02/11/2019
¿Por qué decimos que los niños y bebés difuntos son "angelitos"? ¿Es correcto decirlo?
Hoy es una tradición recordar a los niños difuntos, y al refererirnos a ellos hemos dicho que son unos "angelitos", sin embargo, Dios ha determinado la esencia (naturaleza) de cada una de sus creaciones.
Es decir, los ángeles son seres espirituales destinados desde el principio para servir a Dios. Los seres humanos somos seres hilemórficos (compuestos de espíritu y cuerpo), con capacidad de pensar y razonar, de errar y tener acierto en nuestras decisiones.
Al morir, nuestro espíritu se dirige hacia un encuentro con Dios, que nos juzgará de acuerdo a nuestros actos cometidos. Si llegamos al cielo seremos "santos", pero si tenemos que purificarnos, pasaremos por el "purgatorio".
Los niños, sobretodo los bebés, no tienen una conciencia clara sobre los actos y sus consecuencias, así que ellos pueden entrar al cielo para ser santos como Dios es Santo.
Por tanto, un ser humano NO puede ser un ángel, porque Dios ya nos creó con nuestra esencia de humanos.
Pero si podemos considerar a los bebitos y niños como santos por haber llegado a la gloria de Dios por su inocencia intacta. Así que, no llamemos a los niños como ángeles sino como santos, pues esa es la meta a la que Dios nos llama.