06/04/2026
¿Cuántos pastores están viviendo en un constante estado de intranquilidad
espiritual? ¿Cuántos de nosotros estamos obsesionados con la inseguridad personal? ¿Cuántos de nosotros en secreto nos preguntamos dónde está Dios y qué está haciendo en el mundo? ¿Cuántos de nosotros estamos viviendo de una
manera auto protectora y estamos diciendo, “Me llevaron una vez; no me va a volver a suceder esto otra vez”? ¿Cuántos de nosotros tenemos miedo de admitir el fracaso? ¿Cuántos de nosotros no compartimos con nadie las luchas de la fe que nos acechan? ¿Cuántos de nosotros no somos francos y tajantes porque tenemos miedo de lo que pudiera pasar si lo hacemos? ¿Cuántos de nosotros hemos descubierto formas de escapar, maneras de enfrentar, que no incluy en
predicarnos el evangelio a nosotros mismos? ¿Cuántos de nosotros deseamos
lugares más fáciles para hacer el ministerio? ¿Cuántos de nosotros llevamos las
cargas a nuestra casa, presentando la educación de nuestros hijos no del todo
misericordiosa y fructífera? ¿Cuántos de nosotros nos hemos vuelto bastante
hábiles para escondernos para que ni siquiera las personas más cercanas a nosotros tengan una idea de lo que está pasando en el ámbito de nuestros corazones? ¿Cuántos de nosotros tenemos momentos de compromiso que se promueven por el temor del hombre? ¿Cuántos de nosotros les hemos dado a
ciertas personas en particular demasiado poder para influir sobre nosotros?
¿Cuántos de nosotros hemos dejado que el miedo nos haga ser demasiado tercos,
demasiado dominantes y demasiado controladores? ¿Cuántos de nosotros
dejamos que el miedo nos mantuviera en silencio cuando debimos hablar o nos
impulsó a hablar cuando debimos guardar silencio? ¿Cuántos de nosotros de
manera frecuente nos afanamos para reformular como actos de fe cosas que
nosotros habíamos realmente hecho por temor? ¿Cuántos de nosotros tendríamos
que confesar que hay momentos en los que estamos gobernados más por el
temor de ________ que por el temor de Dios? ¿Cuántos de nosotros tenemos
momentos en los que nos preocupamos más por ser aceptados o porque validen
nuestro liderazgo que por lo que hacemos por ser bíblicos? ¿Cuántos de nosotros
nos paralizamos o nos debilitamos por el temor al rechazo? ¿Cuántos de nosotros
estamos demasiado miedosos para confiar secciones vitales del ministerio de
nuestras iglesias a los demás? ¿Cuántos de nosotros tenemos miedo de examinar
cuánto miedo nos compromete y nos motiva? ¿Cuántos de nosotros?
Paul David Tripp