01/07/2025
San Pablo en Santa Teresa
Santa Teresa de Jesús encontró en San Pablo una figura clave para comprender y vivir su experiencia espiritual. La Regla del Carmen ya recomendaba seguir el ejemplo del Apóstol, pero para Teresa, más allá de la norma, San Pablo representaba una fuente viva de la Palabra de Dios, esa misma que, según ella, puede salvar y dar sentido a la vida. Estaba convencida de que ignorar la Sagrada Escritura es causa de mucho mal en el mundo.
Aunque Teresa no comenta los textos de Pablo de forma sistemática como lo hace San Juan de la Cruz, sí los vive y cita con gran intensidad. Lo considera un modelo por haber pasado de pecador a santo, igual que ella se sentía rescatada por la misericordia divina. Además, le gustaba que San Pablo fuera un gran contemplativo, unido íntimamente a Cristo, y al mismo tiempo un apóstol activo, entregado a anunciar el Evangelio a pesar de las dificultades.
Uno de los pasajes más importantes para Teresa es el de Gálatas 2,20: «Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí». Lo menciona varias veces para expresar cómo Cristo se ha adueñado de su vida interior. También le consuela lo que Pablo enseña sobre la fidelidad de Dios, que nunca permite que quienes lo aman sean engañados. Esa fidelidad la anima en sus noches oscuras y la fortalece en sus dudas.
Teresa también valora el mensaje de San Pablo sobre la unión del alma con Dios. Para ella, la oración profunda es como un "matrimonio espiritual", donde Cristo y el alma se hacen "un solo espíritu", idea que Pablo expresa en 1 Corintios 6,17. Y cuando sufre o se siente limitada por su condición de mujer, recuerda que, según Pablo, «ya no hay distinción entre hombre y mujer» en Cristo (Gál 3,28).
Finalmente, en sus últimos años, Teresa comparte el mismo anhelo de Pablo: «deseo partir para estar con Cristo» (Flp 1,23). A menudo llama a esta vida una cárcel y sueña con el cielo. Lo expresa de forma bellísima en sus poemas, como «Vivo sin vivir en mí», donde canta su deseo de morir para vivir con Dios. Aun así, como Pablo, acepta seguir en este mundo si eso sirve para mayor gloria de Dios.
Referencia:
Miguel Ángel Díez, San Pablo en Teresa, en Diccionario de Santa Teresa, dirigido por el P. Tomás Álvarez, OCD.
Ecos Teresianos