26/10/2021
Les escribo con profundo amor y respeto hacia cada uno y cada una de ustedes, con quienes durante años Dios nos ha permitido coincidir en la misión evangelizadora a través del sueño Arcoiris del Espíritu Santo, comunidad fundada por mis padres: Eduardo Dondé Medrano y Florinda Rangel Romero, así como nuestra hermana Daria Rosalinda Cedillo, y nuestro asesor espiritual Monseñor Pedro Agustín Rivera Díaz.
En primera instancia, a nombre de mi familia, quiero agradecerle a cada una de las personas que han externado su aprecio y bendiciones, así como su acompañamiento a partir de la partida de mi papá para con nuestro padre Dios. Como él siempre dijo, hay una CADES en el cielo, y si nuestro Dios lo permite, tengamos la fe de que allá nos reuniremos.
Por otro lado, como sabrán, nuestra comunidad es un movimiento internacional de iglesia católica, con una esencia evangelizadora, así como bases, principios y estatutos; lo que llamamos “tener Escuela de CADES”. Nuestro fundador inició hace más de 12 años la construcción de estos estatutos con el acompañamiento de diversos hermanos de comunidad, algunos presentes, y algunos que si bien, habían dirigido su camino a otros espacios, conservan la esencia y el amor por nuestra Comunidad, pues “Una vez CADES, siempre CADES”.
Esta última frase nos ha de hacer mucho sentido, pues varios de nosotros hemos llegado a ausentarnos los sábados de comunidad, algunos regresando, otros no, pero siempre conservaremos la fe, la gratitud y la formación de esta, nuestra comunidad. Su escuela nos instruye en habilidades para la vida que se quedan grabadas en cada acción y pensamiento, pues es nuestro ser integral: cuerpo, alma y espíritu; quien es tocado y moldeado con un amor trinitario y mariano, uniéndonos en el cuerpo místico de la Iglesia. Por lo que todos los hermanos y hermanas que gusten entrar o regresar a CADES, son bienvenidos con el mismo amor que Jesús nos enseñó con sus parábolas y acciones diarias. “Dios y yo unidos en una… ¡Amistad! “Todo a Jesús por María y todo a María para Jesús”.
Por esta razón, con la visión de preservar y fortalecer a nuestra comunidad, así como brindar herramientas de guía y certeza a cada una de las sedes que se encuentran trabajando bajo estos principios, como familia en Cristo, hemos realizado el registro y formalidad de nuestra Comunidad, en su logotipo, eslogan, nombre y estatutos, informando en todo momento a nuestro asesor espiritual, y estableciendo condiciones de diálogo y conducencia.
Escribo estas palabras a fin de brindar claridad y transparencia a los procesos jurídicos, administrativos y eclesiales que competen, y abriendo la puerta al diálogo y retroalimentación de todos y cada uno de los hermanos y hermanas de CADES, pues en la visión de construcción comunitaria, un registro formal brinda estabilidad y certeza, sin embargo, son las y los integrantes de nuestro movimiento lo que construye a la Comunidad.
Es importante destacar que ni mi familia, ni los hermanos y hermanas que han acompañado este proceso de registro, siguiendo la voluntad de nuestro fundador, tenemos intención alguna de lastimar o afectar a la comunidad que nos vio nacer espiritualmente, y por ello reiteramos la importancia de dialogar con todas las personas que así lo requieran, a fin de discernir a la luz de la verdad y el amor que nos une, la dirección de nuestra comunidad.
Nuestro Dios es un dios de orden, y es por ello que la preocupación de nuestros fundadores, y quienes participamos de este proceso de formalización, ha sido el rescate a la memoria, las bases, la esencia y fundamentos de la formación, dirección y espiritualidad de Arcoiris del Espíritu Santo. Por lo que, quienes amamos a CADES, nos alegramos de cumplir con la tarea que nos fue encomendada, y abrimos la puerta para hacer comunidad.
Sinceramente
Mario Eduardo Dondé Rangel