16/05/2026
CONECTADOS
16 DE MAYO - DETÉN TU FUROR
La cordura del hombre detiene su furor, y su honra es pasar por alto la ofensa.
—PROVERBIOS 19:11
Si queremos estar enojados, podemos encontrar cantidad de motivos para enojarnos o personas hacia quienes dirigir nuestro enojo. Pero Dios nos enseña que debemos ser lentos en nuestro furor y perdonar con rapidez. No nos pide algo que él no haría. Dios es paciente con nosotros y nos perdona una y otra vez, a menudo por la misma ofensa. El enojo nos hace miserables, y cuando estamos así, usualmente contagiamos a los demás. La furia no resuelve problemas. Es apenas una pérdida de tiempo que nos desgasta física, emocional y mentalmente, evitando que alcancemos la paz y la felicidad que Jesús nos procuró al morir por nosotros. ¿Puedes honestamente recordar una vez en que el enojo fuese una bendición y te trajera beneficios? Si estás enojado por una injusticia, pregúntale a Dios qué puedes hacer para ayudar a cambiarla. Si estás disgustado con alguien, ora por esa persona y luego deja ir el resentimiento. Podemos estar seguros de que muchas veces otras personas hicieron justamente eso por nosotros. Detén tu furor recordando que el enojo te perjudica y nada cambia.
“Padre, necesito tu gracia para ser rápido al perdonar y lento para la furia. Confío en tu ayuda. En el nombre de Jesús. Amén”.