27/01/2014
La llegada de la Iglesia Anglicana a México se remonta a mediados del siglo XIX cuando ciudadanos británicos y norteamericanos que habían venido para trabajar en la industria minera y ferrocarrilera, solicitaron la celebración de servicios anglicanos en inglés.
El primero de éstos se celebró en la Ciudad de México el día 25 de diciembre de 1869, y en 1982 se organizó "Christ Church", la primera parroquia anglicana en la capital y en toda la República Mexicana. A partir de 1884 se fundaron iglesias de habla inglesa en otras ciudades y en 1904 todas fueron reunidas en el Distrito Misionero de México, posteriormente conocido como Diócesis de México establecido en ese mismo año y que abarcaba todo el territorio nacional.
Es importante señalar que nuestra iglesia no vino a México para combatir a la Iglesia Católica Romana, ni para hacer proselitismo entre sus miembros; sino para atender a sus propios feligreses que se encontraban totalmente aislados y desprovistos de toda ministración pastoral y sacramental.
Por otra parte, al promulgarse las Leyes de Reforma y la Constitución Política de 1857 que entre otras cosas, establecían la libertad religiosa y la total separación entre la Iglesia y el Estado, un pequeño grupo de sacerdotes mexicanos pertenecientes a la Iglesia Católica Romana, que posteriormente serían conocidos como los "Padres Constitucionalistas" decidieron apoyar y defender públicamente dichas leyes, lo que causó su excomunión y condujo al establecimiento de una iglesia independiente de la Sede de Roma. Esta fue organizada a partir de 1861, y en 1872 tomó el nombre de "Iglesia de Jesús" y posteriormente el de "Iglesia Episcopal Mexicana" Desde sus inicios, esta iglesia entró en contacto con el Anglicanismo a través de la Iglesia en los Estados Unidos de América, y en 1875 se estableció una relación formal de intercomunión y colaboración entre ambas. Esto propició el que la iglesia mexicana, entonces independiente y aislada, conociera más de cerca la tradición Anglicana, y que posteriormente decidiera integrarse plenamente a ella.
Esta integración se realizó en 1906, cuando los sacerdotes y los feligreses mexicanos fueron recibidos como parte del Distrito Misionero de México, por el Revdmo. Hendy D. Aves, primer Obispo del mismo. Esto trajo como resultado el que nuestra Iglesia llegara a ser mayoritariamente mexicana e hispanoparlante como lo es hasta hoy.
En 1931 fue consagrado el Revdmo. Efraín Salinas y Velasco, quien fuera el primer Obispo mexicano y el primero de habla española en toda la Comunión Anglicana.
Con la consagración del Revdmo. José G. Saucedo en 1958, se inició una etapa de expansión y consolidación del trabajo de la Diócesis, lo que conduciría en 1972 a la decisión de dividirla en tres: Centro y Sur, con sede en la Ciudad de México; Norte con sede en Monterrey, y Occidente con sede en Guadalajara. En 1989 la Diócesis del Centro y Sur fue subdividida y de ella se crearon las diócesis de Cuernavaca y del Sureste, ésta última con sede en Jalapa.
La Diócesis madre, con sede en la capital mexicana, ha reformado su nombre original de Diócesis de México.
La Reforma Constitucional de 1992 otorgó personalidad jurídica a las iglesias y a otras religiones, por lo que nuestra iglesia tiene ahora el estatuto legal de "Asociación Religiosa", lo que le permite mayor libertad de acción y le ofrece nuevas posibilidades de misión, testimonio y servicio.
A partir del 1 de Enero de 1995, las cinco diócesis mexicanas se convirtieron en una Provincia Autónoma dentro de la Comunión Anglicana. Esto implica la plena autoridad para regir su vida interna dentro del marco teológico, litúrgico y práctico del Anglicanismo.
Como resultado de su nueva situación jurídica ante el Estado Mexicano, y de su nueva situación canónica ante la Comunión Anglicana, nuestra iglesia ha adoptado oficialmente el nombre de "Iglesia Anglicana de México".
Su autoridad máxima es el Sínodo General, presidido por el Obispo Primado, y formado por todos los Obispos en servicio activo y por delegados clérigos y laicos que representan a todas las diócesis.
Existe un Consejo Ejecutivo Nacional integrado por representantes de las cinco diócesis, y cada una de ellas, a su vez, celebra anualmente un Sínodo Diocesano para establecer la política y la acción de la Iglesia en dicha jurisdicción.
La actual Iglesia Anglicana de México representa la unión de las dos fuentes que le dieron origen. Esta realidad demuestra que aunque nuestra iglesia, al igual que la Iglesia Romana en el siglo XVI, llegó desde otra parte del mundo, no es de ninguna manera una iglesia extranjera y ajena a la mentalidad mexicana, sino todo lo contrario. Una iglesia con la que nuestro pueblo es capaz de identificarse plenamente, sin tener que renunciar a sus raíces históricas y culturales