28/05/2026
Día 20
Mientras aún éramos débiles, a su tiempo Cristo murió por los impíos.
(Romanos 5:6)
La reflexión y el desafío de ayer nos llevaron a esta
conclusión. Por fortuna, es una conclusión con la cual puedes vivir: hoy, mañana y para siempre.
Jesús ha venido a buscarte y a salvarte (Lucas 19:10).
Todas las cosas en las que has fracasado, cada minuto que malgastaste intentando arreglar las cosas a tu manera... todo puede perdonarse y restaurarse al colocar tu vida en manos del que te la dio primero.
Quizá nunca lo hiciste. Entonces, hoy es tu día. "Ahora
es el tiempo propicio; he aquí, ahora es el día de la salvación" (2 Corintios 6:2).
Quizá lo hiciste hace años, pero te has alejado mucho
de tus raíces espirituales. Entonces, "arrepentíos y convertíos, para que vuestros pecados sean borrados, a fin de que tiempos de refrigerio vengan de la presencia del Señor" (Hechos 3:19)-
Aun si Cristo es tu estilo de vida y nunca dejaste de caminar en comunión con Él, los siguientes pasajes de las Escrituras serán un renovado motivo de gratitud por todo lo que ha hecho por ti.
La Biblia dice que somos pecadores desde que nacemos, desde el momento en que llegamos al mundo. "He aquí, yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre" (Salmo 51:5).
"Todos nosotros somos como el inmundo, y como trapo de inmundicia todas nuestras obras justas" (Isaías 64:6). Dios no envía al in****no a personas inocentes. Lo merecemos.
Sencillamente, no podemos ser lo nucientemente buenos como para vivir con un Dios puro y santo.
Sin embargo, "Dios ha enviado a su Hijo unigénito al
mundo para que vivamos por medio de Él" (1 Juan 4:9).
"Aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo [...] Se humilló a sí mismo, haciéndose
obediente hasta la muerte, y muerte de cruz" (Filipenses 2:6-8).
"Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por sus heridas fuisteis sanados" (1 Pedro 2:24). Por su muerte, Él invalidó la idea de que no mereces ser amado y no tienes valor. Si alguna vez te sientes de esa manera, no estás mirando
la cruz. Allí, Él probó su amor por ti.
No se puede comprender por completo un amor
semejante. "A duras p***s habrá alguien que muera por un justo, aunque tal vez alguno se atreva a morir por el bueno. Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún
pecadores, Cristo murió por nosotros" (Romanos 5:7-8).
Este amor tampoco se puede ganar. "Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro" (Romanos 6:23). "Porque por gracia
habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe"
(Efesios 2:8-9).
Es necesario recibirlo. "Si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los mu***os, serás salvo; porque con el corazón se cree para justicia, con la boca se confiesa para salvación"
(Romanos 10:9-10).
Y cuando te apropias de esta nueva vida y este nuevo
amor, eres libre para amar con una capacidad que nunca antes tuviste.
"En esto conocemos lo que es el amor: en que Jesucristo entregó su vida por nosotros. Así también nosotros debemos entregar la vida por nuestros hermanos [...] Y éste es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo y
que nos amemos los unos a los otros, pues así lo ha dispuesto"
(1 Juan 3:13-23 NVI). "El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor" (1 Juan 4:8).
Él estuvo dispuesto a amarte aunque no lo merecías,
aún cuando no correspondiste a ese amor. Pudo ver todos tus defectos y tus imperfecciones y aún así eligió amarte. Su amor hizo el mayor de los sacrificios para satisfacer la mayor de tus necesidades. Como resultado puedes (mediante su gracia)
caminar en la plenitud y la bendición de su amor. Ahora y para siempre.
Esto significa que ahora compartes este mismo amor
con tu cónyuge. Puedes amar aún cuando no te ame. Puedes ver todos sus defectos y sus imperfecciones y aún así elegir amarlo.
Y aunque no puedes satisfacer sus necesidades al igual que Dios, puedes transformarte en su instrumento para satisfacer las necesidades de tu cónyuge. Como resultado, él o ella podrá
caminar en la plenitud y la bendición de tu amor. Ahora y hasta la muerte.
El verdadero amor solo se encuentra en Cristo. Y luego
de recibir su regalo de nueva vida al aceptar su muerte en tu lugar y el perdón de tus pecados, por fin estás listo para poner en práctica el desafío.