25/08/2021
¿Cuándo fue la última vez que, a pesar de las circunstancias, los problemas y pesares de la vida, tomaste un tiempo para relacionarte con Dios? ¿Cuándo fue la última vez que solo eran tú y Dios?
Hace algunos meses entre mis conversaciones de whatsapp conversaba con alguien que me contaba que desde hacía algunos días se había estado sintiendo mal, incluso de alguna forma “depresiva”, pero que el Sábado que fue a la iglesia pudo sentirse mucho mejor. Y es que el simple hecho de salir de casa, dejar los asuntos que nos agobian e ir a la iglesia siempre ayuda mucho.
En ocasiones sucede que nos sentimos así y no está mal, el cuerpo trata de lidiar con muchas cosas, el estrés, las demandas del día a día y más cosas y justo es la parte donde interviene el Sábado y su sanación, dándonos unas horas para soltar nuestras cargas y pesares, y dejárselas a Dios He ahí la importancia de guardar el Sábado.
Podemos aprovechar esas horas de descanso y más que sólo soltar las cargas, puedes tomarnos un tiempo para nosotros, ver las cosas claramente (las que te tienen así) y dejarle esas cargas a Dios, que Él te ayude a encontrar una solución, si es que fuera algún problema o soltar definitivamente alguna cuestión que traigas en mente que sin querer ha quedado allí por algún tiempo.
Definitivamente, el Sábado, es uno de los mejores regalos que Dios nos dio. Solo que a veces se nos olvida y lo vemos cómo un día normal
A veces también se nos olvida que fue hecho para nosotros, individualmente, para poder estar en paz con nosotros mismos y de esa forma sin cargas ni pensamientos que nos interrumpan, podamos estar en contacto con Él.
Muchas veces nos preocupamos tanto por el Sábado, la participación, la ropa, la hora de llegada o si estudié la lección, pero va más allá del mero cumplimiento de las cosas, es estar libres de todo lo exterior para poder disfrutar de ese regalo y poder compartir en su momento con los demás.