25/05/2026
SANTA MARÍA, VIRGEN, MADRE DE LA IGLESIA
25 de mayo
Hoy la Iglesia celebra con alegría a Santa María Virgen, Madre de la Iglesia, memoria litúrgica que nos recuerda que María no sólo es Madre de Cristo, sino también Madre de todos los discípulos que forman el Cuerpo de Cristo: la Iglesia.
¿Por qué celebramos a María, como Madre de la Iglesia?
Las raíces teológicas de este título se remontan a la Iglesia primitiva. Los Padres de la Iglesia, obispos santos y estudiosos de los primeros siglos, hablaban a menudo de María como la nueva Eva. Así como la Mujer Eva fue "la madre de todos los vivientes" (Gén. 3,20), la Mujer María fue la madre de todos los que viven en Cristo. En Apocalipsis 12,17, San Juan dice que la descendencia de esta Mujer es "los que guardan los mandamientos de Dios y dan testimonio de Jesús".
En 2026, la memoria de María, Madre de la Iglesia se celebra el 25 de mayo.
Ya San Juan Pablo II, en 1980, invitó a venerar a María como Madre de la Iglesia; e incluso antes, San Pablo VI, el 21 de noviembre de 1964, al concluir la Tercera Sesión del Concilio Vaticano II, declaró a la Virgen "Madre de la Iglesia".
Esta celebración fue incorporada al Calendario Romano por el Papa Francisco en el año 2018, para ser celebrada cada año el lunes después de Pentecostés. De esta manera, la Iglesia contempla cómo María estuvo presente junto a los Apóstoles esperando la venida del Espíritu Santo (cf. Hch 1,14), acompañando el nacimiento de la Iglesia naciente.
El Concilio Vaticano II enseña:
“La Santísima Virgen es reconocida y honrada como verdadera Madre de Dios y del Redentor… y también es verdaderamente Madre de los miembros de Cristo.”
(Lumen Gentium, 53)
Asimismo, san Pablo VI proclamó solemnemente a María como “Madre de la Iglesia” el 21 de noviembre de 1964, durante el Concilio Vaticano II, afirmando:
“Para gloria de la Virgen y consuelo nuestro, proclamamos a María Santísima Madre de la Iglesia.”
Pentecostés no termina con la efusión del Espíritu Santo; continúa en la vida de la Iglesia guiada maternalmente por María. Ella acompaña, protege y forma discípulos fieles, dóciles al Espíritu y perseverantes en la misión.
Que María, Madre de la Iglesia, nos enseñe a vivir unidos, a escuchar la voz del Espíritu Santo y a permanecer siempre fieles a Cristo.
Santa María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.