Decanato Carmen Oficial

Decanato Carmen Oficial Sitio Oficial de información y eventos católicos en el Decanato Carmen. Ciudad del Carmen, Campech

25/08/2026

Martes 25 de agosto de 2026
Evangelio meditado Ciclo A

El pecado confunde, engaña
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Concédeme Señor, descubrir el verdadero significado que has dado para mi vida al cumplimiento ley y experimentar la fuerza del amor.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 23, 23-26

En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: "¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque pagan el diezmo de la menta, del anís y del comino, pero descuidan lo más importante de la ley, que son la justicia, la misericordia y la fidelidad! Esto es lo que tenían que practicar, sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que cuelan el mosquito, pero se tragan el camello!

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera los vasos y los platos, mientras que por dentro siguen sucios con su rapacidad y codicia! ¡Fariseo ciego!, limpia primero por dentro el vaso y así quedará también limpio por fuera".

Palabra del Señor.
Gloria a Ti, Señor Jesús.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Existe en nosotros una realidad que no podemos negar: el pecado. Nuestra condición humana está herida por el pecado y éste toca lo más profundo de nuestro ser. El pecado ha herido nuestro corazón, el centro y la fuerza de existencia. En el corazón nacen los deseos y anhelos más profundos y elevados que el hombre experimenta en su vida. En él se encuentra el deseo por la verdad, por el bien, por trascender su existencia y dar un sentido a su vida cotidiana. Es ahí donde el pecado toca y confunde las aspiraciones del hombre.

En el Evangelio de hoy, podemos ver como el Señor conoce nuestro corazón. Conoce cuáles son sus deseos e inquietudes, sabe que es lo que busca, pero también sabe que muchas estos son impulsados por el pecado de modo negativo.

Él quiere sanarnos del pecado, quiere liberar nuestro corazón que muchas veces nos hace «descuidar lo más grave de la ley... y limpiar la copa y el plato por fuera». Quiere que nuestro corazón anhele los valores y verdades más profundos e íntimos de nuestra vida, los cuales impulsen y orienten el cumplimiento de nuestros deberes y obligaciones. Quiere que descubramos que no se trata de vivir una ley, de cumplirla, sino que vivamos movidos por el amor, por la verdad, pues esto es lo que da sentido al cumplimiento de la ley. En ellos abrazamos y aceptamos la ley, como un bien.

«Dios está cerca de cada uno de nosotros con su amor, para llevarnos de la mano a la salvación. ¡Cuánto amor hay detrás de todo ello! Así, rezando “hágase tu voluntad”, no estamos invitados a bajar servilmente la cabeza, como si fuéramos esclavos. ¡No! Dios nos quiere libres; y es su amor el que nos libera. El Padre Nuestro es, de hecho, la oración de los hijos, no de los esclavos; sino de los hijos que conocen el corazón de su padre y están seguros de su plan de amor. ¡Ay de nosotros sí, al pronunciar estas palabras, nos encogiéramos de hombros y nos rindiéramos ante un destino que nos repugna y que no conseguimos cambiar! Al contrario, es una oración llena de ardiente confianza en Dios que quiere el bien para nosotros, la vida, la salvación. Una oración valiente, incluso combativa, porque en el mundo hay muchas, demasiadas realidades que no obedecen al plan de Dios».
(Audiencia de S.S. Francisco, 20 de marzo de 2019).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Pedir la gracias del Espíritu Santo para examinar mi corazón y ver qué es lo que me mueve a obrar cada día.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Fuente: Catholic Net

24/08/2026

Lunes 24 agosto de 2026
Evangelio meditado Ciclo A

Jesús viene a nosotros
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Concédeme Señor, la gracia de renovar mi encuentro personal contigo, que el día de hoy y siempre tu mirada toque mi corazón.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Juan 1, 45-51

En aquel tiempo, Felipe se encontró con Natanael y le dijo: “Hemos encontrado a aquel de quien escribió Moisés en la ley y también los profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José”. Natanael replicó: “¿Acaso puede salir de Nazaret algo bueno?”. Felipe le contestó: “Ven y lo verás”.

Cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo: “Éste es un verdadero israelita en el que no hay doblez”. Natanael le preguntó: “¿De dónde me conoces?”. Jesús le respondió: “Antes de que Felipe te llamara, te vi cuando estabas debajo de la higuera”. Respondió Natanael: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel”. Jesús le contestó: “Tú crees, porque te he dicho que te vi debajo de la higuera. Mayores cosas has de ver”. Después añadió: “Yo les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”.

Palabra del Señor.
Gloria a Ti, Señor Jesús.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

«Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.» Posiblemente en algún momento de nuestra vida, hemos experimentado lo que significa escuchar hablar de una persona que no conocemos y más cuando lo que se escucha de ella son cosas grandiosas, increíbles o asombras. Seguramente nace en nuestro interior el deseo y la inquietud de conocer y poder saber de esa persona, pues de ese modo podremos comprobar personalmente la verdad de lo que escuchamos.

En el Evangelio de hoy, vemos que a Natanael le sucede algo similar. Felipe viene a él y le habla de una persona, le invita a conocerlo. Pero no se trata de una persona cualquiera, que es nueva en el pueblo, sino que le habla de Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas. Más aún, Felipe señala que lo han encontrado. Decir esto, para un judío era de gran importancia, no se podía jugar con ello. Natanael duda, pero no por ello deja apagar su inquietud de comprobar si es verdad, lo que Felipe le trasmite. Pero en el encuentro de Jesús con Natanael, sucede algo extraño, no es Natanael quien descubre y conoce a Jesús como el Mesías, sino que es el Señor quien se le revela y quien muestra que conoce a Natanael. Jesús viene a nosotros. Conoce el corazón de cada hombre, pero desea encontrarse personalmente con cada uno y revelarle su amor y verdad. Desea un encuentro de corazón a corazón. Eso fue lo que los apóstoles experimentaron en sus vidas, su mirada se cruzó con la del Señor y ambas tocaron su corazón.

Nuestra vida cristiana no puede sostenerse solo por palabras que escuchamos o leemos, sino que encuentra su sentido y verdad en el encuentro personal con el Señor. Un encuentro en el silencio de nuestro corazón, de que nace el deseo de seguirlo y permanecer con Él y ser su discípulo.

«Si esta es una clave válida de lectura de nuestra historia actual, entonces deberíamos comenzar a dar las gracias a quien nos brinda la oportunidad de este encuentro es decir, a los “otros” que llaman a nuestras puertas, ofreciéndonos la oportunidad de superar nuestros miedos para encontrar, acoger y ayudar a Jesús en persona. Y aquellos que han tenido la fuerza de dejarse liberar del miedo, los que han experimentado la alegría de este encuentro hoy están llamados a anunciarlo desde los tejados, abiertamente, para ayudar a otros a hacer lo mismo, predisponiéndose al encuentro con Cristo y su salvación. Hermanos y hermanas, es una gracia que comporta una misión, fruto del completo abandono al Señor, que es para nosotros la única certeza verdadera. Por esta razón, como individuos y como comunidades, estamos llamados a hacer nuestra la oración del pueblo redimido: “Mi fortaleza y mi canción es el Señor, él es mi salvación”».
(Homilía de S.S. Francisco, 15 de febrero de 2019).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Dedicaré un tiempo a solas con el Señor, en el que me vea y me sienta mirado por Él, para descubrir la paz y belleza de su mirada.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Fuente: Catholic Net

23/08/2026

Domingo 23 de agosto de 2026
Evangelio meditado Ciclo A

La dicha de poder decir "creo"
Santo Evangelio según San Mateo 16,13-20. 21º domingo de tiempo ordinario

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Gracias, Dios mío, por invitarme a estar contigo. Las invitaciones nuestras son de voz, de tarjeta. Las tuyas son de lo más variopintas; entrelazadas entre tantos hechos y realidades. Hoy yo te digo "sí": quiero estar aquí y te doy las gracias por haberme invitado. En tus manos, Madre mía.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Mateo 16,13-20

En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que es el hijo del hombre?" Ellos le respondieron: "Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas". Luego les preguntó: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?". Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: "Tú eres el mesías, el Hijo de Dios vivo".

Jesús le dijo entonces: "¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del in****no no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo. Todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo"".

Y les ordenó a sus discípulos que no dijeran nada a nadie que él era el Mesías.

Palabra del Señor.
Gloria a Ti,Señor Jesús.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Si yo puedo decir con todo mi corazón "Tú eres el mesías, el Hijo de Dios vivo", seré verdaderamente feliz. Poder creer en Ti, confiar en Ti, vivir cada día de tu mano. ¿Hay mayor satisfacción que la de saberse unido a su Creador? Durante la angustia, durante la felicidad, siempre de tu mano. Las p***s pasarán, las felicidades… también. Pero Tú nunca. Y de Ti proviene el gozo más profundo, la felicidad verdadera.

Quiero llevar a muchas almas a esta realidad, Señor. Llevarlas a la realidad de saberse amados por Ti. A la realidad de vivir queriendo amarte. Verdaderamente fuiste dichoso, Pedro; y te doy gracias y doy gracias a Dios. Él que nos regaló la Iglesia para poder participar de esta misma dicha, de la dicha de poder decir: "creo".

Es la pregunta decisiva, ante la que no valen respuestas circunstanciales porque se trata de la vida: y la pregunta sobre la vida exige una respuesta de vida. Pues de poco sirve conocer los artículos de la fe si no se confiesa a Jesús como Señor de la propia vida. Él nos mira hoy a los ojos y nos pregunta: "¿Quién soy yo para ti?". Es como si dijera: "¿Soy yo todavía el Señor de tu vida, la orientación de tu corazón, la razón de tu esperanza, tu confianza inquebrantable?". Como san Pedro, también nosotros renovamos hoy nuestra opción de vida como discípulos y apóstoles; pasamos nuevamente de la primera a la segunda pregunta de Jesús para ser "suyos", no sólo de palabra, sino con las obras y con nuestra vida.
(Homilía de S.S. Francisco, 29 de junio de 2017).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Rezaré un credo con sentido, atención y corazón. Y lo ofreceré por la Iglesia.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Fuente: Catholic Net

22/08/2026

Sábado 22 de agosto de 2026
Evangelio meditado Ciclo A

Verdad y amor... dan libertad
Santo Evangelio según San Mateo 23,1-12. Sábado 20ª semana de tiempo ordinario

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Gracias, Jesús, por estar de nuevo conmigo en este momento de encuentro. Dispón mi corazón para que sepa acoger todo aquello que me quieres dar. Ilumina mi mente para discernir lo que quieres de mí. Fortalece mi voluntad para que lo acepte y lo procure con esfuerzo, y dame apertura para dejar que tu gracia toque mi vida y poco a poco me vaya modelando mejor según tu imagen. María, madre mía, acompáñame en este rato de oración.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Mateo 23,1-12

En aquel tiempo, Jesús dijo a las multitudes y a sus discípulos: "En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos. Hagan, pues, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra. Hacen fardos muy pesados y difíciles de llevar y los echan sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con el dedo los quieren mover.

Todo lo hacen para que los vea la gente. Ensanchan las filacterias y las franjas del manto; les agrada ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; les gusta que los saluden en las plazas y que la gente los llame ‘maestros’.

Ustedes, en cambio, no dejen que los llamen ‘maestros’, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A ningún hombre sobre la tierra lo llamen ‘padre’, porque el Padre de ustedes es sólo el Padre celestial. No se dejen llamar ‘guías’, porque el guía de ustedes es solamente Cristo. Que el mayor de entre ustedes sea su servidor, porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido".

Palabra del Señor.
Gloria a Ti, Señor Jesús.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

Señor, sabes que muchas veces en mi vida actúo como un fariseo. Soy duro de juicio, critico a los demás; no acepto mis errores pero sí comento los de los otros; vivo en el legalismo de cumplir o no cumplir sin ir al amor; busco ser el centro de atención y que me traten de manera superior que a los me rodean.

Me invitas a no actuar conforme a lo que los demás piensen de mí. Me llamas a vivir de cara a Ti. Es esto lo que al final me hará una persona libre, sin temores, audaz, feliz. ¡Cuánta tristeza embarga mi alma cuando busco sólo dejar ante los demás una imagen de lo que no soy!

Me pasa como los perfiles de Facebook en los que miles de fotos presentan y construyen la imagen de una persona, sin que de verdad muestre todo de ella. Son las imágenes de la apariencia, no de la verdad. Son imágenes, no personas. Trato de vivir de acuerdo a las modas, a lo que los demás hacen o dicen, a lo que mis amigos usan o a lo que los famosos tienen. Pero entonces no hay verdad. Se hace todo sólo para que los demás vean lo "feliz, bueno, cool, divertido, incluso, santo" que soy.

Ayúdame, Señor, a buscar la verdad en mi vida, a buscarla con pasión y sin temor. Ayúdame a vivir de acuerdo a ella y a transmitirla sin temor. Porque sé que sólo la verdad y amor verdadero me hacen libre.

"Así Jesús enseña cómo hacer plenamente la voluntad de Dios y usa esta palabra: con una "justicia superior" respecto a la de los escribas y fariseos. Una justicia animada por el amor, por la caridad, por la misericordia, y por lo tanto capaz de realizar la sustancia de los mandamientos, evitando el riesgo del formalismo. El formalismo: esto puedo, esto no puedo; hasta aquí puedo, hasta aquí no puedo... No”.

(Homilía de S.S. Francisco, 12 de febrero de 2017).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hoy procuraré decir en todo momento la verdad.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Fuente: Catholic Net

21/08/2026

Viernes 21 de agosto de 2026
Evangelio meditado Ciclo A

Un cambio de 180º y en camino de la libertad
Santo Evangelio según San Mateo 22,34-40. Viernes 20ª semana de tiempo ordinario

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

La vida es un instante comparado con la eternidad. Quiero detenerme en este frenesí para estar contigo, Jesús, Amigo mío. Quiero poner toda mi vida aquí y quiero comenzar de nuevo. Comenzaré a caminar contigo, a tu lado. Muchas veces soy yo quien camino solo, pienso que puedo llevar toda la carga por mí mismo y me doy cuenta que no puedo, que necesito de Ti.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Mateo 22,34-40

En aquel tiempo, habiéndose enterado los fariseos de que Jesús había dejado callados a los saduceos, se acercaron a él. Uno de ellos, que era doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la ley?".

Jesús le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el más grande y el primero de los mandamientos. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se fundan toda la ley y los profetas".

Palabra del Señor.
Gloria a Ti, Señor Jesús.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

"Como a ti mismo" Es interesante darnos cuenta que Jesús nos pide amar al prójimo como a nosotros. ¿Qué es lo que podemos aprender de esto? No es casualidad sino algo muy importante. En el orden de estos mandamientos está la paz y la libertad. Lo primero es amar a Dios, pero para amar a Dios hay que darse cuenta de todo el amor que hemos recibido de Él. El Papa Benedicto XVI nos decía que el ser cristiano nace de una experiencia profunda. Es necesario aprender a ver la propia vida e historia como un regalo de un Dios, que es Padre, Hermano y Amigo.

Sólo cuando uno se da cuenta del amor recibido y del cariño con el cual lo ve Dios, cuando uno se da cuenta que Dios es un Ser personal que nos ama tal cual somos, es cuando todo cambia. Cuando sentimos que alguien nos mira con amor, nuestra vida da un giro de 180º.

Al mismo tiempo, al sentirme amado me doy cuenta que soy un regalo para los demás, que mi historia, con sus más y con sus menos, es un camino marcado por el amor. En fin, que mi historia y todo lo que soy es algo amable, es algo que he de valorar y he de mirar con alegría. Dios me ha creado, me ha formado, me ha mandado a una familia… Es en este momento cuando entiendo quetodo lo que soy, con toda mi historia, es un tesoro, del mismo modo el otro es un tesoro para mí, es un regalo. En una palabra, es mi hermano. A veces podrá tener muchos defectos, pero es mi hermano y lo amo. Somos hijos del mismo Padre y hemos sido llevados de la mano con todo el amor. Cuando hago la experiencia de un Dios Padre y del prójimo como hermano,alcanzo la paz.

Y el Nuevo Testamento nos enseña que el pleno cumplimiento de la justicia es amar al prójimo como a sí mismo. Cuando nosotros seguimos, con la gracia de Dios, este mandamiento, ¡cómo cambian las cosas! ¡Porque cambiamos nosotros! Esa persona, ese pueblo, que vemos como enemigo, en realidad tiene mi mismo rostro, mi mismo corazón, mi misma alma. Tenemos el mismo Padre en el cielo. Entonces, la verdadera justicia es hacer a esa persona, a ese pueblo, lo que me gustaría que me hiciesen a mí, a mi pueblo.

(Homilía de S.S. Francisco, 6 de junio de 2015).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hoy visitaré algún familiar o conocido que esté solo o triste. Voy a llevarle algún detalle que le pueda alegrar y, si es prudente, lo invitaré a rezar conmigo.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Fuente: Catholic Net

20/08/2026

Jueves 20 de agosto de 2026
Evangelio meditado Ciclo A

Dichosos, hemos sido invitados.
Santo Evangelio según San Mateo 22, 1-14. Jueves 20ª semana de tiempo ordinario

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Gracias, Señor, por la vida, por mi familia y por cada uno de los dones que me concedes. Ayúdame a darme cuenta de la grandeza de tu amor por mí y a obrar de acuerdo a aquello que esperas de mí.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Mateo 22, 1-14

En aquel tiempo, volvió Jesús a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:

"El Reino de los cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que llamarán a los invitados, pero éstos no quisieron ir.

Envío de nuevo a otros criados que les dijeran: 'Tengo preparado el banquete; he hecho matar mis terneras y los otros animales gordos; todo está listo. Vengan a la boda'. Pero los invitados no hicieron caso. Uno se fue a su campo, otro a su negocio y los demás se les echaron encima a los criados, los insultaron y los mataron.

Entonces el rey se llenó de cólera, envió sus tropas, que dieron muerte a aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.

Luego les dijo a sus criados: 'La boda está preparada; pero los que habían sido invitados no fueron dignos. Salgan, pues, a los cruces de los caminos, y conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren'. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala del banquete se llenó de convidados.

Cuando el rey entró a saludar a los convidados, vio entre ellos a un hombre que no iba vestido con traje de fiesta y le preguntó: 'Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de fiesta?'. Aquel hombre se quedó callado. Entonces el rey dijo a los criados: "Átenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación". Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos".

Palabra del Señor.
Gloria a Ti, Señor Jesús

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Ninguno de nosotros puede decir que merece una entrada directa al cielo. La invitación a tomar parte en este banquete depende sólo de la generosidad y amor de Dios. Sin embargo, sí depende de nosotros el aceptarla o no; y Él siempre, siempre, respeta esa decisión. Toda decisión lleva consigo sus consecuencias, los que rechazan la invitación no volverán a ver más a su rey y quién la acepta debe de llevar un traje de bodas. Aun así su mensaje es, y siempre será, una invitación y no una imposición.

La generosidad y el amor de Dios no tienen más límite que aquel que el hombre quiera poner, pues es la única creatura que puede decir "no" a su creador. Con esta parábola, Jesús quiere mostrarles a los fariseos y a los sacerdotes la fealdad de su resistencia al mensaje divino y las terribles consecuencias que ésta trae consigo, dándoles una vez más la posibilidad de arrepentirse y cambiar.

Dios está como un mendigo a la espera de que nos demos cuenta de cuanto nos ama, para que, una vez que tomemos una decisión y nos pongamos el traje de bodas, pueda tomarnos en sus brazosy conducirnos al banquete eterno.

"Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero": dice "bodas" porque Jesús es el esposo de la Iglesia- esta invitación nos llama a experimentar la íntima unión con Cristo, fuente de alegría y de santidad. Es una invitación que alegra y juntos empuja hacia un examen de conciencia iluminado por la fe. Si por una parte, de hecho, vemos la distancia que nos separa de la santidad de Cristo, por la otra creemos que su Sangre viene "esparcida para la remisión de los pecados". Todos nosotros fuimos perdonados en el bautismo y todos nosotros somos perdonados o seremos perdonados cada vez que nos acercamos al sacramento de la penitencia. Y no os olvidéis: Jesús perdona siempre. Jesús no se cansa de perdonar. Somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón.
(Homilía de S.S. Francisco, de 201).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hacer una visita a Cristo Eucaristía pidiendo luz y fortaleza para ser fiel a Dios y saber escuchar y responder a la invitación que hoy quiere hacerme.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Fuente: Catholic Net

19/08/2026

Miércoles 19 de agosto de 2026
Evangelio meditado Ciclo A

La hora varía, pero la misión no
Santo Evangelio según San Mateo 20, 1-16. Miércoles 20ª semana de tiempo ordinario

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, quiero entregarme a Ti con todas mis fuerzas; ayúdame a vivirlo en profundidad para servir a mis hermanos.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Mateo 20, 1-16

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: "El Reino de los cielos es semejante a un propietario que, al amanecer, salió a contratar trabajadores para su viña. Después de quedar con ellos en pagarles un denario por día, los mandó a su viña. Salió otra vez a media mañana, vio a unos que estaban ociosos en la plaza y les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo que sea justo'. Salió de nuevo a medio día y a media tarde e hizo lo mismo.

Por último salió también al caer la tarde y encontró todavía a otros que estaban en la plaza y les dijo: '¿Por qué han estado aquí todo el día sin trabajar?' Ellos le respondieron: 'Porque nadie nos ha contratado'. Él les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña'.

Al atardecer, el dueño de la viña le dijo a su administrador: 'Llama a los trabajadores y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta que llegues a los primeros'. Se acercaron, pues, los que habían llegado al caer la tarde y recibieron un denario cada uno.

Cuando les llegó su turno a los primeros, creyeron que recibirían más; pero también ellos recibieron un denario cada uno. Al recibirlo, comenzaron a reclamarle al propietario, diciéndole: 'Esos que llegaron al último sólo trabajaron una hora, y sin embargo, les pagas lo mismo que a nosotros, que soportamos el peso del día y del calor'.

Pero él respondió a uno de ellos: 'Amigo, yo no te hago ninguna injusticia. ¿Acaso no quedamos en que te pagaría un denario? Toma, pues, lo tuyo y vete. Yo quiero darle al que llegó al último lo mismo que a ti. ¿Qué no puedo hacer con lo mío lo que yo quiero? ¿O vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?'.

De igual manera, los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos".

Palabra del Señor.
Gloria a Ti, Señor Jesús

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

A toda invitación personal corresponde una respuesta personal. Es casi impensable que Dios no te haga también a ti una invitación porque tu respuesta involucra a muchos más; la fe católica se vive en comunidad, en familia. No somos islas que viven su fe en personal, sin relacionarse con otros, como las antiguas religiones griegas o romanas donde existía un culto público para ver y ser visto y uno privado lleno de superstición. Nuestra fe no es una superstición, es una forma de vida. Por tanto, cuando recibimos una llamada de Dios en un encuentro con Él, nuestra respuesta personal no es indiferente al "nosotros", a la Iglesia, al cuerpo de Cristo.

A unos Dios nos llama desde el amanecer, desde nuestra juventud, cuando tenemos las energías frescas y estamos dispuestos a afrontar retos, a enamorarnos, a descubrir la belleza de Cristo en la vida.

Ser llamados por Dios en la madurez de la edad adulta, también es una novedad, porque implica un salir de nosotros mismos, romper esquemas prefabricados y hacer una opción fundamental y comprometida hacia el amor verdadero que nos muestra Jesús.

¿Cuántos ancianitos hemos visto en nuestras iglesias? Muchos jóvenes los critican porque piensan que ellos tienden a acaparar todo, que no quieren dar oportunidades, y muchos mayores critican a los jóvenes de inexpertos e imprudentes. No obstante, en los ancianos encontramos la sabiduría de la experiencia vivencial de una vida entregada a Cristo, y en los jóvenes se ve el frescor y la alegría del rostro de Dios.

Sin importar a qué edad y en qué momento de nuestra vida somos llamados a tener este encuentro personal, la misión es una sola: ¡ser santos y llegar juntos al cielo! El dueño de la viña paga a todos por igual, descubramos la riqueza que hay detrás de cada vocación y cada historia de vida de nuestros hermanos.

En el Reino de Dios no hay desocupados, todos están llamados a hacer su parte; y todos tendrán al final la compensación que viene de la justicia divina -no humana, ¡por fortuna!-, es decir, la salvación que Jesucristo nos consiguió con su muerte y resurrección. Una salvación que no ha sido merecida, sino donada, para la que "los últimos serán los primeros y los primeros, los últimos". Con esta parábola, Jesús quiere abrir nuestros corazones a la lógica del amor del Padre, que es gratuito y generoso. Se trata de dejarse asombrar y fascinar por los "pensamientos" y por los "caminos" de Dios que, como recuerda el profeta Isaías no son nuestros pensamientos y no son nuestros caminos.
(Homilía de S.S. Francisco, 24 de septiembre de 2017).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Seré más comprensivo con las personas de mi familia y parroquia con las que tengo diferencias de edad, acogiéndolas como regalo de Dios.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Fuente: Catholic Net

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CP.2400

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