Parroquia de San Isidro Labrador

Parroquia de San Isidro Labrador Parroquia de san Isidro labrador, Presbítero Maestro Elíseo Lucas Coronel Párroco. Parroquia FUNDADA el Día18 de Junio de 1973. Guzmán, Jalisco (1972-1977).

En el Obispado de Don Leobardo Viera Contraerás primer obispo de la Diócesis de CD.

EVANGELIOTú eres Pedro y yo te daré las llaves del Reino de los cielos.Del santo Evangelio según san Mateo: 16, 13-20En ...
23/08/2026

EVANGELIOTú eres Pedro y yo te daré las llaves del Reino de los cielos.

Del santo Evangelio según san Mateo: 16, 13-20En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?". Ellos le respondieron: "Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas".Luego les preguntó: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?". Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo".Jesús le dijo entonces: "¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del in****no no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo".Y les ordenó a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.Palabra del Señor.

❤️ FELIZ DÍA DEL CATEQUISTAHoy queremos decirles una palabra sencilla, pero profundamente sincera: GRACIAS.Gracias a cad...
21/08/2026

❤️ FELIZ DÍA DEL CATEQUISTA

Hoy queremos decirles una palabra sencilla, pero profundamente sincera: GRACIAS.

Gracias a cada catequista de nuestra Parroquia San Isidro Labrador que regala su tiempo, su paciencia y, sobre todo, su fe para acercar a nuestros niños, jóvenes y familias a Jesús.

Ser catequista no es solamente enseñar oraciones o preparar para recibir un sacramento. Es sembrar a Cristo en el corazón de alguien, aun cuando quizá nunca lleguemos a ver todo lo que esa semilla dará.

Que San Pío X, patrono de los catequistas, interceda por cada uno de ustedes; que Dios fortalezca su vocación y que nunca olviden algo:

Tal vez un niño olvide una lección…
pero difícilmente olvidará a quien le enseñó a amar a Jesús. ❤️🙏🏻

Con cariño y gratitud,
Pbro. Eliseo Lucas Coronel
Parroquia San Isidro Labrador

🌾 ¡Feliz Día del Catequista! 🌾

🙏✨ HOY, HORA SANTA EN SAN ISIDRO ✨🙏🕖 7:00 P.M.«SEÑOR, LIBRA A NUESTROS HIJOS DEL MAL»Hoy nos reunimos ante Jesús Sacrame...
20/08/2026

🙏✨ HOY, HORA SANTA EN SAN ISIDRO ✨🙏

🕖 7:00 P.M.

«SEÑOR, LIBRA A NUESTROS HIJOS DEL MAL»

Hoy nos reunimos ante Jesús Sacramentado para hacer algo que quizá nuestros hijos necesitan más de lo que imaginamos: ORAR POR ELLOS.

🙏 Por nuestros niños, adolescentes y jóvenes.
🙏 Por quienes se han alejado de Dios.
🙏 Por quienes viven atrapados en adicciones, violencia, malas compañías, resentimiento, ansiedad o desesperanza.
🙏 Para pedir a Cristo que rompa toda cadena del mal y expulse de sus vidas aquello que los aparta de Él.

No venimos con miedo. Venimos con fe.
Porque el mal podrá tocar a nuestra puerta, pero Cristo tiene la última palabra.

🔥 PADRES Y MADRES: HOY OREMOS POR NUESTROS HIJOS.

Trae sus nombres en tu corazón y pongámoslos juntos a los pies de Jesús.

📍 Parroquia San Isidro Labrador
🕖 Hoy | 7:00 P.M.

✝️ «Señor, protege a nuestros hijos, líbralos del mal y hazlos tuyos.»

¡Los esperamos! 🙏❤️

✨ UNA NUEVA CASA PARA JESÚS SACRAMENTADO ✨Con enorme alegría, en nuestra Parroquia de San Isidro Labrador recibimos esta...
17/08/2026

✨ UNA NUEVA CASA PARA JESÚS SACRAMENTADO ✨

Con enorme alegría, en nuestra Parroquia de San Isidro Labrador recibimos esta hermosa nueva casa para Nuestro Señor. 🙏🏻🤍

Ahora queremos preparar también una capilla digna, bella y acogedora para Él. Y queremos hacerlo entre todos, porque cuando una comunidad se une por Jesús, cada aportación se convierte en una verdadera ofrenda de amor.

💒 ¿QUIERES SER PADRINO DE LA CASA DEL SANTÍSIMO Y DE LA REMODELACIÓN DE SU CAPILLA?

Puedes participar con una aportación desde $500 pesos.

Tu nombre quedará inscrito como padrino de esta obra que permanecerá para nuestra comunidad y para las generaciones que vendrán.

📍 Inscripciones y aportaciones directamente en la Notaría Parroquial.

⚠️ Tendremos pocos lugares para padrinos.

No se trata solamente de ayudar a pagar una obra material. Se trata de poder decir algún día, al entrar a nuestra capilla:

“Yo también puse un poquito para hacer más hermosa la casa de Jesús.” ❤️‍🔥

Señor, queremos darte una casa digna entre nosotros, porque Tú has hecho de nuestro corazón tu casa.

🙏🏻 Parroquia de San Isidro Labrador

16/08/2026

El Evangelio de hoy tiene algo que me encanta: esta mujer no se rinde.

Jesús parece no escucharla. Los discípulos ya están desesperados porque viene gritando detrás de ellos. Y, para acabarla, la respuesta que recibe no parece precisamente alentadora.

Pero ella sigue ahí.

Y pensé: ¡esta mujer sabía insistir!
De esas personas que uno deja “en visto”… y cinco minutos después ya tiene otro mensaje:
“¿Sí vio lo que le mandé?” 😄

Pero aquí hay una diferencia: ella no insiste por necedad. Insiste porque ama.

Está luchando por su hija.

Y cuando se ama de verdad, uno hace cosas que quizá nunca haría por sí mismo.

Una madre se desvela.
Un padre se preocupa en silencio.
Una abuela reza el Rosario.
Un hijo acompaña a sus padres cuando envejecen.
Una familia entera se pone de rodillas cuando uno de los suyos está sufriendo.

Esta mujer llega hasta Jesús cargando el dolor de alguien que ama.

Y solamente le dice:

“Señor, ayúdame”.

Qué oración tan pequeña… pero qué oración tan grande.

Porque a veces creemos que para hablar con Dios necesitamos palabras bonitas. Y no.

Hay momentos de la vida en que uno ya no sabe qué decir.

Cuando estamos esperando el resultado de un estudio médico.

Cuando un hijo tiene problemas.

Cuando falta el trabajo.

Cuando hay dificultades en el matrimonio.

Cuando alguien que amamos se aleja.

Cuando por la noche ponemos la cabeza en la almohada y nadie sabe lo que estamos cargando por dentro.

Entonces basta decir:

“Señor, ayúdame”.

Y aquí viene lo más hermoso.

Jesús termina diciéndole:

“Mujer, ¡qué grande es tu fe!”

No le dijo: “Qué grande es tu conocimiento”.
No le preguntó cuántas oraciones sabía.
No le pidió títulos, cargos ni reconocimientos.

Vio su fe.

Una fe que no abandonó cuando Dios guardó silencio.

Porque creer cuando todo sale bien es relativamente fácil.

La verdadera fe aparece cuando rezamos… y parece que Dios no responde.

Cuando pedimos… y tenemos que esperar.

Cuando las cosas no suceden como nosotros queríamos.

Porque también nosotros somos curiosos: rezamos un Padre Nuestro y casi queremos revisar el celular para ver si Dios ya contestó. 😄

Y Dios tiene otros tiempos.

El silencio de Dios no significa ausencia de Dios.

Aquella mujer pudo haberse marchado diciendo: “Jesús no me escuchó”.

Pero permaneció.

Y por permanecer, terminó escuchando unas palabras que seguramente jamás olvidó:

“¡Qué grande es tu fe!”

Tal vez nadie aquí sabe lo que estás viviendo.

No importa.

Dios sí lo sabe.

Por eso hoy no vengamos solamente a pedirle a Jesús que resuelva nuestros problemas.

Pidámosle algo todavía más grande:

“Señor, dame una fe que no se rinda”.

Una fe que permanezca cuando haya enfermedad.

Una fe que permanezca cuando haya problemas en la familia.

Una fe que permanezca cuando las cosas no salgan como esperábamos.

Una fe que pueda decir:

“Señor, no entiendo lo que está pasando, pero sigo confiando en Ti”.

Y ojalá que cuando termine nuestra vida, después de tantas caídas, preocupaciones, lágrimas, alegrías y veces que volvimos a buscarlo, podamos escuchar de labios de Jesús aquellas mismas palabras:

“Qué grande fue tu fe”.

Y créanme, hermanos…

si al final Cristo puede decir eso de nosotros, habrá valido la pena todo el camino.

Amén.

16/08/2026

El Evangelio de hoy tiene algo que me encanta: esta mujer no se rinde.

Jesús parece no escucharla. Los discípulos ya están desesperados porque viene gritando detrás de ellos. Y, para acabarla, la respuesta que recibe no parece precisamente alentadora.

Pero ella sigue ahí.

Y pensé: ¡esta mujer sabía insistir!
De esas personas que uno deja “en visto”… y cinco minutos después ya tiene otro mensaje:
“¿Sí vio lo que le mandé?” 😄

Pero aquí hay una diferencia: ella no insiste por necedad. Insiste porque ama.

Está luchando por su hija.

Y cuando se ama de verdad, uno hace cosas que quizá nunca haría por sí mismo.

Una madre se desvela.
Un padre se preocupa en silencio.
Una abuela reza el Rosario.
Un hijo acompaña a sus padres cuando envejecen.
Una familia entera se pone de rodillas cuando uno de los suyos está sufriendo.

Esta mujer llega hasta Jesús cargando el dolor de alguien que ama.

Y solamente le dice:

“Señor, ayúdame”.

Qué oración tan pequeña… pero qué oración tan grande.

Porque a veces creemos que para hablar con Dios necesitamos palabras bonitas. Y no.

Hay momentos de la vida en que uno ya no sabe qué decir.

Cuando estamos esperando el resultado de un estudio médico.

Cuando un hijo tiene problemas.

Cuando falta el trabajo.

Cuando hay dificultades en el matrimonio.

Cuando alguien que amamos se aleja.

Cuando por la noche ponemos la cabeza en la almohada y nadie sabe lo que estamos cargando por dentro.

Entonces basta decir:

“Señor, ayúdame”.

Y aquí viene lo más hermoso.

Jesús termina diciéndole:

“Mujer, ¡qué grande es tu fe!”

No le dijo: “Qué grande es tu conocimiento”.
No le preguntó cuántas oraciones sabía.
No le pidió títulos, cargos ni reconocimientos.

Vio su fe.

Una fe que no abandonó cuando Dios guardó silencio.

Porque creer cuando todo sale bien es relativamente fácil.

La verdadera fe aparece cuando rezamos… y parece que Dios no responde.

Cuando pedimos… y tenemos que esperar.

Cuando las cosas no suceden como nosotros queríamos.

Porque también nosotros somos curiosos: rezamos un Padre Nuestro y casi queremos revisar el celular para ver si Dios ya contestó. 😄

Y Dios tiene otros tiempos.

El silencio de Dios no significa ausencia de Dios.

Aquella mujer pudo haberse marchado diciendo: “Jesús no me escuchó”.

Pero permaneció.

Y por permanecer, terminó escuchando unas palabras que seguramente jamás olvidó:

“¡Qué grande es tu fe!”

Quizá hoy alguno de nosotros llegó a esta Misa pidiendo algo.

Tal vez nadie aquí sabe lo que estás viviendo.

No importa.

Dios sí lo sabe.

Por eso hoy no vengamos solamente a pedirle a Jesús que resuelva nuestros problemas.

Pidámosle algo todavía más grande:

“Señor, dame una fe que no se rinda”.

Una fe que permanezca cuando haya enfermedad.

Una fe que permanezca cuando haya problemas en la familia.

Una fe que permanezca cuando las cosas no salgan como esperábamos.

Una fe que pueda decir:

“Señor, no entiendo lo que está pasando, pero sigo confiando en Ti”.

Y ojalá que cuando termine nuestra vida, después de tantas caídas, preocupaciones, lágrimas, alegrías y veces que volvimos a buscarlo, podamos escuchar de labios de Jesús aquellas mismas palabras:

“Qué grande fue tu fe”.

Y créanme, hermanos…

si al final Cristo puede decir eso de nosotros, habrá valido la pena todo el camino.

Amén.

EVANGELIOMujer, ¡qué grande es tu fe!Del santo Evangelio según san Mateo: 15, 21-28En aquel tiempo, Jesús se retiró a la...
16/08/2026

EVANGELIOMujer, ¡qué grande es tu fe!

Del santo Evangelio según san Mateo: 15, 21-28

En aquel tiempo, Jesús se retiró a la comarca de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea le salió al encuentro y se puso a gritar: "Señor, hijo de David, ten compasión de mí. Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio". Jesús no le contestó una sola palabra; pero los discípulos se acercaron y le rogaban: "Atiéndela, porque viene gritando detrás de nosotros". Él les contestó: "Yo no he sido enviado sino a las ovejas descarriadas de la casa de Israel".

Ella se acercó entonces a Jesús y, postrada ante él, le dijo: "¡Señor, ayúdame!". Él le respondió: "No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos". Pero ella replicó: "Es cierto, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos". Entonces Jesús le respondió: "Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas". Y en aquel mismo instante quedó curada su hija.

Palabra del Señor

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Avenida José Vasconcelos # 7
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