03/06/2026
El domingo pasado reflexionamos sobre la importancia de cuidar nuestra vida espiritual y también la de quienes caminan a nuestro lado. Dios no nos llamó a vivir la fe solos, sino a animarnos, fortalecernos y ayudarnos mutuamente a permanecer firmes.
A veces el alejamiento es gradual y casi imperceptible, pero una comunidad que vela, exhorta y ama puede marcar la diferencia.
“Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón.” 📖
Debemos ser una iglesia sensible a Su voz, dispuesta a hacer Su voluntad y ayudar al otro. 🙌✨