27/11/2025
JUECES 14
Viendo, Tomando, Perdiendo
JUECES 14
Viendo, Tomando, Perdiendo
Jueces 14 nos muestra a Sansón, un libertador escogido desde el vientre (Jueces 13:5), pero también un hombre que refleja la decadencia de Israel: “Y descendiendo Sansón a Timnat, vio en Timnat una mujer de las hijas de los filisteos.Y subió, y lo declaró a su padre y a su madre, diciendo: Yo he visto en Timnat una mujer de las hijas de los filisteos; os ruego que me la toméis por mujer. Y su padre y su madre le dijeron: ¿No hay mujer entre las hijas de tus hermanos, ni en todo mi pueblo, para que vayas tú a tomar mujer de los filisteos incircuncisos? Y Sansón respondió a su padre: Tómamela por mujer, porque ésta agradó a mis ojos.” (Jueces 14:1-3).
Sus palabras: “Y vio”,“Yo he visto”, “Ella me agrada”, “Tómamela por mujer, porque ésta agradó a mis ojos.” Estas expresiones revelan una escala de se*******ad e impulsividad: reacciona a lo que ve y siente, sin reflexión ni consideración. Sansón no escucha el consejo de su padre, desprecia la advertencia: “¿No hay mujer entre las hijas de tus hermanos?” (Jue 14:2)
¿Qué representa esto?
Un pueblo (Israel) que, en lugar de buscar la voluntad de Dios, se deja llevar por lo que agradó a sus ojos, haciendo lo malo delante de Jehová (Jue 2:11‑13). El Espíritu de Dios actúa en medio de la debilidad: “Mas su padre y su madre no sabían que esto venía del SEÑOR, y que él buscaba ocasión contra los filisteos…“porque en aquel tiempo los filisteos dominaban sobre Israel”. (Jueces 14:4).
Y dominaban en todos los aspectos, de tal manera que el pueblo especial y escogido por Dios Israel, se encuentra feliz conviviendo en medio de los filisteos que dominaban de una manera pacifica, pero impregnando a los hijos de Dios con sus costumbres paganas. Han adoptado por completo las costumbres y los ídolos de los filisteos, están a punto de la extinción como nación. “No existe tal cosa como una coexistencia armoniosa entre la iglesia y el mundo; si no hay conflicto es porque el mundo ha tomado el control.” (Michael Wilcock).
Dios usa las debilidades de Sansón para provocar confrontación y división entre Israel y los filisteos. Aunque el pueblo se había acostumbrado a vivir bajo la opresión y a coexistir pacíficamente con el mundo, Dios, en su misericordia, no permite que esa unión sea duradera: Un León, una apuesta y una mujer: “Vino pues, y habló a la mujer que había agradado a Sansón. Y volviendo después de algunos días para tomarla, se apartó del camino para ver el cuerpo mu**to del león, y he aquí en el cuerpo del león un enjambre de abejas, y un panal de miel. Y tomándolo en sus manos, se fue comiéndolo por el camino; y cuando llegó a su padre y a su madre, les dio también a ellos que comiesen; mas no les descubrió que había tomado aquella miel del cuerpo mu**to del león.” (Jueces 14:7-9).
En la fiesta de bodas, Sansón usa el incidente del león que mató en el camino para proponer un enigma: “… León, apuesta y mujer. León mu**to, enjambre de abejas, panal de miel (símbolo de dulzura que sale de la muerte). Contaminación del nazareato: No debía tocar cadáveres, beber vino, cortarse el cabello (Nm 6:1‑8). Sansón lo rompe y arrastra a sus padres a la misma impureza (Jue 14:9).
El enigma y la trampa. “Del devorador salió comida, y del fuerte salió dulzura.” (Jue 14:14). Sansón descubre el secreto a su esposa, quien había sido presionada por los filisteos para descubrir el enigma. Y entonces podemos darnos cuenta del temperamento violento, vengativo y cruel de Sansón destruye a treinta filisteos no para salvar a Israel de mano de los filisteos, sino para desquitarse y pagar sus deudas de apuesta.
Sansón, movido por el Espíritu del SEÑOR (Jueces 14:19), usa la fuerza divina, pero no depende de Dios. Su venganza contra los filisteos es más un ajuste de cuentas que una liberación de Israel.
La fuerza que Dios da no es un cheque en blanco para actuar según nuestras pasiones, sino un instrumento para cumplir su propósito redentor.
¿Ves alguna área en tu vida donde recibes bendición, pero no estás dependiendo totalmente de Dios?
Dios te bendiga.
Ptr. Martin Olvera García.