13/01/2021
Carta a un Pastor que nunca pudo ser mi amigo.
El día que murió mi pastor, un día de enero de 2021. Un día marcado en mi agenda y en mi corazón. Soy parte de los pocos creyentes que pueden decir que el día que murió su pastor, murió también el que no pudo ser mi amigo, en la misma persona. Sin embargo, en su muerte hubo varias lecciones espirituales que aprendí para el ministerio.
Estas son algunas, de las muchas cosas que aprendí de mi pastor, y quiero compartirlas contigo.
Murió mi pastor, pero no murió su legado.
Sin duda, dejó un legado para una generación que, aunque no lo tiene presente en cuerpo lo tiene presente en el corazón. Vidas, quedaron marcadas por su testimonio de fe y fidelidad a Dios. No hablo solo de nosotros como familia nueva en Armonía, sino de todos aquellos a quienes predicó el evangelio y la verdad de la Escritura. De aquellos que más que un predicador, encontraron un discípulo de Jesús que les pastoreó hacia Cristo.
Cada creyente, y particularmente cada pastor del rebaño, deben ser consciente que dejará un legado a la siguiente generación. Ese legado puede ser de fidelidad, amor y fe en Cristo; o puede ser el legado de una vida vana, hueca y centrada en las cosas terrenales. Si queremos recargarnos en que es un legado de fidelidad, tendríamos que honrar el trabajo arduo y tenaz de nuestro Pastor, no entiendo por qué hay pueblo entendido que dice que esta es la obra de Dios, sí, Dios la respalda y la alimenta y sobre todo particularmente confió en el para empezar esto, porque debemos reconocer que es por un simple “Si” que esto empezó, un sí se puede, si confió, si…avancemos! si, sin importar el trabajo, si a pesar del cansancio, que fue una decisión comprometida y valiente con Dios, y eso no le sucede a muchos.
Este fue el sentir que el apóstol Pablo dejó en Timoteo al decirle: Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. (2 Timoteo 2:2) Sin duda, cada creyente debería vivir buscando las cosas de arriba. (Mateo 6:32) Cada creyente debe ser alguien que ha encontrado en Cristo su mayor tesoro, la perla de gran precio (Mateo 13:45-46), ante la cual, todas las cosas terrenales son estimadas como basura. (Filipenses 3:5-12) Cada creyente debe ser un hombre o mujer de pureza y santidad, en el cual, la vida de Cristo es visible. (Gálatas 2:20) Un legado que permanece, Mi Pastor Roy si me permiten llamarle así, fue aquel que tenía el aroma de la eternidad, la fe en Cristo y la santidad, la hermosura de Su santidad. ¡Ese es un legado que permanece y que vale la pena dejar!
Un legado de respeto, siempre lo vi moviéndose con respeto para con la iglesia y las situaciones cotidianas, siempre dándole su lugar a cada persona con respeto, jamás vi decir a sus propios pastores “amigos”, a los propios se dirigía con respeto y sabiduría, reconociendo su puesto en la estructura de Armonía, siempre fue Pastor Roberto continua, ora, qué opinas?, nunca fue “amigo” .Esto habla de un Pastor con solvencia moral y sobre todo una mayordomía pulcra. Por eso, EL Pastor Roy nunca hubiera podido ser mi amigo, Él era mi Pastor, y continuara siéndolo. Así como los pastores que continúan con esta obra, no llamarles amigos o amiga en el caso de la Pastora Ana, son la institución que formo mi Pastor y que debo honrar, eso me enseño en estos pocos meses de conocerle.
El día que murió mi pastor, su legado no murió y ese legado permanecerá para gloria del Dios eterno en la vida de aquellos que vimos a Cristo en él. Y sé que en el último momento encargaba que hacer para continuar, muchos dirán estaba ya delirando, pero yo creo que había aceptado hacer la transición por el infinito amor y confianza que tenía a Dios, Que valentía, que amor tan grande mostraste, incluso en el último momento. Te honro con alegría y respeto, Mi Pastor Roy.
Atentamente.
Alan Lara Enero 2021