20/05/2026
𝙀𝙉𝙏𝙍𝙀 𝘽𝘼𝙐𝙏𝙄𝙎𝙏𝘼 𝙔 𝙍𝙀𝙁𝙊𝙍𝙈𝘼𝘿𝙊 (parte) #𝟴
Sobre Jeremías 31.
Bautista particular:
Nada confirma ni promete que los hijos de los creyentes sean ahora parte del Nuevo Pacto ni que, a temprana edad, conozcan a Dios. Nuestro pastor Sam Waldron dice que eso es una fe que se sostiene sobre una presuposición insegura, falsa, insensata e insostenible, ya sea aparentemente bíblica o no; y, en última instancia, es un sentimiento paternalista.
Reformado:
No discutiré mucho ante semejante desconocimiento bíblico y teológico. Más bien, citaré a Jeremías; aprende lo que dice:
«He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales 𝙝𝙖𝙧𝙚́ 𝙣𝙪𝙚𝙫𝙤 𝙥𝙖𝙘𝙩𝙤 con la casa de Israel y con la casa de Judá.
No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová.
Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: 𝘿𝙖𝙧𝙚́ 𝙢𝙞 𝙡𝙚𝙮 𝙚𝙣 𝙨𝙪 𝙢𝙚𝙣𝙩𝙚, 𝙮 𝙡𝙖 𝙚𝙨𝙘𝙧𝙞𝙗𝙞𝙧𝙚́ 𝙚𝙣 𝙨𝙪 𝙘𝙤𝙧𝙖𝙯𝙤́𝙣; 𝙮 𝙮𝙤 𝙨𝙚𝙧𝙚́ 𝙖 𝙚𝙡𝙡𝙤𝙨 𝙥𝙤𝙧 𝘿𝙞𝙤𝙨, 𝙮 𝙚𝙡𝙡𝙤𝙨 𝙢𝙚 𝙨𝙚𝙧𝙖́𝙣 𝙥𝙤𝙧 𝙥𝙪𝙚𝙗𝙡𝙤
Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: “Conoce a Jehová”; 𝙥𝙤𝙧𝙦𝙪𝙚 𝙏𝙊𝘿𝙊𝙎 𝙢𝙚 𝙘𝙤𝙣𝙤𝙘𝙚𝙧𝙖́𝙣, 𝘿𝙀𝙎𝘿𝙀 𝙀𝙇 𝙈𝘼́𝙎 𝙋𝙀𝙌𝙐𝙀𝙉̃𝙊 𝙙𝙚 𝙚𝙡𝙡𝙤𝙨 hasta el más grande, 𝙙𝙞𝙘𝙚 𝙅𝙚𝙝𝙤𝙫𝙖́; 𝙥𝙤𝙧𝙦𝙪𝙚 𝙥𝙚𝙧𝙙𝙤𝙣𝙖𝙧𝙚́ 𝙡𝙖 𝙢𝙖𝙡𝙙𝙖𝙙 𝙙𝙚 𝙚𝙡𝙡𝙤𝙨, 𝙮 𝙣𝙤 𝙢𝙚 𝙖𝙘𝙤𝙧𝙙𝙖𝙧𝙚́ 𝙢𝙖́𝙨 𝙙𝙚 𝙨𝙪 𝙥𝙚𝙘𝙖𝙙𝙤 (Jeremías 31: 31-34).
Bautista particular:
Pero se te olvida que pueden nacer hijos como Caín de Adán, o como Esaú de Isaac. Por tanto, siguen sosteniendo una fe basada en una presuposición insegura, no bíblica y nacida de un sentimiento paternalista.
Reformado:
Nada de eso. La promesa de Dios incluye incluso a toda mi casa, a toda mi familia, a todos mis hijos, y no puedo dudar de eso. Así como tampoco dudaría o desconfiaría que soy parte de la iglesia invisible de Dios. Así que nuevamente te cito el texto, pero específicamente la parte que ignora y no comprende de Jeremías 31:33–34:
«...dice Jehová: 𝘿𝙖𝙧𝙚́ 𝙢𝙞 𝙡𝙚𝙮 𝙚𝙣 𝙨𝙪 𝙢𝙚𝙣𝙩𝙚, 𝙮 𝙡𝙖 𝙚𝙨𝙘𝙧𝙞𝙗𝙞𝙧𝙚́ 𝙚𝙣 𝙨𝙪 𝙘𝙤𝙧𝙖𝙯𝙤́𝙣; 𝙮 𝙮𝙤 𝙨𝙚𝙧𝙚́ 𝙖 —𝙀𝙇𝙇𝙊𝙎— 𝙥𝙤𝙧 𝘿𝙞𝙤𝙨, 𝙮 —𝙀𝙇𝙇𝙊𝙎— 𝙢𝙚 𝙨𝙚𝙧𝙖́𝙣 𝙥𝙤𝙧 𝙥𝙪𝙚𝙗𝙡𝙤. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; 𝙥𝙤𝙧𝙦𝙪𝙚 𝙏𝙊𝘿𝙊𝙎 𝙢𝙚 𝙘𝙤𝙣𝙤𝙘𝙚𝙧𝙖́𝙣, 𝘿𝙀𝙎𝘿𝙀 𝙀𝙇 𝙈𝘼́𝙎 𝙋𝙀𝙌𝙐𝙀𝙉̃𝙊 𝙙𝙚 —𝙀𝙇𝙇𝙊𝙎— hasta el más grande...».
Bautista particular:
Pero el pacto que Dios prometió no tiene la intención de ser un pacto familiar, sino individual, así lo enseña nuestro pastor Jorge a Rodríguez. Por tanto, no incluye a los hijos.
Reformado:
El capítulo y su contexto enseñan claramente lo contrario a lo que dice tu pastor: claramente sigue siendo un pacto con dimensión familiar. Habla a matrimonios y hogares completos (Jer. 29:6; 30:18), a cada familia (31:1), para que sean parte de su pacto (29:11–14; 31:31–33; 32:40). Además, incluye a los hijos (30:10, 20; 32:39), incluso a los que están en el vientre y a los recién nacidos (31:8).
Dios incluye a toda la familia, como lo hizo con Abraham (Gn. 17), así como también Pedro y Pablo lo enseñaron (Hch. 2:38-39; 1 Cor. 7:14). Porque está escrito: «Herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre» (Sal. 127:3).
Bautista particular:
Entiendo, pero aun así creo que su interpretación es demasiado presuposicional. Y todo eso se viene abajo porque no es posible el perdón de pecados en sus hijos. Porque para nosotros, solo eso hace posible que nuestros hijos sean parte del nuevo pacto y de la iglesia visible de Dios.
Reformado:
Lo que veo es una falta de reconocimiento y comprensión de los textos. Ya te mostré que el pacto tiene dimensión familiar e incluye a los hijos. Ahora, has el intento de comprender que aún eso de lo que dudas, Dios también lo promete en esa promesa hermosa que nos influye a nosotros y a nuestros hijos:
«...𝙥𝙤𝙧𝙦𝙪𝙚 𝙏𝙊𝘿𝙊𝙎 𝙢𝙚 𝙘𝙤𝙣𝙤𝙘𝙚𝙧𝙖́𝙣, 𝘿𝙀𝙎𝘿𝙀 𝙀𝙇 𝙈𝘼́𝙎 𝙋𝙀𝙌𝙐𝙀𝙉̃𝙊 𝙙𝙚 𝙚𝙡𝙡𝙤𝙨 hasta el más grande, 𝙙𝙞𝙘𝙚 𝙅𝙚𝙝𝙤𝙫𝙖́; 𝙥𝙤𝙧𝙦𝙪𝙚 — 𝙥𝙚𝙧𝙙𝙤𝙣𝙖𝙧𝙚́ — 𝙡𝙖 𝙢𝙖𝙡𝙙𝙖𝙙 𝙙𝙚 —𝙀𝙇𝙇𝙊𝙎—, 𝙮 𝙣𝙤 𝙢𝙚 𝙖𝙘𝙤𝙧𝙙𝙖𝙧𝙚́ 𝙢𝙖́𝙨 𝙙𝙚 𝙨𝙪 𝙥𝙚𝙘𝙖𝙙𝙤 (Jeremías 31:34).
Bautista particular:
¡Ya basta! El mucho conocimiento te nubla. Sostienen una creencia insostenible, ilógica, irrealista, fantasiosa, utópica, ilusoria, surrealista o no creíble.
Reformado:
Nada de eso. No estás consciente de lo que hablas. Muchos creyentes en la historia y hoy, confesiones y catecismos sostienen esta convicción y certeza: que nuestros hijos son parte del pacto y de las promesas salvíficas en Cristo, así que es creíble, es de fe". Pero una mente carnal duda y desconfía.
Ahora, Y si mi hijo muere a temprana edad, confiamos que es de los elegidos. Y si se desvía mi hijo de grande y yo muero o siga en vida, Dios a su tiempo lo traerá a Él. Así lo enseña nuestra confesión pactual en ambos casos (CFW 10:3; 5:5). Y así también el Supremo Dios: «𝙄𝙣𝙨𝙩𝙧𝙪𝙮𝙚 𝙖𝙡 𝙣𝙞𝙣̃𝙤 𝙚𝙣 𝙨𝙪 𝙘𝙖𝙢𝙞𝙣𝙤, 𝙔 𝙖𝙪𝙣 𝙘𝙪𝙖𝙣𝙙𝙤 𝙛𝙪𝙚𝙧𝙚 𝙫𝙞𝙚𝙟𝙤 𝙣𝙤 𝙨𝙚 𝙖𝙥𝙖𝙧𝙩𝙖𝙧𝙖́ 𝙙𝙚 𝙚́𝙡» (Proverbios 22:6). Y algunos dicen: "eso no es algo seguro que suceda". Yo respondo que hay inseguridad en los que desconfían en las Palabras de Dios. Ahora bien, respecto a que nuestra fe es una presuposición. Olvidas que también se necesita presuposición para creer en la Palabra de Dios, para creer en Dios y en el Evangelio Salvífico, etc.
Bautista particular:
Soy evidencialista: si no veo, no creo. Y si no veo que los hijos puedan ser regenerados, no lo creeré hasta verlo. Para eso deben crecer y creer ante mis ojos.
Reformado:
Lo importante aquí es que la Biblia te enseña lo contrario a cada afirmación que has presentado aquí. Pero te dejo con una enseñanza de Jesús a Tomás, para que dejara se apartara un poco del evidencialismo a la fe: «Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; 𝙮 𝙣𝙤 𝙨𝙚𝙖𝙨 𝙞𝙣𝙘𝙧𝙚́𝙙𝙪𝙡𝙤, 𝙨𝙞𝙣𝙤 𝙘𝙧𝙚𝙮𝙚𝙣𝙩𝙚» (Juan 20:27).
Por, Marcos Padilla, EX-credobautista particular.