12/08/2024
Día de Grande Gozo y Bendición para el pueblo de Dios 11 de Agosto del 2024
El Batallón se reunió para escuchar la hermosa Carta Apostólica
¿Has reflexionado en la atención que Dios nos da? ¿En que tú eres el centro de su amor? Quiso dar al
ser humano todo el universo visible para nuestro provecho. Por ello, cuando nuestro corazón palpita
entusiasmado, nuestra alma se siente arrebatada a salir de esa cárcel, que es el cuerpo que la aprisiona,
a buscar fuera de sí la razón de su ser y de su destino. Porque dentro de nosotros mismos llevamos
prodigios, que son una prueba viva de la sabiduría del poder de la bondad de Dios, un monumento
subsistidle de su gloria.
¿Qué es nuestra alma? Una sustancia desprendida de toda materia. Aunque esté unida al hombre, una
imagen viva del mismo Dios, constituye nuestra gloria, es nuestro tesoro, viene del cielo y para el cielo
está hecha.
Por esto, nunca dejaré de preocuparme ni desistiré de tener pendiente por la Iglesia, porque el
enemigo, conociendo la parte más débil de nuestro ser, lo cual es nuestra carne, busca la forma de
acabar con nuestra fe.
Les escribí en una de mis cartas
“no fuimos creados para el tiempo, fuimos creados para la eternidad”, nos creó Dios para ser
sempiternos.
El 99.9 % de la iglesia esta con su hermano,
me lo han demostrado de una y de mil formas.
¡Mi Dios me dirige y me guía!
Si es la descendencia del hermano Aarón, el 99.9 % está con su hermano.
Si es la descendencia del hermano Samuel, el 99.9 % está conmigo.
Si es el Cuerpo Ministerial, el 99.9 % está conmigo.
Si es de la iglesia, de la misma forma.
¡Estoy lleno de alegría por esta fidelidad del Cuerpo Ministerial!
¡Estoy feliz por la fidelidad de la iglesia!
¡Estoy feliz por la fidelidad familiar!
¡Pero mucho más dichoso estoy, porque el que está siempre conmigo es Dios!
¡En todo momento Dios está en mí!
¡Dios nunca me ha dejado!
¡Y a la iglesia del Señor tampoco la ha abandonado!
¡Somos felices porque está con nosotros!
¡Los amo con todo mi corazón!
Vuestro en Cristo,
NAASÓN JOAQUÍN GARCÍA,
SIERVO DE DIOS APÓSTOL DE JESUCRISTO