21/07/2017
"EVIDENCIAS DE UN NUEVO NACIMIENTO"
¿Te identificas?
-Antes no podía ver belleza y excelencia alguna en el Señor Jesucristo. No podía entender por qué algunos pastores hablaban tanto de él. Ahora te diría que es la perla de gran precio, lo más importante en su vida, su Redentor, su Abogado, su Sacerdote, su Rey, su Médico, su Pastor, su Amigo, su Todo.
-Antes pensaba superficialmente acerca del pecado. No veía la necesidad de darle mucho valor. No creía que las palabras, los pensamientos y acciones del hombre fueran de tanta importancia y requirieran tanto cuidado. Ahora te diría que el pecado es algo abominable que aborrece el dolor y la carga de su vida. Anhela ser más santo. Se identifica con el deseo de Whitefield: “Quiero ir donde ya no peque yo y donde ya no pueda ver pecar a otros”.
-Antes no disfrutaba de los medios de gracia. Se despreocupaba de la Biblia. Sus oraciones, si es que las había, eran mero formulismo. El domingo era un día aburrido. Los sermones eran cansadores que a menudo lo ponían a dormir. Ahora todo ha cambiado, todas estas cosas son alimento, consuelo y el regocijo de su alma.
-Antes se interesaba solo por las cosas de este mundo, sus placeres, sus propios negocios, sus ocupaciones, sus recompensas. Ahora ve este mundo como un lugar vacío que no satisface, un lugar de paso como una posada, una hostería, una escuela de preparación para la vida venidera. Su tesoro se encuentra en el cielo. Su hogar está más allá de la tumba.
Vuelvo a preguntar: ¿Qué es esto sino una vida nueva? Un cambio como los que he descrito no es fruto de una visión ni una fantasía. Es algo real, verdadero, que muchos en este mundo han conocido o sentido. No es un fruto de nuestra imaginación, sino una acción verídica que algunos tenemos al alcance de la mano en este mismo momento. Dondequiera que ocurra este cambio, allí verás esto de lo cual te estoy hablando, verás que el mu**to es vivificado, es una nueva criatura, un alma que ha vuelto a nacer.