11/08/2026
🌿Buscar a Dios también transforma nuestro corazón.
En Isaías 58, el pueblo estaba ayunando y buscando a Dios, pero había algo que no estaba bien.
Querían que Dios respondiera, que atendiera sus necesidades y que hiciera lo que ellos esperaban, pero al mismo tiempo seguían tratando mal a los demás y viviendo de una manera que no agradaba a Dios.
Y aquí hay algo que nos hace pensar mucho,
podemos buscar a Dios por lo que queremos recibir de Él, sin permitir que Él transforme nuestro corazón.
Podemos orar, ayunar, leer la Biblia, congregarnos… y aun así guardar enojo, hablar mal de otros, ser indiferentes ante quien necesita ayuda o tratar mal a las personas.
Dios no estaba diciendo que el ayuno fuera malo,
lo que estaba mostrando era que no tiene sentido buscar a Dios externamente si nuestro corazón no está dispuesto a obedecerle y amar al prójimo.
Por eso, en los versículos 9 y 10, Dios les dice que quiten de en medio la opresión, las palabras hirientes y que ayuden al que está pasando necesidad. Entonces Él los escuchará y su luz brillaría en medio de la oscuridad.
Y esto también nos habla hoy.
No se trata solamente de cuánto hacemos para Dios, sino de cuánto permitimos que Dios cambie nuestra manera de vivir.
Porque cuando verdaderamente nos acercamos a Cristo, algo empieza a cambiar en nosotros. Empezamos a mirar diferente a las personas, a tener más compasión, a dejar ciertas actitudes y a preguntar: “Señor, ¿cómo quieres que trate hoy a los demás?”
Que nuestra búsqueda de Dios no se quede solamente en palabras o prácticas externas, que se vea en nuestra manera de amar, de perdonar, de ayudar y de tratar a los demás.
Porque Dios no quiere solamente que levantemos nuestras manos para buscarlo; quiere también que nuestro corazón se parezca cada día más al de nuestro Señor Jesucristo. ❤️
🙏Bendecido día