo desea; sin embargo, en medio de mi enfermedad, yo nunca pedía la muerte y menos para descansar.

Llegó el día en que estuve tan cerca de la muerte; vino una crisis muy fuerte que fue como mi agonía. El médico dijo que yo ya no pasaba la noche, pero el Niño no quiso que yo muriera todavía.

Pasaron seis años más en que yo estuve en cama, y un día el médico me vio tan mal, que les dijo a las Madres que me llevaran a terapia intensiva al Hospital Civil, y me desahució; sin embargo, las Madres pensaron que si ya me iba a morir que mejor pasara mis últimos días en el Convento, y así pasaron tres largos meses, y yo humanamente ya no podía con mi cuerpo. El último día vino el Sr. Arzobispo Estanislao, me dio los auxilios necesarios; al salir de mi cuarto, pidió que llamaran a mi familia para que me despidiera, porque yo ya no pasaba la noche. Yo estaba convencida que era mi último momento, así que pedí la presencia del Sacerdote.

¿Estaba usted lista para irse de este mundo?

Bueno, uno piensa muchas cosas; me acuerdo que me desprendí de un anillo que traía para dejárselo de recuerdo a una hermana. La Hermana Superiora llamó a las Hermanas para pedirles que ya no pidieran al Santo Niño que me curara, sino que me diera fortaleza en mi agonía y que se hiciera su voluntad. Vamos a pedir por su alma, váyanse ya a dormir y, cuando suene la campana, es que ya murió y se vienen?, dijo la Madre Superiora de aquella época. Esa noche, yo sentía que todo mi cuerpo se acababa poco a poco; pedí un poco de avena, y yo también me dormí... Y la campana nunca sonó.

Al día siguiente me desperté y salí a caminar por los pasillos del Convento... Así fue el milagro de Dios, ni siquiera me acordaba que estaba enferma.
¿Cómo lo asimilaron las Hermanas?

Para las Hermanas fue una impresión muy grande; después de estar inmóvil y de darme por mu**ta; después de años sin dar un paso ni siquier tocar el piso... curada completamente.

Hay que morir para vivir
Yo lo considero como el milagro de Lázaro, que Nuestro Señor esperó hasta que estuviera mu**to para dar pruebas de amor y de sus maravillas. La salud fue completa, no hubo recaídas ni nada; de mi enfermedad, ni rastro.

Si la volviera a llamar el Señor y le preguntara: ?¿Estás lista para irte de este mundo? ¿Qué le diría?

Sí. Mi único temor ha sido a ofenderle, pero al mismo tiempo he experimentado que a pesar de todas mis miserias y ofensas, es más grande su amor y su misericordia; si me ha perdonado tanto, no hay por qué temer a encontrarse con él.

¿Le dio miedo la muerte?
Sí hay un temor de algo desconocido que te va a venir, como cuando viene algo grande que desconoces y cierras los ojos; yo cerré los ojos y esperaba que llegara otra situación distinta, y ya.

¿Qué esperaba que llegara?

No sabía, mi mente me decía que sería otra realidad. Un encuentro con el Señor, sin duda, ¿cómo sería? ¡Quién sabe! Además, te digo una cosita: no puedes ni pensar; más bien es como aventarse al vacío, te sueltas, te abandonas.... ¡y ya!

¿Pensó en los pendientes que dejaba?
No, no hay tiempo para eso, no sabes qué sigue; pero sí quieres que venga.

Si de repente se encontrara frente a Dios, ¿qué le diría?
(Se le va el aire y se le abren los ojos grandes, y una sonrisa inmensa en silencio se dibuja) Lo abrazaba fuerte... No le diría nada... No sé, no sé... No puede uno saber.

¿De qué le pediría perdón a Dios?
De todas mis ingratitudes, de todo lo que no le supe corresponder a todo el amor que me tiene.

Es la Madre Superiora (por segundo periodo) de las Misioneras del Niño Jesús de la Salud de Morelia, R.M. María Garza Valdovinos, quien con 44 años de edad, y a 26 años de consagración, se siente agradecida con Dios por haberla elegido en esa vocación.

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12/02/2015

HISTORIA DEL SANTO NIÑO JESÚS DE LA SALUD
Posted by misionerosauxiliares
"YO SOY LA SALUD DE MI PUEBLO, DICE EL SEÑOR",
Los escucharé en cualquier tribulación en que se encuentren y seré siempre su Dios.
Niño Jesús de la Salud, bendícenos.

La Señorita Ma. Guadalupe Calderón Castañeda, recibió de manos de su madrina de primera comunión, Ma. de Jesús Magaña Díaz el regalo de la Imagencita del Niño Jesús en esta ciudad de Morelia, el 12 de noviembre de 1939 y ese mismo día el Niño Jesús hizo su primer milagro, curando instantáneamente a su hermana Rosa de un tumor en la mandíbula.
Muy pronto se le conoció no sólo en Morelia, sino también en Querétaro, México, Edo. De México, Puebla, Guadalajara, León, Guanajuato, Monterrey, Saltillo, Culiacán, Cuernavaca, Monclova, Torreón, Estados Unidos (Texas, California, Mississippi, etc.) y otras naciones como Irlanda, Argentina, España, India y aún Australia, con la aprobación de las autoridades eclesiásticas. Siendo así que actualmente se le han construido ya 49 templos en su honor. Al comprobar la cantidad de favores que recibían principalmente los enfermos al pedirlos con fe ante esta pequeña Imagen de escasos treinta centímetros, el 21 de abril de 1942 se acordó Ilamarle "Santo Niño Jesús de la Salud".
Habiendo recibido un favor especial la R. M. María de San José de Jesús Hostia religiosa clarisa, escribió la Novena, el Triduo, la Visita, el día 21, Y otras oraciones aprobadas por la Iglesia.
Por disposición del Sr. Arzobispo de Morelia Don Luis Ma. Altamirano y Bulnes la Imagen fue llevada con toda solemnidad del hogar de la Srita. Calderón al Templo de Ntra. Sra. del Carmen el 15 de diciembre del 1957 y se bendijeron y coronaron las Imágenes Original y Peregrina.
En ese mismo año de 1957 la Srita. Calderón recibió autorización del Sr. Arzobispo para la construcción del Templo dedicado a su culto. Y habiendo recibido un favor especial del Santo Niño de la Salud el R. Padre Ralph Thyken, S.V.D. que residía en Chicago y era Director General de las Misiones de Oriente, se interesó mucho por su devoción y en agradecimiento se ofreció conjuntamente con la Srita. Ma. Estela Barreda González para apoyar la construcción del Templo. El encargado de su construcción fue el Sr. Canónigo Don José Sotelo Maya.
La primera piedra del Templo fue bendecida y colocada el17 de agosto del año 1958, los trabajos iniciaron el 4 de diciembre del mismo año. Y ya terminado el Templo se hizo el solemne traslado de la Imagen Original tomando posesión el día 22 de abril de 1961, al día siguiente 23 de abril se llevaba a cabo solemnemente la bendición del Templo quedando al frente el Padre Pedro Chávez. Fue erigido en Parroquia el 8 de diciembre de 1967 y Consagrado el 20 de abril de 1968. Tomó posesión de ella el primer Párroco, D. Jesús Murillo Fernández, continuando el Sr. Cura Jaime Hernández Alcalá, el Sr. Cura J. Guadalupe Franco Tenorio, Monseñor Rafael Chávez Ponce de León y actualmente el Sr. Cura Leopoldo Díaz Díaz.
Su fiesta anual es el último domingo de abril a la que acuden multitud de peregrinos de la República y del Extranjero.
Son muchos los favores concedidos por Jesucristo nuestro Redentor en esta advocación del Niño Jesús de la Salud, quien es conocido y venerado en muchas partes del mundo y su oración ha sido traducida a muchos idiomas. Constantemente vienen a este Santuario, peregrinos que desde lejanas tierras quieren postrarse agradecidos ante el Niño Jesús de la Salud pues han experimentado en su vida la presencia amorosa de Dios que les ha favorecido con algún milagro.
Todos los días 21 de cada mes se ora especialmente por los enfermos recordando el día que se le puso su nombre, sanando a muchos enfermos.

Especial predilección del Niño de la Salud para con los niños a quienes nos pone por modelo para poder llegar al Reino de los cielos, a ellos se les consagra al Santo Niño para que les libre de todo mal.
La Congregación de Misioneras del Niño Jesús de la Salud fundada por las Reverendas Madres Ma. Estela Barreda y Ma. Guadalupe Calderón tiene la misión de propagar su devoción llevando la Imagen Peregrina a los lugares donde sea solicitada y al mismo tiempo difundir en la Iglesia el Espíritu Evangélico de Jesús en su infancia, ayudando especialmente a los más pobres a través de la evangelización y catequesis en Misiones, internados de niñas y niños, promoción de la mujer y servicio pastoral Parroquial.
Para mayor información: Parroquia del Santo Niño Jesús de la Salud Prol. de Ave. Acueducto 2467 Tel. (443)3140833 Col. Lomas de Hidalgo 58240 Morelia, Michoacán, México
Misioneras del Niño Jesús de la Salud Ave. Acueducto 2417 Col. Lomas de Hidalgo Tels. (443)3140412 emai: [email protected] 58240 Morelia, Michoacán, México

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