23/08/2022
Queremos ser amados, pertenecer, ser parte del equipo o del grupo de amigos. No queremos que nos excluyan. Pero cuando te sientes deprimido porque tus amigos se reunieron y no te invitaron, te invito a que los ames tú. Construye un «edificio» e invita a tus amigos a participar ahí.
El «edificio» que otros construyeron al cual no fuiste invitado, déjalo atrás. Crea un «edificio» que no rechace a nadie, donde los demás puedan sentir el amor de Dios por medio de ti.