14/03/2026
REMEMBRANZA DE FE Y LEGADO
La historia de la Iglesia Cristiana Interdenominacional (ICIAR), antes llamada ICIRMAR, es un testimonio vivo de la gracia y fidelidad de Dios a través de generaciones.
Fundada por el siervo de Dios, el hermano Josué Mejía, quien estableció bases firmes en la doctrina, la oración y la predicación del evangelio, el movimiento creció con una visión clara: llevar el mensaje del Reino de los cielos a toda criatura.
Tras su partida, Dios levantó a hombres fieles para continuar la obra. Entre ellos, destaca el hermano Felipe Sánchez Muñiz, cuya vida fue marcada por la entrega total al ministerio.
Desde joven respondió al llamado del Señor, formándose bajo la enseñanza del propio Josué Mejía, y dedicando más de 60 años al servicio pastoral.
Fue un incansable siervo que recorrió México predicando el evangelio, consolidando la doctrina y fortaleciendo la iglesia.
Bajo su liderazgo como director nacional, el movimiento pasó de alrededor de 50 congregaciones a más de 1,000, evidenciando un crecimiento que solo puede atribuirse a la mano de Dios.
Además, extendió la obra más allá de las fronteras, llevando el mensaje de Cristo incluso a Estados Unidos.
La imagen que vemos hoy no es solo un retrato… es el reflejo de una vida de fidelidad, sacrificio y amor por la obra del Señor.
Como dice la Escritura:
“Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros…” (1 Tesalonicenses 5:12-13)
Hoy recordamos con gratitud a hombres como él, no para exaltar al hombre, sino para glorificar a Dios, quien usa vasos frágiles para cumplir propósitos eternos.
Que su ejemplo nos desafíe a servir con la misma entrega, sabiendo que toda obra fiel en el Señor no es en vano.
Toda la gloria sea para Cristo.