18/04/2019
*Extractado del libro "El Pobre de Nazaret"*
*P. Ignacio Larrañaga *
*CENA DE DESPEDIDA Y NOCHE DE AMOR*
El Pobre de Nazaret, consciente de la grandeza del momento, mirando uno por uno a los asistentes les dijo:
Por largos días he tenido el ardiente deseo de que llegara ésta noche, para celebrar la última cena de despedida. Interrumpiendo la cena, se levantó de la mesa se despojó del manto y tomando una toalla, se la ciñó y echando agua en una jofaina comenzó el lavatorio .
Ante tan insólita actitud del Maestro y viéndolo postrado a sus pies, como el último de los siervos de la casa, los discípulos quedaron conmovidos, cohibidos y avergonzados.
Les dijo ¿comprenden el sentido oculto de lo que acabo de realizar con ustedes? .
Si a mi, Maestro y Señor me han visto a sus pies, ustedes compórtense de la misma manera y hagan otro tanto unos con otros.
Les he dado ejemplo para que sean como el humilde arroyo que, en su camino hacia el mar, alegra con sus melodías los campos .
El banquete Pascual estaba ya muy avanzado, Jesús tomando una hogaza de pan en sus manos y después de pronunciar la bendición, lo partió en trozos y los repartió entre los comensales mientras les decía:
"Tomen y coman éste es mi Cuerpo, entregado por ustedes."
El "Gran Sacramento" es inaugurado de una manera muy simple, el nuevo "Pacto" entre Dios y los hombres .
No puedo darme a comer a la humanidad, si no me dejo triturar como un grano de trigo.
Sólo a través de la muerte , se alcanza la vida.
Yo ahora "Nuevo Cordero," vierto mi Sangre y ella será el signo de la Nueva Alianza que Dios sellará ésta misma noche.
Acuérdense de mi y de mi muerte cuando se reúnan para compartir el Pan y el Vino.
Por mi presencia en el Pan y en el Vino quiero constituirme en compañero inseparable de toda soledad humana hasta el fin de los tiempos.
Entraré en las frágiles cabañas habitadas por el dolor, velaré el sueño de los huérfanos y me sentaré a su lado con entrañas de madre, infundiré un soplo de alegría en el corazón de las viudas, para los heridos del camino seré un delicado álito de brisa y un firme báculo para los encorvados por la edad.
Desde ésta noche nadie tendrá derecho a lamentarse de su soledad o su orfandad.
¡Soy para todos presencia resucitada en el Pan y en el Vino.!