23/07/2026
𝙀𝙉𝙏𝙍𝙀 𝘽𝘼𝙐𝙏𝙄𝙎𝙏𝘼 𝙔 𝙍𝙀𝙁𝙊𝙍𝙈𝘼𝘿𝙊: 𝙎𝙊𝘽𝙍𝙀 𝙇𝙊𝙎 𝙃𝙄𝙅𝙊𝙎 𝙌𝙐𝙀 𝙈𝙐𝙀𝙍𝙀𝙉
𝘽𝙖𝙪𝙩𝙞𝙨𝙩𝙖 𝙋𝙖𝙧𝙩𝙞𝙘𝙪𝙡𝙖𝙧:
Si nuestros hijos mueren a temprana edad, creemos que la elección de Dios para salvación está sobre ellos, así lo enseña nuestra Confesión de Londres de 1689, capítulo 10, párrafo 3.
𝙍𝙚𝙛𝙤𝙧𝙢𝙖𝙙𝙤:
Entiendo, pero afirmar eso los mete en tres problemas.
1. Ese lenguaje no es bautista; es de la Confesión de Fe de Westminster, por tanto, es reformado en su origen y sentido. Y no lo entienden ni lo sostienen dentro de ese marco original reformado. Y sí, conservan la conclusión (“Dios puede salvar a los hijos”), pero rechazan la base que la sostiene: el fundamento que le da coherencia: que Dios incluyó a los hijos en su pacto visible y eterno para ser el Dios de ellos también (Gn. 17; Hch. 2:38-39). Por tanto, los hijos pertenecen objetivamente al pueblo del pacto. La conclusión que proponen suena parecido a la fe reformada, pero su base, inicio y proceso hermenéutico pactual que presentan y que excluye a los hijos del pacto visible y eterno es incompatible y contradictorio con el resultado que dan y obviamente con su credobautismo exclusivista.
2. Afirman que si un infante muere es posible ser elegido, pero niegan que mientras vive sano o va en agonía pertenezca al pacto, a la iglesia visible de Dios. Tienen que esperar a que muera, porque admitirlo antes colapsa su credobautismo exclusivista. Caen en contradicción directa; han heredado una confesión cuya lógica interna rechazan.
3. En la teología bíblica, Dios nunca salva fuera de su pacto, porque el pacto es precisamente el medio en el que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son revelados y aplicados; por tanto, afirmar que si un niño muere es elegido mientras te aferras a que están fuera del pacto es una incoherencia absoluta e insostenible. No es posible una elección sin pacto, cuando la Escritura presenta una salvación siempre pactual.
𝘽𝙖𝙪𝙩𝙞𝙨𝙩𝙖 𝙋𝙖𝙧𝙩𝙞𝙘𝙪𝙡𝙖𝙧:
Siempre buscándonos errores.
𝙍𝙚𝙛𝙤𝙧𝙢𝙖𝙙𝙤:
Lo siento, por eso me aparté del credobautismo. Aparte, es lo que ocultan, exponen y se exponen por sostener el error de los anabaptistas. Salga de ese error porque es incompatible con muchísimo de la fe reformada.
𝘽𝙖𝙪𝙩𝙞𝙨𝙩𝙖 𝙋𝙖𝙧𝙩𝙞𝙘𝙪𝙡𝙖𝙧:
Estemos en un error o no, ese no es tu problema.
𝙍𝙚𝙛𝙤𝙧𝙢𝙖𝙙𝙤:
Imagínate que tienes un hijo y los médicos te dicen que nació con graves malformaciones en sus órganos. Te explican que quizá viva algunos días, o con suerte algunos años, pero no más de diez, porque su cuerpo no resistirá.
En una situación así, ¿creerías que tu hijo es elegido y del pacto de Dios en Cristo a pesar de que es una contradicción directa al credobautismo exclusivista?
𝘽𝙖𝙪𝙩𝙞𝙨𝙩𝙖 𝙋𝙖𝙧𝙩𝙞𝙘𝙪𝙡𝙖𝙧:
Obviamente sí. Es mi hijo. Y no me inporta si eso compromete lo que creo.
𝙍𝙚𝙛𝙤𝙧𝙢𝙖𝙙𝙤:
Y si crees que sería elegido y del pacto de Dios en Cristo, ¿lo bautizarías sabiendo que tienes oportunidad y tiermpo para hacerlo?
𝘽𝙖𝙪𝙩𝙞𝙨𝙩𝙖 𝙋𝙖𝙧𝙩𝙞𝙘𝙪𝙡𝙖𝙧:
No, y pienso que no es necesario. La elección ya está en él. No es necesario el bautismo. Aparte que no existe nada en la Biblia o documento importante que me diga lo contrario.
𝙍𝙚𝙛𝙤𝙧𝙢𝙖𝙙𝙤:
Bueno, esas dos últimas respuestas que me has dado cambia parte del todo, pero sigues conservando contradicciones que la Biblia no permite Te explico:
1. Si afirmas que tu hijo es elegido y pertenece a Cristo, pero le niegas el bautismo, te contradices: Dios no solo elige, también manda sellar visiblemente su pacto, y es algo que lo sabes muy bien. Negarle la señal es tratarlo como fuera del pacto mientras dices que está dentro. No eres bíblico, sino inconsistente e incoherente.
2. Sostener elección y pacto mientras rechazas su señal no es fidelidad bíblica, es una violación al pacto y una idea añadida al pacto (Gn. 17:14; Gál. 3:15).
3. Y por último, en cuanto a documento, el Consenso de Bremen (1595, parte 8 ) dice: “Todos los hijos no bautizados de los cristianos morirían fuera del pacto y los padres cristianos no tendrían consuelo ni argumento alguno en la oración por sus hijos moribundos no bautizados”.
𝘽𝙖𝙪𝙩𝙞𝙨𝙩𝙖 𝙋𝙖𝙧𝙩𝙞𝙘𝙪𝙡𝙖𝙧:
Dios no puede ser tan estricto y celoso por no bautizar a mi hijo.
𝙍𝙚𝙛𝙤𝙧𝙢𝙖𝙙𝙤:
La Biblia sí muestra claramente enojo de Dios por despreciar su señal del pacto. T explico:
1. Génesis 17:14 dice: “El varón incircunciso… será cortado de su pueblo; ha violado mi pacto.”
2. Dios quiso matar a Moisés porque su hijo no estaba circuncidado (Éx. 4:24-26).
3. Dios desea la muerte para aquellos que sirven de tropiezo para sus hijos (Mt. 18:6), porque es menospreciar (Mt. 18:10) lo que Dios estima (Sal. 127:3).
4. Es una desobediencia directa ante su potestad y es ir en contra del crecimiento de su reino (Mt. 28:18-20).
5. Saben también que Dios llama a los hijos, así como a los adultos para que ellos también sean bautizados y reciban el perdón de pecados en Cristo y el Espíritu Santo, así lo enseña Hechos 2:38-39.
6. Y por último, al excluir a sus hijos del pacto y la señal, es despreciar el pacto de Dios para ellos. Y Dios sí se enoja cuando se desprecia su pacto, porque en su pacto se promete al Hijo y al Espíritu Santo también para sus hijos, así como ya te lo hice saber en Hechos 2:38-39; por tanto, recuerda Hebreos 10:29-31 que dice:
¿𝘾𝙪𝙖́𝙣𝙩𝙤 𝙢𝙖𝙮𝙤𝙧 𝙘𝙖𝙨𝙩𝙞𝙜𝙤 𝙥𝙚𝙣𝙨𝙖́𝙞𝙨 𝙦𝙪𝙚 𝙢𝙚𝙧𝙚𝙘𝙚𝙧𝙖́ 𝙚𝙡 𝙦𝙪𝙚 𝙥𝙞𝙨𝙤𝙩𝙚𝙖𝙧𝙚 𝙖𝙡 𝙃𝙞𝙟𝙤 𝙙𝙚 𝘿𝙞𝙤𝙨, 𝙮 𝙩𝙪𝙫𝙞𝙚𝙧𝙚 𝙥𝙤𝙧 𝙞𝙣𝙢𝙪𝙣𝙙𝙖 𝙡𝙖 𝙨𝙖𝙣𝙜𝙧𝙚 𝙙𝙚𝙡 𝙥𝙖𝙘𝙩𝙤 𝙚𝙣 𝙡𝙖 𝙘𝙪𝙖𝙡 𝙛𝙪𝙚 𝙨𝙖𝙣𝙩𝙞𝙛𝙞𝙘𝙖𝙙𝙤, 𝙚 𝙝𝙞𝙘𝙞𝙚𝙧𝙚 𝙖𝙛𝙧𝙚𝙣𝙩𝙖 𝙖𝙡 𝙀𝙨𝙥𝙞́𝙧𝙞𝙩𝙪 𝙙𝙚 𝙜𝙧𝙖𝙘𝙞𝙖? 𝙋𝙪𝙚𝙨 𝙘𝙤𝙣𝙤𝙘𝙚𝙢𝙤𝙨 𝙖𝙡 𝙦𝙪𝙚 𝙙𝙞𝙟𝙤: 𝙈𝙞́𝙖 𝙚𝙨 𝙡𝙖 𝙫𝙚𝙣𝙜𝙖𝙣𝙯𝙖, 𝙮𝙤 𝙙𝙖𝙧𝙚́ 𝙚𝙡 𝙥𝙖𝙜𝙤, 𝙙𝙞𝙘𝙚 𝙚𝙡 𝙎𝙚𝙣̃𝙤𝙧. 𝙔 𝙤𝙩𝙧𝙖 𝙫𝙚𝙯: 𝙀𝙡 𝙎𝙚𝙣̃𝙤𝙧 𝙟𝙪𝙯𝙜𝙖𝙧𝙖́ 𝙖 𝙨𝙪 𝙥𝙪𝙚𝙗𝙡𝙤. ¡𝙃𝙤𝙧𝙧𝙚𝙣𝙙𝙖 𝙘𝙤𝙨𝙖 𝙚𝙨 𝙘𝙖𝙚𝙧 𝙚𝙣 𝙢𝙖𝙣𝙤𝙨 𝙙𝙚𝙡 𝘿𝙞𝙤𝙨 𝙫𝙞𝙫𝙤! (Hbr. 10:29-31).
𝘽𝙖𝙪𝙩𝙞𝙨𝙩𝙖 𝙋𝙖𝙧𝙩𝙞𝙘𝙪𝙡𝙖𝙧:
Ya basta de tanta información y biblia. Creo que no es para tanto en un tema tan secundario.
𝙍𝙚𝙛𝙤𝙧𝙢𝙖𝙙𝙤:
La Biblia no enseña que es un tema secundario. Hacer eso es menoscabar la Palabra de Dios. Ahora, creer que los hijos son del mundo y no de Dios solo porque no han profesado arrepentimiento y fe, es como entregarlos a Moloc o a cualquier otro dios falso. Así que ten cuidado, porque lo que hacen con sus hijos es como actuaron los padres rebeldes del Antiguo Testamento para con sus hijos (Lv. 18:21; 20:2–5; Dt. 12:31; 18:10; 2 R. 17:17; 23:10; Sal. 106:37–38; Jr. 7:31; 19:4–6; 32:35; Ez. 16:20–21; 20:26).
Pero bien, por último, te dejo lo que Cristo dice a los suyos, porque lo que los tuyos, también son los suyos:
"Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos" (Mt. 19:14).
Por, Marcos Padilla.
(El escrito es mío. Pero, para mejorar la ortografía, hice uso de la IA. Así como para crear la imagen).