15/08/2026
LA ASUNCION DE MARÍA: LA ESPERANZA DE QUIEN PERMANECE JUNTO AL CORAZON DE JESÚS 💜✝️🙏🏻
15 de agosto — Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María
Hoy la Iglesia celebra con profunda alegría la Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María, proclamando nuestra fe en que María, terminada su vida terrena, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo.
Aunque no es una celebración propia de la devoción al Sagrado Corazón ni de la Guardia de Honor, posee una profunda resonancia para nuestra espiritualidad.
María fue la primera en contemplar y amar el Corazón de Jesús. Lo llevó en su seno, escuchó sus primeros latidos, lo acompañó durante su vida y permaneció fiel cuando llegó la hora de la Cruz. En el Calvario, mientras muchos se alejaban, María permaneció.
Y permanecer es también vocación del Guardia de Honor.
Nuestra Hora de Guardia quiere ser precisamente eso: permanecer junto a Jesús en medio de las circunstancias ordinarias de nuestra vida, ofreciéndole nuestro trabajo, alegrías, dificultades, cansancios y sufrimientos como expresión de amor y reparación.
La Asunción nos recuerda, además, hacia dónde conduce esa fidelidad. La última palabra de la existencia cristiana no pertenece al dolor ni a la muerte, sino a Dios y a la vida eterna.
Por ello, hoy podemos mirar a María elevada al cielo y renovar nuestra esperanza. Ninguna Hora de Guardia ofrecida con amor es inútil. Ningún sacrificio unido al Corazón de Cristo se pierde.
Ofrezcamos especialmente nuestra Hora de Guardia de este día por quienes han perdido la esperanza, por quienes atraviesan el sufrimiento, la soledad o el desaliento. Y recemos el Magníficat, haciendo nuestra la gratitud de María.
Oración
Santísima Virgen María,
Madre del Corazón de Jesús,
tú que permaneciste fiel junto a la Cruz,
enséñanos a permanecer junto a tu Hijo.
Haz de nuestra Hora de Guardia
una ofrenda humilde de amor y reparación.
Sostén a quienes han perdido la esperanza
y condúcenos siempre al Corazón de Jesús.
Que, siguiendo tu ejemplo de fidelidad,
vivamos cada día mirando hacia el cielo,
hasta encontrarnos contigo
en la alegría eterna de Dios.
María, asunta al cielo, ruega por nosotros.
Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío. Amén.