El Centro de Convenciones Cristianas Siglo 21, es parte del proyecto de Dios que hace mas de 2000 años se inició, dando un mensaje de salvación y de vida, hacia todo el mundo, tal como Dios mismo lo había anunciado a través de sus profetas en años anteriores. A continuación hacemos un breve resumen de lo que creemos los Cristianos:
La Biblia es la palabra de Dios, infalible, inspirada por su Es
píritu, perfectamente confiable y Eficaz. Existe un solo Dios que ha creado todas las cosas, eternamente existe, y dado a conocer en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Jesucristo, es la imagen visible de Dios, fué engendrado por el Espíritu Santo, tuvo nacimiento virginal, tiene palabras de Vida Eterna, su muerte es reconciliadora entre los hombres y Dios, tuvo resurrección corporal, ascensión y exaltación, Esperamos su regreso nuevamente, la cual será con gran Poder y Gloria. La iglesia, que es el pueblo de Dios, es el cuerpo vivo de Cristo en la tierra, y tiene la encomienda de hacer la voluntad de Dios en éste tiempo, entre otras, predicar el Evangelio de salvación a toda la humanidad. Por causa del pecado Adámico (Adán y Eva), las generaciones actuales necesitamos ser redimidos del pecado y de la muerte eterna, y ésto es, mediante las sangre redendora que Jesucristo derramó en la cruz, éste acto, agradó a Dios, el cual se adquiere mediante nuestra fe en El, dicha salvación, no puede ser por obra, pues es un regalo de Dios a los que lo aceptan. El Espíritu Santo es Dios, y hace una función transformadora en la vida de los creyentes, permitiendoles triunfar sobre el pecado, la muerte y la oscuridad. El Espíritu Santo nos bautiza, nos llena de poder y nos convence de pecado, de justicia y de juicio, mora en el creyente y lo capacita para hacer la voluntad de Dios. La resurreción de los justos es para la vida Eterna y la de los injustos para condenación eterna. Nuestro Señor Jesucristo envía a la iglesia a predicar su palabra a todo el mundo y a hacer discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñandoles a que obedezcan y guarden todas las palabras que El ha dicho.