23/07/2026
Hoy el cielo recibe a una gran mujer… pero la tierra conserva un legado que jamás podrá borrar.
Hay vidas que dejan recuerdos, pero hay otras que dejan huellas eternas. La hermana Ma. Trinidad Quintanilla perteneció a ese segundo grupo. Su vida fue una expresión constante de amor por Cristo, de fidelidad a Su Iglesia y de un servicio silencioso, pero profundamente fructífero para el Reino de Dios.
Hoy despedimos su presencia física, pero no su influencia. Porque quienes viven para el Señor nunca terminan cuando parten; simplemente cruzan la meta y entran a la presencia de Aquel a quien sirvieron con todo su corazón.
La Escritura declara:
“Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor.”
Mateo 25:23
Estamos convencidos de que ese fue el recibimiento que el Señor preparó para nuestra amada hermana Trini.
Su fe inspiró generaciones. Su amor por la casa de Dios dejó cimientos. Sus oraciones abrieron camino para muchos. Su ejemplo seguirá predicando aun cuando su voz haya guardado silencio.
Como Iglesia Vida Nueva de Mante, damos gracias a Dios por el privilegio de haber caminado junto a una mujer íntegra, generosa y apasionada por la obra del Señor. Honramos una vida que entendió que el verdadero éxito no consiste en acumular cosas para esta tierra, sino en invertir la vida para la eternidad.
Hoy lloramos su partida porque el amor siempre extraña; pero también levantamos nuestros ojos al cielo con esperanza, porque sabemos que para los hijos de Dios la muerte no es un final, sino el comienzo de la vida eterna.
Oramos para que el Espíritu Santo abrace con Su paz a toda la familia Quintanilla. Que el Dios de toda consolación fortalezca cada corazón y les recuerde que un día, en Cristo, volveremos a encontrarnos.
Hasta pronto, hermana Trini.
Su carrera terminó, su fe permaneció firme y su recompensa ya comenzó. El Reino de Dios fue más fuerte porque usted decidió servir a Cristo. Su voz seguirá hablando a través de su ejemplo, y su legado continuará dando fruto en las generaciones que vienen.
“Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos.”
Salmo 116:15