Lectura del Día y Reflexiones

Lectura del Día y Reflexiones ¿SEÑOR A QUIEN IREMOS?, TU TIENES PALABRA DE VIDA ETERNA Juan 6, 68 «Lord, to whom shall we go?

You have the words of eternal life.» John 6:68

"Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación", llama a sus apóstoles Jesús resucitado. Dos mil años más tarde, anunciamos esta Buena Noticia en esta web...
Como en un actual y moderno Aeropago..

05/06/2026

Oremos:
Señor, escucharte es garantía de experimentar algo agradable y bueno, así fue durante tu vida terrena y así continua siendo hoy. Tú estás vivo y nos buscas para tener un encuentro con nosotros en la oración, para recordarnos que Tú eres el mesías, el Hijo de Dios, que tu Palabra es la verdad y que necesitamos dejarnos amar por Ti para poder, así, amar a los demás.
Amén..

Viernes de la novena semana del tiempo ordinarioEvangelio según San Marcos 12,35-37. «¿Dicen que el Mesías es Hijo de Da...
05/06/2026

Viernes de la novena semana del tiempo ordinario

Evangelio según San Marcos 12,35-37. «¿Dicen que el Mesías es Hijo de David?»

1.- Jesús se puso a enseñar en el Templo y preguntaba: "¿Cómo pueden decir los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David ha dicho, movido por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies. Si el mismo David lo llama 'Señor', ¿Cómo puede ser hijo suyo?". La multitud escuchaba a Jesús con agrado.

Amados Hermanos, en la época de Jesús, todos esperaban la llegada de un Mesías de la estirpe de David. El mismo Jesús no desmintió al ciego Bartimeo o a las multitudes que le aclamaban como Hijo de David. Por un lado, los letrados esperaban a un Mesías que fuera un rey dominador, como David y por otro, los “pobres de Yahveh” (anawim) esperaban al Mesías como siervo de Dios para la humanidad. Jesús, usando palabras del Salmo 110, llama a reflexionar sobre el hecho de que el Mesías como hijo de David, sería humano y como Señor de David, sería divino. Y esta era la verdad que los escribas no habían llegado a comprender...

"EL MISMO DAVID LE LLAMABA SEÑOR»

2.- En la traducción griega de los libros del Antiguo Testamento, el nombre inefable con el cual Dios se ha revelado a Moisés, YHWH, es sustituido por el de Kyrios («Señor»). Desde entonces Señor ha sido siempre el nombre habitual para designar la divinidad del Dios de Israel. El Nuevo Testamento utiliza este sentido fuerte del título «Señor», tanto cuando se refiere al Padre, como también –y esta es la novedad- cuando se refiere a Jesús, reconocido así como Dios. Jesús mismo se atribuye, veladamente, este título cuando discute con los fariseos sobre el sentido del salmo 110; pero también de una manera explícita cuando se dirige a los apóstoles. A lo largo de su vida pública, sus actos de dominio sobre la naturaleza, sobre las enfermedades, sobre los demonios, sobre la muerte y sobre el pecado demuestran su soberanía divina.

Muy a menudo, en los evangelios, algunas personas se dirigen a Jesús llamándole «Señor». Este título hace patente el respeto y la confianza de los que se acercaban a Jesús y esperaban de él ayuda y curación. Bajo la moción del Espíritu Santo, este título expresa el reconocimiento del misterio divino de Jesús. En el encuentro con Jesús resucitado, es adoración: «¡Señor mío y Dios mío!» (Jn 20,28). Es entonces cuando adquiere una connotación de amor y de afecto que será característico de la tradición cristiana: «¡Es el Señor!» (Jn 21,7).

Atribuyendo a Jesús el título divino de Señor, las primeras confesiones de fe de la Iglesia afirman, desde el origen, que el poder, el honor y la gloria debidos a Dios Padre corresponden también a Jesús, ya que él es «de condición divina» (Fl 2,6) y el Padre ha manifestado esta soberanía de Jesús resucitándolo de entre los mu***os y elevándolo a su gloria. Desde el comienzo de la historia cristiana, la afirmación del señorío de Jesús sobre el mundo y sobre la historia significa también el reconocimiento de que el hombre no debe someter su libertad personal, de manera absoluta, a ningún poder de la tierra, sino solamente a Dios Padre y a Jesucristo, el Señor: el César no es «el Señor»... También la oración cristiana está marcada por el título «Señor», ya sea en la invitación a la plegaria «el Señor esté con vosotros», ya sea en la conclusión «por Jesucristo nuestro Señor» y aún en el grito lleno de confianza y esperanza: «¡Amén. Ven Señor Jesús!» (Ap 22,20).
(Catecismo de la Iglesia Católica; § 446-451)

SERÁN PERSEGUIDOS

3.- Dejemos que resuene sin arreglos ni sordina la frase de Pablo: «Todos los que quieran vivir como buenos cristianos serán perseguidos.» Hagamos el ejercicio de no maquillar, ni cambiar, ni disimular, ni achicar lo que allí se dice. Hagamos ese ejercicio y preguntémonos qué sale de ahí, qué nace.
Nace, por ejemplo, una pregunta escalofriante: ¿qué debo pensar si no experimento persecución? Una frase de Jesús me golpea: «¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!, porque de la misma manera trataban sus padres a los falsos profetas.» (Lc 6,22). Quizá no tengo conflictos porque no represento un obstáculo; quizá a mi lado se difunde la mentira o prospera la murmuración y yo no soy obstáculo, porque si lo fuera, recibiría seguramente oposición y persecución.
Observemos además un hecho: Pablo no dice «los que estén viviendo como buenos cristianos,» sino «los que quieran vivir como buenos cristianos.» Con lo cual se indica que, más incluso que los resultados, son las intenciones las que nos harán odiosos y eventualmente perseguidos. La persecución no es contra las obras de los cristianos sino contra su corazón, contra el amor que hay en su pecho y contra las ideas que hay en su mente. Ya lo sabemos.
Muy a menudo vemos que los adversarios de Jesús lo acosan con preguntas, queriendo hacerlo quedar mal o atraparlo con sus propias palabras. La escena de hoy es casi única, porque esta vez es él quien hace la pregunta y quien de algún modo desenmascara a los que tanto alardeaban de conocer la Ley.
El Mesías es Hijo de David y Señor de David, propone Jesús: un tema en el que aquellos escribas no estaban muy preparados para discutir, y creo que tampoco nosotros. Algo queda claro, sin embargo: la novedad del enfoque de Jesús está en que el Mesías es Señor, y ese aspecto, según vemos, no era muy tenido en cuenta por los escribas; para ellos primaba más que el Mesías venía de la línea y descendencia de David, con lo cual estaban en riesgo de perder lo que efectivamente perdieron: la novedad del reinado del Mesías mismo.
(Archidiócesis de Madrid)

Reflexiones:
¿Qué me dice hoy la Palabra de Dios en esta lectura?
¿Así como la gente escuchaba con agrado la enseñanza de Jesús porque en ella percibía a la misma vida, al propio Dios hablando, soy presencia de Dios Padre vivo y actuante a favor del género humano, desde mi testimonio de vida en fidelidad, justicia y caridad?
¿Creo verdaderamente y no niego que Jesús es Dios?
¿No niego que Cristo es Hijo de Dios a la hora de perdonar a quien me ofendió y a la hora de ayudar desinteresadamente a quien lo necesita?
¿Puedo afirmar con mi ejemplo que Jesús es el Mesías y soy seguidor de sus enseñanzas?
¿Jesús me comunica el amor de Dios que redime y transforma mi sufrimiento y miseria en un camino de gracia y salvación?
¿Cuando proclamamos a Jesús como el Cristo, creemos en su divinidad?

04/06/2026

Oremos:
Estamos aquí, Señor. Ponemos nuestras vidas a tus pies. ¿Sabes?, sabemos que no somos dignos de estar aquí, delante de Ti; sin embargo, creemos que Tú nos amas y quieres que estemos contigo. Confiamos en tu misericordia y en la alegría que te da vernos. Te amamos y, aunque nuestras vidas sean un desastre, queremos que sea un nido de amor donde Tú puedas reposar y amar en nosotros a los que nos rodean. Gracias por todo, Jesús, y ayúdanos a escucharte.
Amén.

Jueves de la novena semana del tiempo ordinarioEvangelio según San Marcos 12,28-34. «No hay mandamiento mayor que éstos»...
04/06/2026

Jueves de la novena semana del tiempo ordinario

Evangelio según San Marcos 12,28-34. «No hay mandamiento mayor que éstos»

1.- Un escriba que los oyó discutir, al ver que les había respondido bien, se acercó y le preguntó: "¿Cuál es el primero de los mandamientos?". Jesús respondió: "El primero es: Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor; y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a tí mismo. No hay otro mandamiento más grande que estos". El escriba le dijo: "Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él, y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios". Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: "Tú no estás lejos del Reino de Dios". Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Amados Hermanos, Este es el llamado del Evangelio; a centrar nuestra vida en el amor: a Dios en primer lugar y como reflejo a nuestro prójimo. A buscar formas concretas de ponerlo en práctica, oportunidad que se nos da durante este tiempo, en que como Iglesia nos proponemos ayudar a quienes más lo necesitan. El cristianismo no es una espiritualidad de escape o de fuga del mundo. El amor a Dios se hace efectivo en el amor al prójimo. Y la manera de amar al prójimo de un cristiano, nace del amor a Dios.

CONSOLÍDAME EN TÚ AMOR

2.- ¡Oh bondad y dilección, mi Dios, mi misericordia! Envíame ahora de los cielos a tu Espíritu Santo y crea en mí un corazón nuevo y un espíritu nuevo (Ez 18,31). Que tu unción me enseñe sobre todas las cosas, ya que te elegí entre miles (Ct 5,10), y te amo más que a todo otro amor, más que al amor de mi propia vida. Que la virtud de mi alma abunde del resplandor y la belleza de la caridad que deseas, ya que yo te deseo ardientemente. Hazme aparecer en tu presencia de una manera digna de ti. Si, aquí estoy, vengo a ti que he amado, en quien he creído, a quien he dado mi corazón. (…)

Mi muy amado Jesús, deseo seguir contigo la regla del amor, gracias a la que podré renovar mi vida y transcurrirla en ti. Pon mi vida bajo la guardia de tu Espíritu Santo a fin de que yo sea encontrada solícita a tus mandamientos, en todo tiempo. Rende mi conducta conforme a la tuya, consolídame en el amor y la paz. Guarda mis sentidos en la luz de tu caridad, para que, en lo más íntimo de mi corazón, me enseñes, me dirijas y me formes. Absorbe mi espíritu en tu espíritu, tan profundamente que verdaderamente sea cubierta en ti. Y que en esta unión contigo, me deje a mí misma y que nadie, sólo tu amor, conozca mi sepelio en ti. Ahí, que el amor me encierre bajo su sello y me encadene a ti con una relación indivisible. Amén.
(Santa Gertrudis de Helfta (1256-1301), monja benedictina; Ejercicios Espirituales IV (SC 127, Œuvres spirituelles, Cerf, 1967))

ALIMENTO ESPIRITUAL SÓLIDO

3.- Pablo, como buen pastor, desea que el rebaño de Cristo tenga siempre un alimento espiritual sólido. El centro de ese alimento es la noticia que sostiene toda nuestra fe: Jesucristo vive.
Por eso, donde hay cristianos siempre existe una razón para celebrar y una fuerza para la misión: Cristo resucitado. Sin Él no habría nada que anunciar ni motivo para creer. Recordar a Jesucristo vivo significa reconocer su presencia activa y vivir cada día en comunión con Él.
Sin embargo, existen fuerzas que buscan apagar esta verdad, promoviendo el olvido de Cristo. Como creyentes, estamos llamados a resistirlas proclamando que la victoria, el honor y el poder pertenecen al Señor para siempre.
En el Evangelio, Jesús dialoga con los escribas, hombres dedicados al estudio de las Escrituras. Aunque su labor era noble, muchos habían caído en la búsqueda del prestigio y en discusiones interminables que los alejaban del verdadero sentido de la Palabra de Dios.
Cuando le preguntan cuál es el mandamiento más importante, Jesús responde sin dudar: amar a Dios. De este amor nace todo lo demás, incluso el amor al prójimo. Por eso conviene preguntarnos con sinceridad: ¿es Dios mi amor principal, total y definitivo? Si no lo es, aquello que ocupa ese lugar se ha convertido en mi verdadero dios.
La enseñanza de Jesús es también un camino de vida. Lo primero no es solo lo que viene antes en el tiempo, sino lo que orienta nuestras intenciones. Seguir a Cristo implica examinar constantemente nuestro corazón y permitir que nuestras acciones sean iluminadas por el amor de Dios, un amor que nunca se apaga.
(Archidiócesis de Madrid)

Reflexiones:
¿Gracias a la pregunta del letrado sé a cuál de las numerosas normas que tenían los judíos le daba más importancia Jesús?
¿La respuesta no se hace esperar y responde claramente: “amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y a tu prójimo como a ti mismo”?
¿Hoy como ayer estoy saturado de leyes que me llevan en la sociedad a ser más fiel a las instituciones que a Dios mismo?
¿El mundo se debate en medio de muchas desigualdades que muestran que no nos amamos como seres humanos y que la fe y la vida se han ido por caminos diferentes?
¿El cumplimiento del mandamiento del amor es una tarea siempre por comenzar; todos los días nacen causas nuevas que terminan en el desamor y los odios?
¿Pido a Dios que me dé la capacidad de leer en las personas que me rodean su presencia, y que me dé entrañas de misericordia para expresar con gusto que en ellas estoy amando a Dios mismo?

03/06/2026

Oremos:
Padre nuestro, nos has creado con una naturaleza que busca trascender, porque nos has dado la dignidad de ser tus hijos. Ilumina nuestra meditación para que confirmemos que nunca será en las personas, por más buenas que sean, y por mucho que las amemos, donde podremos saciar esta sed de trascendencia, porque todas las criaturas, fallamos y somos finitas. Permite que sepamos comprender que la gran verdad de nuestras vidas es que Tú nos amas.
Amén.

Miércoles de la novena semana del tiempo ordinarioEvangelio según San Marcos 12,18-27. «Es Dios de vivos»1.- Se le acerc...
03/06/2026

Miércoles de la novena semana del tiempo ordinario

Evangelio según San Marcos 12,18-27. «Es Dios de vivos»

1.- Se le acercaron unos saduceos, que son los que niegan la resurrección, y le propusieron este caso: "Maestro, Moisés nos ha ordenado lo siguiente: 'Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda'. Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos. El segundo se casó con la viuda y también murió sin tener hijos; lo mismo ocurrió con el tercero; y así ninguno de los siete dejó descendencia. Después de todos ellos, murió la mujer. Cuando resuciten los mu***os, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?". Jesús les dijo: "¿No será que ustedes están equivocados por no comprender las Escrituras ni el poder de Dios? Cuando resuciten los mu***os, ni los hombres ni las mujeres se casarán, sino que serán como ángeles en el cielo. Y con respecto a la resurrección de los mu***os, ¿no han leído en el Libro de Moisés, en el pasaje de la zarza, lo que Dios le dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? El no es un Dios de mu***os, sino de vivientes. Ustedes están en un grave error".

Amados Hermanos, Los Fariseos creían que después de la muerte todo continuaría como en esta vida y que el matrimonio duraría eternamente. Jesús desenmascara que, aunque citan las Escrituras, no las conocen y declara una verdad que nos llena de alegría: Dios es Dios de vivos y no de mu***os. Dios es Dios de vida. La resurrección a la que somos llamados es una vida junto a Dios, definitivamente buena y llena de felicidad. Cuántos de nosotros tenemos la Biblia y sin embargo la desconocemos. Cuántas veces sacamos conclusiones equivocadas por ignorancia. La Resurrección de Jesús es la garantía de nuestra propia resurrección.

LA ESPERANZA DE LA RESURRECCIÓN ES DADA EN CRISTO

2.- ¿Por qué es el Verbo de Dios el que debía encarnarse? La Escritura nos indica la razón en estas palabras: “Convenía, en efecto, que aquel por quien y para quien existen todas las cosas, a fin de llevar a la gloria a un gran número de hijos, perfeccionara, por medio del sufrimiento, al jefe que los conduciría a la salvación” (Hb 2,10). Así nos es aclarado que levantar a los hombres de la ruina en la que habían caído, únicamente pertenecía al Verbo de Dios, que los había creado en el comienzo.

Con el sacrificio de su cuerpo, él puso fin a la ley que pesaba sobre nosotros y renovó para nosotros el principio de la vida, dándonos la esperanza de la resurrección. Ya que, si es por los hombres que la muerte ha dominado sobre los hombres, es por la encarnación del Verbo de Dios que la muerte fue destruida y que la vida es resucitada, como escribe el Apóstol pleno de Cristo: “Porque la muerte vino al mundo por medio de un hombre, y también por medio de un hombre viene la resurrección. En efecto, así como todos mueren en Adán, así también todos revivirán en Cristo” (1 Cor 15,21-22).

No es como condenados que morimos, sino con la esperanza de despertarnos de la muerte, esperando la resurrección universal que Dios nos mostrará en su tiempo. Él, que es el autor y que nos hace la gracia.
(San Atanasio (295-373), obispo de Alejandría, doctor de la Iglesia; Tratado sobre la Encarnación del Verbo 10,14)

LA GRACIA, LA MISERICORDIA Y LA PAZ

3.- El saludo de Pablo a Timoteo resume la vida cristiana en tres palabras: gracia, misericordia y paz.
La gracia nos remite al pasado y a la salvación recibida: «Por gracia hemos sido salvados» (Ef 2,8). La misericordia habla del presente, de los dones que Dios sigue concediéndonos y de su llamado a vivir con compasión: «Misericordia quiero y no sacrificios» (Mt 9,13). La paz, en cambio, orienta nuestra mirada al futuro, pues en Cristo encontramos la plenitud de la paz prometida.
Toda nuestra historia está marcada por estas tres realidades. La gracia nos sostiene, la misericordia nos acompaña y la paz nos atrae hacia la meta.
Pablo exhorta a Timoteo a «reavivar el don recibido». Con ello nos recuerda que los dones de Dios son como semillas que deben cultivarse. Si no los cuidamos, pueden debilitarse y perder fuerza en nuestra vida.
Alguna pregunta que cabe hacernos: ¿Hemos dejado apagar algún don que Dios nos concedió? ¿Qué prácticas de oración o piedad que nos hacían bien hemos abandonado? ¿Qué obras de misericordia hemos dejado de realizar? ¿Qué oportunidades de hacer el bien hemos dejado pasar?
(Archidiócesis de Madrid)

Reflexiones:
¿Qué me dice la palabra de Dios en esta lectura?
¿Jesús apela a la identidad misma de Dios; él no es un dios mu**to o de mu***os, sino vivo y de vivos?
¿Por la resurrección se entra a participar de la vida de Dios en una comunión que supera toda relación humana?
¿Negar la resurrección es desconocer al mismo Dios, que ha creado al ser humano para la vida?
¿Está claro que no es posible que en la resurrección se den las cosas como estaban antes, ya que se resucita a una nueva realidad?
¿A lo que debo de morir es a las ventajas de mi libertad y la felicidad de mi estilo de vida?
¿La resurrección, por tanto, es la vida en plenitud de Dios?
¿Estoy preparados ante propuestas antiguas y nuevas que afirman que después de la muerte hay algo muy distinto a la resurrección de la que Cristo es primicia?
¿Cuándo pretendo acudir a tradiciones religiosas y llego hasta a ocultar el verdadero rostro de Dios, estoy desconociendo su misma identidad?
¿Confesar al Dios vivo, Señor de la vida, es comprometerse a cuidar y defender la vida en todas sus formas como don suyo?
¿Cuántas veces nosotros sólo confiamos en nuestras fuerzas, conocimiento e instinto, que en las promesas y el poder de Dios?
Si confiamos y trabajamos por hacer vida las promesas de Dios, podemos desde ahora comenzar a g***r de nuestra propia resurrección.

02/06/2026

Oremos:
¡Señor!, gracias por recordarnos cuáles son las prioridades en nuestras vidas. Señor, que no dudemos darte generosamente el tiempo que te mereces. Señor, ilumínanos cuando nos excedamos con las cosas de este mundo, con el César tirano, para que podamos escapar de sus garras y tener claro los límites entre lo tuyo y nuestras demás ocupaciones. Gracias por enseñarnos con tu ejemplo a dar al César lo del César y a Dios lo que es de Dios.
Amén.

Martes de la novena semana del tiempo ordinarioEvangelio según San Marcos 12,13-17. «Lo de Dios para Dios»1.- Le enviaro...
02/06/2026

Martes de la novena semana del tiempo ordinario

Evangelio según San Marcos 12,13-17. «Lo de Dios para Dios»

1.- Le enviaron después a unos fariseos y herodianos para sorprenderlo en alguna de sus afirmaciones. Ellos fueron y le dijeron: "Maestro, sabemos que eres sincero y no tienes en cuenta la condición de las personas, porque no te fijas en la categoría de nadie, sino que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios. ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no? ¿Debemos pagarla o no?". Pero él, conociendo su hipocresía, les dijo: "¿Por qué me tienden una trampa? Muéstrenme un denario". Cuando se lo mostraron, preguntó: "¿De quién es esta figura y esta inscripción?". Respondieron: "Del César". Entonces Jesús les dijo: "Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios". Y ellos quedaron sorprendidos por la respuesta.

Amados Hermanos, Jesús dice devuélvanle a Dios lo más querido para él: su pueblo, y den al César sus lucros, ambiciones y ansias de poder. Exige no se mienta en nombre de Dios. Dios no puede entrar en los enredos mezquinos de los intereses de poderes, seculares o religiosos. Dios no entra en el juego del egoísmo humano. Hoy si nos comprometemos en el seguimiento de Jesús debemos elegir entre la lógica del amor y de la libertad y la lógica de la servidumbre y del poder; entre la servidumbre y el servicio, entre el poder y el amor. Esa elección es la que en último término nos coloca de parte de Jesús y nos saca de la situación del adversario o, peor aún, del espectador indiferente.

«¿DE QUIÉN ES ESTA CARA?»

2.- Hallamos escrito en la ley de Moisés: «Creó Dios al hombre a su imagen y semejanza». (Gn 1,26). Considerad, os lo ruego, la grandeza de esta afirmación; el Dios omnipotente, invisible, incomprensible, inefable, incomparable, al formar al hombre del barro de la tierra, lo ennobleció con la dignidad de su propia imagen. ¿Qué hay de común entre el hombre y Dios, entre el barro y el espíritu? Porque «Dios es espíritu» (Jn 4,24). Es prueba de una gran estimación el que Dios haya dado al hombre la imagen de su eternidad y la semejanza de su propia vida. La grandeza del hombre consiste en su semejanza con Dios, con tal que la conserve...

Si el alma hace buen uso de las virtudes plantadas en ella, entonces será de verdad semejante a Dios. Él nos enseñó, por medio de sus preceptos, que debemos devolverle frutos de todas las virtudes que sembró en nosotros al crearnos. Y el primero de estos preceptos es amar a Dios con todo nuestro corazón (Dt 6,5) porque «él nos amó primero» (1Jn 4,10), desde el principio y antes que existiéramos. Por tanto, amar a Dios es renovar en nosotros su imagen. Ahora bien, ama a Dios el que guarda sus mandamientos...

Retornemos, pues, a nuestro Dios y Padre la imagen inviolada de su santidad, porque él es santo y dice: «Sed santos como yo soy santo» (Lv 11,45); con amor porque él es amor, como nos lo dice Juan: «Dios es amor» (1Jn 4,8); con ternura y en verdad, porque Dios es bueno y fiel. No pintemos en nosotros una imagen ajena... Para que no introduzcamos en nosotros ninguna imagen de orgullo, dejemos que Cristo pinte en nosotros su imagen.
(San Columbano (563-615), monje, fundador de monasterios; Instrucción 11, 1-4: PL 80, 250-252)

LA ESPERANZA

3.- La primera lectura de hoy nos presenta dos palabras que parecen opuestas: esperar y apresurar. Normalmente pensamos que esperar significa quedarse quieto, sin hacer nada. Sin embargo, la Biblia nos enseña una esperanza diferente: una esperanza activa, que mueve el corazón y prepara el camino para la llegada de aquello que esperamos.
La esperanza es una característica fundamental de la fe cristiana. Nos ayuda a mirar hacia el futuro con confianza, aun cuando no podemos ver con claridad lo que vendrá. Sabemos que Dios guía la historia con su amor y su providencia, y por eso vivimos con la certeza de que Él cumple sus promesas.
Cuando una persona espera algo con verdadera convicción, esa esperanza transforma su manera de vivir. Lo que esperamos para el futuro influye en nuestras decisiones y acciones de cada día.
En el Evangelio de Marcos, Jesús responde a una pregunta que buscaba ponerlo en dificultades: si era correcto pagar impuestos al César. Sus adversarios intentaban atraparlo. Si decía que no, podían denunciarlo ante las autoridades romanas; si decía que sí, corría el riesgo de perder el apoyo del pueblo.
Jesús responde con sabiduría: «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios». Con estas palabras no solo habla de las obligaciones civiles, sino que recuerda cuál es el lugar de cada cosa. La moneda lleva la imagen del César, pero cada persona lleva la imagen de Dios. Por eso, aunque tenemos responsabilidades en la sociedad, nuestra vida y nuestro corazón pertenecen primero al Señor.
Este pasaje nos invita a cumplir con nuestros deberes como ciudadanos, pero sin convertir el poder, el dinero o las autoridades humanas en lo más importante. Solo Dios debe ocupar el centro de nuestra vida.
(Archidiócesis de Madrid)

Reflexiones:
¿Qué me dice la palabra de Dios en esta lectura?
¿Nos está diciendo manténganse siempre fieles a Dios, respétenle siempre, no solo en el templo o en momentos de oración, sino en toda instancia de nuestra vida?
¿Las autoridades civiles merecen el respeto y cooperación, siempre y cuando esto no signifique transgredir nuestra adhesión a Dios?
¿Tampoco es lícito que por una supuesta lealtad a Dios eludamos nuestras responsabilidades ciudadanas?
¿Confundo los asuntos del reino de Dios; la paz, la justicia, la solidaridad, la libertad y la verdad, con los intereses mezquinos de los imperios de todos los tiempos?
¿La respuesta de Jesús me lleva a entender que las obligaciones que adquiero como ser humano con las leyes civiles han de ser cumplidas y no pasadas por alto en función de una opción de vida religiosa, como es el ser cristiano?
¿He optado por dejarme hipócritamente acallar por la injusticia, en tanto que otros, se han lanzado a la lucha por una desigual liberación?
¿La oración por mis gobernantes y mi colaboración en la vida social, son elementos de los que Dios se vale para hacer valer su condición de Dueño y de Señor de la historia?

01/06/2026

Oremos:
Señor, ¿cómo pudieron llegaron a pensar los viñadores que matando al hijo, iban a heredar la viña? El mismo sin sentido tendría el pretender vivir sin tu gracia, el hacer las cosas solamente para fines terrenos, pasajeros. Ayudanos a vivir de acuerdo a nuestra fe, a nuestra dignidad de hijo de Dios, llamado a la santidad.
Amén.

Lunes de la novena semana del tiempo ordinarioEvangelio según San Marcos 12,1-12. «Atraparon al Hijo y lo mataron»1.- Je...
01/06/2026

Lunes de la novena semana del tiempo ordinario

Evangelio según San Marcos 12,1-12. «Atraparon al Hijo y lo mataron»

1.- Jesús se puso a hablarles en parábolas: "Un hombre plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. A su debido tiempo, envió a un servidor para percibir de los viñadores la parte de los frutos que le correspondía. Pero ellos lo tomaron, lo golpearon y lo echaron con las manos vacías. De nuevo les envió a otro servidor, y a este también lo maltrataron y lo llenaron de ultrajes. Envió a un tercero, y a este lo mataron. Y también golpearon o mataron a muchos otros. Todavía le quedaba alguien, su hijo, a quien quería mucho, y lo mandó en último término, pensando: 'Respetarán a mi hijo'. Pero los viñadores se dijeron: 'Este es el heredero: vamos a matarlo y la herencia será nuestra'. Y apoderándose de él, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña. ¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá, acabará con los viñadores y entregará la viña a otros. ¿No han leído este pasaje de la Escritura: La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?". Entonces buscaban la manera de detener a Jesús, porque comprendían que esta parábola la había dicho por ellos, pero tenían miedo de la multitud. Y dejándolo, se fueron.

Amados Hermanos, a los líderes políticos y religiosos de Israel: sacerdotes, escribas y ancianos, Dios les había confiado el cuidado del pueblo, la viña, y ellos en lugar de justicia dieron frutos de hambre, insolidaridad, desigualdad. Jesús denuncia a los líderes de ayer y de hoy, a quienes Dios les ha confiado el servicio de la gente y ellos se aprovechan del pueblo en su propio beneficio. Cuantos en la sociedad, en la familia, en el ámbito del trabajo o en la iglesia tienen funciones de liderazgo deberán mirarse en este espejo y preguntarse cómo están cumpliendo sus responsabilidades.

«YO SOY LA VID VERDADERA» (Jn 15,1)

2.- ¡Oh dulce Jesús, en qué estado te veo! Muy dulce y muy amable, único Salvador de nuestras viejas heridas, ¿quién te ha condenado a una muerte tan amarga? ¿Quién, pues, te hace sufrir estas heridas, no sólo tan crueles sino tan ignominiosas? Dulce vid, buen Jesús, ahí tienes el fruto que tu viña te da. (...)

Hasta el día de tus bodas, has esperado, pacientemente, que ella te diera racimos, y no te da más que espinas (Is 5,6). Te ha coronado de espinas y te ha rodeado de las espinas de sus pecados. Esta viña, que ya no es tuya sino que ha pasado a ser una viña extranjera, ¡cuán amarga se te ha vuelto! Ha renegado de ti gritando: «No tenemos más rey que al César» (Jn 19,15). Después de haberte echado del viñedo de tu ciudad y de tu heredad, esos viñadores te han dado muerte: no de un golpe, sino después de haberte agotado con el largo tormento de la cruz, haberte torturado con las heridas de los latigazos y de los clavos. (...) Oh, Señor Jesús (...), tú mismo has entregado tu alma a la muerte –nadie te la puede quitar, eres tú mismo quien la da (Jn 10,18). (...) ¡Admirable intercambio! El Rey se da por el esclavo, Dios por el hombre, el Creador por la criatura, el Inocente por los culpables.
(San Buenaventura (1221-1274), franciscano, doctor de la Iglesia; La vid mística, c. 5, 4-5 (atribuida, erróneamente, a San Bernardo))

INVITACIÓN A CRECER

3.- La primera lectura de hoy es una invitación a crecer. Puede parecer obvio que todo el mundo quiere crecer, pero es una idea irracional pensarlo. No todo el mundo quiere crecer. Sería bueno recordar la novela de Günter Grass El tambor de hojalata.
En nuestro mundo actual, donde todo se mueve vertiginosamente, el móvil de nuestras actuaciones con frecuencia no es la búsqueda del bien, sino la codicia, detrás de la cual hay un excesivo amor a los bienes de la tierra, que no pocas veces ponemos por delante del bien de nuestros hermanos más necesitados y vulnerables.
La codicia incita a prepararse, a luchar, a ser competitivo en todas las ciencias humanas, pero a veces descuidamos la vida de fe.
En este día, al comienzo de la nueva semana, podríamos preguntarnos si tenemos un afán parecido por la vida de fe, por la Palabra de Dios, por las cosas de la Iglesia. El apóstol Pedro nos invita: «poned todo empeño en añadir a vuestra fe la honradez, a la honradez el criterio, al criterio el dominio propio, al dominio propio la constancia, a la constancia la piedad, a la piedad el cariño fraterno, al cariño fraterno el amor.» Es toda una escalera, y la meta podría ser el verdadero amor, el verdadero afán.
En el evangelio de Marcos aparecen una serie de autoridades que se enfrentan a Jesús (sumos sacerdotes y fariseos) y que tienen miedo de la gente. El pueblo ve en Jesús un profeta y estos protectores del pueblo quieren quitar a Jesús del medio. Lograrán quitarlo del medio, pero resucitado con el poder del Padre, vive en medio de la comunidad y la muerte no tiene poder sobre él.
Hoy todos somos invitados a acumular tesoros para el cielo, no de los que se oxidan y mueren, y a vivir como resucitados.
(Archidiócesis de Madrid)

Reflexiones:
¿Qué me dice hoy la Palabra de Dios en esta lectura?
¿La propuesta alternativa de Dios, la salvación que él ofrece gratuitamente y por puro amor, está siendo amenazada por un grupo de funcionarios de la religión y de la Ley?
¿La religión se ha vuelto enemiga de la causa de Dios?
¿El pueblo es víctima de los que detentan el poder?
¿Soy ese siervo enviado a su debido tiempo que recibe la misión de su Señor, para recibir una parte de los frutos?
¿En esta difícil misión que incluirá maltrato y que me despidan con las manos vacías, con qué actitud emprendo el camino?
¿No sirvo para este empleo, el estudio no es lo mío, esto de ser padre o madre...promotor…temista, etc., su peso me aplasta?
¿De la confianza y humildad en mi Señor s**o el valor, el coraje, la constancia para llevar a cabo mi misión?
¿Mi misión es predicar y vivir la caridad, defender la vida, promover la oración entre mis familiares y amigos etc.?
¿Soy propicio a la justicia y a la caridad con los más débiles o mantengo mis propios intereses?
¿La parábola me recuerda cómo todos somos huéspedes de este mundo que Dios nos ha dado a todos?
¿Y que estamos llamados a respetar los términos que hacen posible una convivencia pacífica y armoniosa?

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