29/06/2023
El pasado martes 27 de junio, trascendió la noticia del secuestro de 16 trabajadores de la SSP en la carretera Ocozocuautla-Tuxtla Gutiérrez, en el estado de Chiapas, México. Los hombres secuestrados viajaban en un autobús de personal de la secretaria junto con, al menos 17 personas más, en su mayoría mujeres. Al momento del secuestro el personal de la secretaria fue bajado del autobús por presunto miembros CJNG, quienes los amagaron con armas de alto calibre para subirlos a las camionetas donde serían privados de la libertad. Las mujeres que viajaban el en autobús fueron abandonadas en la carretera u obligadas a internarse en el monte. Las primeras imágenes del hecho vinieron, como ya es costumbre, de parte de las personas que utilizaron las redes sociales para levantar la voz y exigir la presentación con vida de sus compañeros, familiares y amigos.
Al margen de los hechos aparacen las dolientes voces de las y los familiares de las 16 personas que se desempeñan como administrativos en la SSP. Lacera profundamente escuchar las entrevistas hechas a las y los familiares que desde el mismo martes alzaron la voz exigiendo justicia. Entre las voces que claman justicia se distingue el grito ahogado de una mujer que suplica por la vida de su hermano, en su voz se escucha el dolor, la desesperación, en fin, la amenaza de fatalidad. La imagen de esta mujer nos recuerda a tantas más que en su cuerpo llevan las huellas de la desaparición, ¿Cómo poder calmar a las personas a las que les ha sido arrancado un pedazo de su vida?
El drama que viven estas 16 familias se une al drama de otras 849 familias de desaparecidos en Chiapas sólo en 2022. Recordando siempre que estas cifras son sobre las desapariciones de las cuales existe una carpeta de investigación.
La respuesta del gobierno estatal ha sido tibio y por demás insuficiente, si bien se han desplegado operativos con algún éxito estas estrategias resultan insufiencientes mientras las familias no puedan abrazar nuevamente a sus seres queridos.
De la respuesta dada por el gobierno federal, sería mejor no hablar, porque siempre es dolorosos ver la cara de burla de una persona que responde al reclamo de una madre, hermana, esposa o hija con un "LOS VAMOS A ACUSAR CON SUS PAPÁS O SUS ABUELOS". Estimado lector, usted es plemanente libre de apoyar o no al gobierno de AMLO; sin embargo, lastima en lo más profundo de la humanidad la respuesta dada ante este hecho. No se puede aplaudir, ni reirse del dolor de los demás, es comparable con el "Ya me cansé" dicho por otros gobiernos.
No alcanzan sus chistes y politiquería barata para apagar nuestra sed de justicia, jamás un muñeco de usted podrá hacer que nos olvidemos de nuestros desaparecidos, nunca lo ramplón de su risa podrá sofocar el grito de las personas que queremos un verdadero cambio...
No, señor Presidente, su risa no nos alcanza para olvidar a los que no están.