23/08/2026
Día 5 - Entregá tus heridas
No todo el cansancio viene del trabajo o de las responsabilidades. Hay heridas que también cansan.
El rechazo, la traición, el abandono, las injusticias, las palabras que marcaron nuestra vida o las pérdidas que nunca terminamos de procesar pueden seguir ocupando espacio en nuestro corazón, aun después de muchos años. Lo peor es que luego aprendemos a convivir con ese dolor, pero convivir con una herida no significa que haya sanado.
Las heridas que no llevamos delante de Dios terminan desgastándonos. Moldean la manera en que nos vemos, la forma en que nos relacionamos con los demás e, incluso, la manera en que entendemos a Dios. Sin darnos cuenta, empezamos a reaccionar más desde el dolor que desde la libertad que Él quiere darnos.
Por eso el salmista declara: “Desde la angustia llamé al Señor, y me respondió”. La angustia siempre intenta encerrarnos. Nos hace creer que nuestro dolor será permanente. Pero Dios tiene la capacidad de llevarnos a un lugar de libertad.
Más adelante, el mismo Salmo nos habla de que el Señor está con nosotros, por lo tanto no tenemos de qué temer. Muchas de nuestras heridas nacieron en una relación con otras personas, sin embargo, la restauración comienza cuando nuestra confianza vuelve a descansar en Dios y no queda determinada por lo que otros hicieron o dejaron de hacer.
Jesús no minimiza nuestras heridas ni nos pide que actuemos como si nada hubiera pasado. Nos invita a poner delante de Él aquello que todavía duele. Porque el verdadero descanso no consiste en aprender a convivir con el dolor, sino en permitir que Dios sane aquello que durante tanto tiempo cargamos en silencio.
Oración: Señor, vos conoces cada una de mis heridas. Conoces las que los demás pueden ver y también aquellas que guardé en silencio durante mucho tiempo. Hoy las pongo delante de vos. No quiero seguir viviendo condicionado por mi dolor, sino por tu amor y tu gracia. Restaura mi corazón, renueva mis fuerzas y enséñame a caminar en la libertad y el descanso que solo vos podés dar. Amén.
Salmos 118:1-29 RVR1960
[1] Alabad a Jehová, porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordia. [2] Diga ahora Israel, Que para siempre es su misericordia. [3] Diga ahora la casa de Aarón, Que para siempre es su misericordia. [4] Digan ahora los que temen a Jehová, Que para siempre es su misericordia. [5] Desde la angustia invoqué a JAH, Y me respondió JAH, poniéndome en lugar espacioso. [6] Jehová está conmigo; no temeré Lo que me pueda hacer el hombre. [7] Jehová está conmigo entre los que me ayudan; Por tanto, yo veré mi deseo en los que me aborrecen. [8] Mejor es confiar en Jehová Que confiar en el hombre. [9] Mejor es confiar en Jehová Que confiar en príncipes. [10] Todas las naciones me rodearon; Mas en el nombre de Jehová yo las destruiré. [11] Me rodearon y me asediaron; Mas en el nombre de Jehová yo las destruiré. [12] Me rodearon como abejas; se enardecieron como fuego de espinos; Mas en el nombre de Jehová yo las destruiré. [13] Me empujaste con violencia para que cayese, Pero me ayudó Jehová. [14] Mi fortaleza y mi cántico es JAH, Y él me ha sido por salvación. [15] Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos; La diestra de Jehová hace proezas. [16] La diestra de Jehová es sublime; La diestra de Jehová hace valentías. [17] No moriré, sino que viviré, Y contaré las obras de JAH. [18] Me castigó gravemente JAH, Mas no me entregó a la muerte. [19] Abridme las puertas de la justicia; Entraré por ellas, alabaré a JAH. [20] Esta es puerta de Jehová; Por ella entrarán los justos. [21] Te alabaré porque me has oído, Y me fuiste por salvación. [22] La piedra que desecharon los edificadores Ha venido a ser cabeza del ángulo. [23] De parte de Jehová es esto, Y es cosa maravillosa a nuestros ojos. [24] Este es el día que hizo Jehová; Nos gozaremos y alegraremos en él. [25] Oh Jehová, sálvanos ahora, te ruego; Te ruego, oh Jehová, que nos hagas prosperar ahora. [26] Bendito el que viene en el nombre de Jehová; Desde la casa de Jehová os bendecimos. [27] Jehová es Dios, y nos ha dado luz; Atad víctimas con cuerdas a los cuernos del altar. [28] Mi Dios eres tú, y te alabaré; Dios mío, te exaltaré. [29] Alabad a Jehová, porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordia.