05/10/2024
Cuando Cristo habló del reino de Dios, hizo las siguientes observaciones:
Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.
S. Mateo 7:13-14.
“Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.”
S. Lucas 13:24
Un detenido examen de las palabras originales griegas correspondientes a estas declaraciones iluminan de modo interesante la manera como los pecadores deben presentarse ante el Santo Dios.
1. “Esforzaos“: agonizomai, palabra de la cual se deriva nuestro término “agonizar”.
2. “Angosta”: thilbo, que significa “sufrir aflicción”.
3. “Estrecha”: stenos, que significa “gemir”.
Tal como ocurre con el nacimiento natural, la entrada en el reino de Dios debe de ir acompañada de intensa agonía, aflicción y gemidos. El gozo y la alegría son resultados del nuevo nacimiento, no la manera como uno entra en el reino de Dios.
Job abandonó sus continuos intentos de justificarse cuando Dios le expuso su propio punto de vista: “He aquí que yo soy vil; ¿qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca.” (Job 40:4)
Mientras usemos los métodos humanos, los pescadores continuarán justificando sus obras ilegítimas. Pero cuando usamos la ley, les presentamos el punto de vista de Dios, y eso hace que se cierren las bocas.
A menudo se hace referencia al evangelio centrado en el hombre como “ la fe fácil “. “ La fe difícil “, es decir, la predicación que llama al compromiso, a llevar la cruz, a negarse uno a sí mismo y a la santidad, tiene que ir acompañada por la ley de Dios; de lo contrario los creyentes carecerán del conocimiento del pecado. La ley tiene que proceder a la Gracia.
En lo que se registra en las Escrituras, donde quiera que se predicaba de Cristo, las multitudes estaban compuestas por judíos, es decir, por personas que conocían la ley, o por personas que eran temerosos de Dios y practicaban la justicia. Pero donde el evangelio se predicaba a los impíos, siempre estaba precedido de la ley.
¿ Creemos que hay un método mejor? La ineficacia de nuestros modernos métodos evangelizadores sugiere que tenemos que volver a escudriñar las Escrituras, a fin de conseguir un método bíblico para compartir la fe.