Instituto Teológico Diocesano de Colima

Instituto Teológico Diocesano de Colima Estudio de las sagradas escrituras.

UN DÍA COMO HOYMARTIRIO DE SAN MIGUEL DE LA MORA DE LA MORA99° ANIVERSARIO🌿🌿🌿🌿En una fecha como esta, hace 99 años, en l...
07/08/2025

UN DÍA COMO HOY

MARTIRIO DE SAN MIGUEL DE LA MORA DE LA MORA

99° ANIVERSARIO

🌿🌿🌿🌿

En una fecha como esta, hace 99 años, en la ciudad de Colima –capital del Estado homónimo– fue fusilado por odio a la fe San Miguel de la Mora de la Mora. Su único «delito» fue, como el de otros presbíteros mexicanos, el simple hecho de ser sacerdote.

San Miguel de la Mora nació en Rincón del Tigre, Jalisco. Tuvo la infancia de cualquier campesino de su época, entre el cultivo de la tierra y los deberes religiosos cumplidos con esmero. Pudo cumplir su sueño de ser sacerdote gracias al gran apoyo de su hermano Regino, quien vivía en Colima y lo llevó a radicar con él para que se matriculara en el Seminario local. Fue ordenado en 1906.

Desde 1918 hasta junio de 1926 desempeñó de forma óptima su cargo en la sede de la Diócesis colimense. Fue entonces cuando el gobernador Francisco Solórzano Béjar, adelantándose a la nefasta “Ley Calles”, aplicó a rajatabla el artículo constitucional 130 y desató una terrible persecución religiosa. Ante la inutilidad de las protestas del clero diocesano y de los fieles católicos en contra de la malhadada legislación, el obispo Amador Velasco decretó la suspensión de cultos en todo el Estado.

Los eclesiásticos colimenses, fieles a Dios y a su conciencia, se rehusaron a acatar la arbitraria disposición gubernamental a través de un texto en el que expresaron:

“Rechazamos con anticipación el dictado de rebeldía; no, no somos rebeldes sino simplemente sacerdotes que no quieren ser apóstatas”.

La respuesta del régimen masónico y anticatólico fue tajante, no sólo para enumerar qué establecía la ley, sino las puniciones a que serían acreedores los que las infringieran. Pero los sacerdotes ya habían tomado la resolución de obedecer primero a Dios antes que a los hombres, sin importar las consecuencias.

Ante la tentativa gubernamental de controlar el número de clérigos y de asignarlos de acuerdo con sus designios, el Padre Miguel se escondió en su domicilio. Pudo celebrar la Misa algunos días, pero desgraciadamente fue visto por un general de apellido Flores.

El descuido le costó caro. Fue arrestado y encerrado en la cárcel, y aunque logró salir bajo fianza se le impuso la condición de presentarse a diario en la jefatura de operaciones. También se le advirtió que cuando expirara su fianza se le aprisionaría de manera definitiva, hecha la salvedad de que el culto en la Catedral fuera reabierto... bajo vigilancia de las autoridades, por supuesto. Esto y el hostigamiento por parte de éstas lo movieron a pensar que era mejor, y mas prudente, abandonar la ciudad de Colima, con todo y la pérdida de su fianza.

En la madrugada del 7 de agosto de 1927, el P. Miguel salió rumbo a su rancho natal. Lo acompañaban su hermano Regino y el padre Crispiniano Sandoval. Iban en un automóvil que les prestó un amigo. El vehículo los dejó en la Estancia, donde los aguardaban unos mozos con remudas. Así continuaron hasta Cardona. Fue ahí donde alguien lo reconoció como ministro del Señor. Un agrarista los tomó presos en seguida y los envió de vuelta a Colima, a la misma jefatura militar.

El padre Sandoval fue liberado porque los agraristas no sospecharon ni supieron que era presbítero. También dejaron en paz a los mozos. Don Regino, por el contrario, corrió la misma suerte que su hermano.

Dentro del cuartel, sin cuadro de fusilamiento ni formalismo militar alguno, sin juicio o siquiera farsa de uno, ordenaron al padre que caminara hacia la caballeriza.

El sacerdote, al escuchar que lo matarían, sacó su Rosario y comenzó a rezarlo. Sin órdenes de por medio, sobre el estiércol de los animales y contemplaciones, los soldados asesinaron al clérigo. El capitán encargado de la escolta le dio el tiro de gracia, ante la mirada atónita de don Regino.

Lo inhumaron apresuradamente. Al parecer algunos familiares consiguieron el cuerpo para poderle dar cristiana sepultura. Unos días más tarde, el general mandó exhumar el cadáver, pues imaginó que el mártir portaba dinero. No se sabe si lo consiguieron o no, pero sí que los militares arrojaron los despojos a la fosa, sin detenimiento, y sin depositarlo nuevamente en el ataúd, sino que sobre el cuerpo arrojaron la caja y la tierra que sellaría el sepulcro.

Dos años más tarde, formada una comisión especial, exhumaron los restos y los trasladaron a la Catedral, en la cripta que el pueblo llama “Capilla de los mártires”, donde reposan hasta nuestros días.

✒️🖼️ Via Testimonium Martyrum.

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31/07/2025

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San Miguel de la Mora, Martir. ¡Ruega por Nosotros!San Miguel de la Mora nació en Rincón del Tigre, Jalisco. Tuvo la inf...
24/07/2025

San Miguel de la Mora, Martir. ¡Ruega por Nosotros!
San Miguel de la Mora nació en Rincón del Tigre, Jalisco. Tuvo la infancia de cualquier campesino de su época, entre el cultivo de la tierra y los deberes religiosos cumplidos con esmero desde los primeros años. Pudo cumplir su sueño de ser sacerdote gracias al inquebrantable apoyo de su hermano Regino, quien vivía en Colima y lo llevó a radicar con él para que se matriculara en el Seminario local. Fue ordenado en 1906.
Desde 1918 hasta los primeros meses de 1926 desempeñó de forma óptima su ministerio en la sede de la Diócesis de Colima, capital de la entidad federativa. Fue entonces cuando el gobernador Francisco Solórzano Béjar, adelantándose a la nefasta “Ley Calles”, aplicó a rajatabla el artículo constitucional 130 y desató una terrible persecución religiosa. Ante la inutilidad de las protestas del clero diocesano y de los fieles católicos en contra de la malhadada legislación emanada de la gubernatura colimense, el obispo Amador Velasco decretó la suspensión de cultos en todo el Estado, adelantándose a lo que haría el Episcopado a finales de julio.
Los eclesiásticos colimenses, fieles a Dios y a su conciencia, se rehusaron a acatar la arbitraria disposición gubernamental a través de un texto en el que expresaron: “Rechazamos con anticipación el dictado de rebeldía; no, no somos rebeldes sino simplemente sacerdotes que no quieren ser apóstatas”.
La respuesta del régimen masónico y anticatólico fue tajante, no sólo para enumerar qué establecía la ley, sino las puniciones a que serían acreedores los que las infringieran. Pero los sacerdotes ya habían tomado la resolución de obedecer primero a Dios antes que a los hombres, sin importar las consecuencias.
El P. Miguel siguió ejerciendo su ministerio a escondidas, como otros presbíteros valientes, pero fue descubierto. Eventualmente su permanencia en Colima se tornó imposible, al grado que resolvió partir hacia su rancho natal. La aventura no salió como esperaba: fue reconocido como sacerdote, arrestado y devuelto a la ciudad, donde se le condujo a la jefatura militar. Allí, sin mediar trámites o un juicio, se dio la orden de fusilarlo.
Al escuchar la sentencia expedita y arbitraria, el P. Miguel no despegó los labios sino para comenzar a rezar el rosario, que sacó de su bolsillo. Le ordenaron caminar a la caballeriza y allí, sobre el estiércol de los animales, abrieron fuego contra él, ante la mirada de su hermano Regino.
Sus restos reposan en la Catedral de Colima, en la cripta que el pueblo llama “Capilla de los mártires"
(via: Martyrum. )

23/06/2025


El Santo Padre recorre las calles de Roma en la solemne procesión Corpus Domini, señal viva de fe en el Cuerpo y Sangre de Cristo que acompaña el camino de la humanidad
(Via L'Osservatore Romano)

19/06/2025

Corpus Christi celebra el misterio de la Eucaristía: Jesucristo presente, de verdad y en sustancia, bajo las apariencias del pan y el vino.

En la Consagración, el pan y el vino se transforman por la palabra del sacerdote, recordándonos el amor infinito de Cristo entregado por nosotros.

Hoy queremos Felicitar a nuestro Director el Pbro Enrique Ashael Ochoa Madrigal por su cumpleaños ¡FELICIDADES!
20/03/2025

Hoy queremos Felicitar a nuestro Director el Pbro Enrique Ashael Ochoa Madrigal por su cumpleaños ¡FELICIDADES!

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCOPARA LA CUARESMA 2025Caminemos juntos en la esperanzaQueridos hermanos y hermanas:Con e...
05/03/2025

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA CUARESMA 2025

Caminemos juntos en la esperanza

Queridos hermanos y hermanas:

Con el signo penitencial de las cenizas en la cabeza, iniciamos la peregrinación anual de la santa cuaresma, en la fe y en la esperanza. La Iglesia, madre y maestra, nos invita a preparar nuestros corazones y a abrirnos a la gracia de Dios para poder celebrar con gran alegría el triunfo pascual de Cristo, el Señor, sobre el pecado y la muerte, como exclamaba san Pablo: «La muerte ha sido vencida. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está tu aguijón?» ( 1 Co 15,54-55). Jesucristo, mu**to y resucitado es, en efecto, el centro de nuestra fe y el garante de nuestra esperanza en la gran promesa del Padre: la vida eterna, que ya realizó en Él, su Hijo amado (cf. Jn 10,28; 17,3) [1].

En esta cuaresma, enriquecida por la gracia del Año jubilar, deseo ofrecerles algunas reflexiones sobre lo que significa caminar juntos en la esperanza y descubrir las llamadas a la conversión que la misericordia de Dios nos dirige a todos, de manera personal y comunitaria.

Antes que nada, caminar. El lema del Jubileo, “Peregrinos de esperanza”, evoca el largo viaje del pueblo de Israel hacia la tierra prometida, narrado en el libro del Éxodo; el difícil camino desde la esclavitud a la libertad, querido y guiado por el Señor, que ama a su pueblo y siempre le permanece fiel. No podemos recordar el éxodo bíblico sin pensar en tantos hermanos y hermanas que hoy huyen de situaciones de miseria y de violencia, buscando una vida mejor para ellos y sus seres queridos. Surge aquí una primera llamada a la conversión, porque todos somos peregrinos en la vida. Cada uno puede preguntarse: ¿cómo me dejo interpelar por esta condición? ¿Estoy realmente en camino o un poco paralizado, estático, con miedo y falta de esperanza; o satisfecho en mi zona de confort? ¿Busco caminos de liberación de las situaciones de pecado y falta de dignidad? Sería un buen ejercicio cuaresmal confrontarse con la realidad concreta de algún inmigrante o peregrino, dejando que nos interpele, para descubrir lo que Dios nos pide, para ser mejores caminantes hacia la casa del Padre. Este es un buen “examen” para el viandante.

En segundo lugar, hagamos este viaje juntos. La vocación de la Iglesia es caminar juntos, ser sinodales [2]. Los cristianos están llamados a hacer camino juntos, nunca como viajeros solitarios. El Espíritu Santo nos impulsa a salir de nosotros mismos para ir hacia Dios y hacia los hermanos, y nunca a encerrarnos en nosotros mismos [3]. Caminar juntos significa ser artesanos de unidad, partiendo de la dignidad común de hijos de Dios (cf. Ga 3,26-28); significa caminar codo a codo, sin pisotear o dominar al otro, sin albergar envidia o hipocresía, sin dejar que nadie se quede atrás o se sienta excluido. Vamos en la misma dirección, hacia la misma meta, escuchándonos los unos a los otros con amor y paciencia.

En esta cuaresma, Dios nos pide que comprobemos si en nuestra vida, en nuestras familias, en los lugares donde trabajamos, en las comunidades parroquiales o religiosas, somos capaces de caminar con los demás, de escuchar, de vencer la tentación de encerrarnos en nuestra autorreferencialidad, ocupándonos solamente de nuestras necesidades. Preguntémonos ante el Señor si somos capaces de trabajar juntos como obispos, presbíteros, consagrados y laicos, al servicio del Reino de Dios; si tenemos una actitud de acogida, con gestos concretos, hacia las personas que se acercan a nosotros y a cuantos están lejos; si hacemos que la gente se sienta parte de la comunidad o si la marginamos [4]. Esta es una segunda llamada: la conversión a la sinodalidad.

En tercer lugar, recorramos este camino juntos en la esperanza de una promesa. La esperanza que no defrauda (cf. Rm 5,5), mensaje central del Jubileo [5], sea para nosotros el horizonte del camino cuaresmal hacia la victoria pascual. Como nos enseñó el Papa Benedicto XVI en la Encíclica Spe salvi, «el ser humano necesita un amor incondicionado. Necesita esa certeza que le hace decir: “Ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro” ( Rm 8,38-39)» [6]. Jesús, nuestro amor y nuestra esperanza, ha resucitado [7], y vive y reina glorioso. La muerte ha sido transformada en victoria y en esto radica la fe y la esperanza de los cristianos, en la resurrección de Cristo.

Esta es, por tanto, la tercera llamada a la conversión: la de la esperanza, la de la confianza en Dios y en su gran promesa, la vida eterna. Debemos preguntarnos: ¿poseo la convicción de que Dios perdona mis pecados, o me comporto como si pudiera salvarme solo? ¿Anhelo la salvación e invoco la ayuda de Dios para recibirla? ¿Vivo concretamente la esperanza que me ayuda a leer los acontecimientos de la historia y me impulsa al compromiso por la justicia, la fraternidad y el cuidado de la casa común, actuando de manera que nadie quede atrás?

Hermanas y hermanos, gracias al amor de Dios en Jesucristo estamos protegidos por la esperanza que no defrauda (cf. Rm 5,5). La esperanza es “el ancla del alma”, segura y firme [8]. En ella la Iglesia suplica para que «todos se salven» ( 1 Tm 2,4) y espera estar un día en la gloria del cielo unida a Cristo, su esposo. Así se expresaba santa Teresa de Jesús: «Espera, espera, que no sabes cuándo vendrá el día ni la hora. Vela con cuidado, que todo se pasa con brevedad, aunque tu deseo hace lo cierto dudoso, y el tiempo breve largo» ( Exclamaciones del alma a Dios, 15, 3) [9].

Que la Virgen María, Madre de la Esperanza, interceda por nosotros y nos acompañe en el camino cuaresmal.

Roma, San Juan de Letrán, 6 de febrero de 2025, memoria de los santos Pablo Miki y compañeros, mártires.

FRANCISCO

Damos la bienvenida al Matrimonio de Julio César Bautista y Graciela Munguía,(que pertenecen a la Diócesis de Colima) al...
18/01/2025

Damos la bienvenida al Matrimonio de Julio César Bautista y Graciela Munguía,(que pertenecen a la Diócesis de Colima) al equipo de Secretarios de comisiones y dimensiones de la CEM. Dios guíe sus pasos y nos permita caminar en comunión.
Fuente:⬇️
https://www.facebook.com/share/12CT2VytkpF/

Comienza el Tiempo Liturgico Ordinario.Para algunos cristianos el Tiempo Ordinario puede resultar un "tiempo un poco inc...
13/01/2025

Comienza el Tiempo Liturgico Ordinario.

Para algunos cristianos el Tiempo Ordinario puede resultar un "tiempo un poco incoloro", a pesar de las inmensas riquezas espirituales con las que la reforma litúrgica lo ha dotado, ofreciendo un doble ritmo dominical y ferial. Es un Tiempo todavía poco conocido en su estructura, contenido y expresión de fe.

La importancia de este Tiempo se centra en conseguir la progresiva asimilación del misterio de Cristo por parte de los fieles, porque semana tras semana y día tras día se presenta toda la vida histórica de Jesús, vista siempre a la luz del misterio pascual.

Este tiempo nos ofrece igualmente, la dinámica interna del crecimiento y la realización del Reino de Dios en este mundo. Los domingos y semanas anteriores al bloque de Cuaresma-Pascua sirven para introducirnos en la predicación y actualización del Reino de Dios por parte del Jesús histórico. Mientras que los domingos y semanas posteriores, sirven para centrarnos en la experiencia que del Reino de Dios ha de hacer la Iglesia pospascual de los tiempos.

El Tiempo Ordinario comienza el lunes que sigue al domingo posterior al 6 de enero y se extiende hasta el martes antes de Cuaresma inclusive: de nuevo se reanuda si lunes después del domingo de Pentecostés y termina antes de las primeras Vísperas del domingo de Adviento.

Jesús Castellano Cervera lo definió como «el tiempo en que Cristo se hace presente y guía a su Iglesia por los caminos del mundo».1​ En el año litúrgico, se llama tiempo ordinario al tiempo que no coincide con los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma, el Triduo pascual, y el Tiempo de Pascua hasta Pentecostés.

Son treinta y cuatro semanas en el transcurso del año, en las que no se celebra ningún aspecto particular del Misterio de Cristo. Es el tiempo más largo, cuando la comunidad de bautizados es llamada a profundizar en el Misterio pascual y a vivirlo en el desarrollo de la vida de todos los días. Por eso las lecturas bíblicas de las misas son de gran importancia para la formación cristiana de la comunidad. Esas lecturas no se hacen para cumplir con un ceremonial, sino para conocer y meditar el mensaje de salvación apropiado a todas las circunstancias de la vida.

El primer domingo del tiempo ordinario corresponde al Bautismo de Jesús, un domingo después de la Epifanía del Señor. El tiempo ordinario comienza con el lunes después del Bautismo de Jesús oscilando entre el 10 y el 14 enero, si el Bautismo de Jesús oscila entre el 8 y 9 de enero, el Tiempo Ordinario comienza el martes después de dicha fiesta, oscilando entre el 9 y el 10 de enero, y se prolonga hasta el martes anterior a la Cuaresma, inclusive; se reanuda el lunes después del domingo de Pentecostés y finaliza el sábado de la trigésima cuarta semana oscilando entre el 26 de noviembre y el 2 de diciembre, finalizando el año litúrgico en la víspera del primer domingo de Adviento. Las fechas varían cada año, pues se toma en cuenta los calendarios religiosos antiguos que estaban determinados por las fases lunares, sobre todo para fijar la fecha del Viernes Santo, día de la Crucifixión de Jesús. A partir de ahí se estructura todo el año litúrgico.

El sacerdote, en el tiempo ordinario, usa la casulla de color verde en la Misa, (los Diáconos la dalmática) sobre todo los domingos, a excepción de los días festivos y de los mártires. La diversidad de colores litúrgicos en las vestiduras sagradas pretende expresar, con más eficacia, aún exteriormente, tanto el carácter propio de los misterios de la fe que se celebran, como el sentido progresivo de la vida cristiana en el transcurso del año litúrgico. El color verde se usa en los Oficios y en las Misas del Tiempo Ordinario. El verde es símbolo de la esperanza y de la primavera, cuando todo florece, reverdece y se renueva.
(Tomado del Muro de Frank Morera Colaborador de EWTN)

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30/12/2024

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