29/05/2026
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ESDRAS 5
El capítulo describe cómo la obra de Dios se reinicia después de un período de interrupción. Los profetas Hageo y Zacarías animan al pueblo a continuar la reconstrucción del templo. El capítulo anterior terminó diciendo: “Y ceso la obra…” Definitivamente las circunstancias eran difíciles. Los enemigos del pueblo de Dios aparentemente habían logrado su propósito, impedir que el templo se reconstruyera. Los judíos se dedicaron a reconstruir sus casas enmaderarlas, a sembrar sus tierras, pero algo no estaba bien. No tenían satisfacción de nada.
“Profetizaron Hageo y Zacarías hijo de Iddo, ambos profetas, a los judíos que estaban en Judá y en Jerusalén en el nombre del Dios de Israel quien estaba sobre ellos.” (Esdras 5:1).
Dios nunca abandona a sus hijos. Después del exilio hubo tres profetas, pero para este momento dos fueron instrumentos en las manos de Dios para fortalecer, animar, invitar, reprender y motivar al pueblo a la acción. Hageo (fiesta, solemnidad), Zacarías (Dios recuerda), hijo de Berequías (Dios bendice), hijo de Iddo (Oportuno). Dos profetas con estilos muy diferentes de realizar sus llamados, un profeta era viejo Hageo su mensaje: “Meditad bien sobre vuestros caminos. Sembráis mucho y recogéis poco…” (Hageo 1:5); Zacarías un profeta joven descendiente de Sumo sacerdote su mensaje: “Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos a mí, volveos a mí, dice Jehová de los ejércitos y yo me volveré a vosotros. Dice Jehová de los ejércitos.” (Zacarías 1:3).
Con las palabras de corrección y de consuelo que los profetas transmitieron al pueblo. La obra comenzó de nuevo: “Entonces se levantaron Zorobabel hijo de Salatiel y Jesúa hijo de Josadac, y comenzaron a reedificar la casa de Dios que estaba en Jerusalén; y con ellos los profetas de Dios que les ayudaban.” (Esdras 5:2).
La oposición nuevamente se levantó, pero en esta ocasión Dios estaba con los ancianos y es hermosa la forma como Esdras describe este momento: “En aquel tiempo vino a ellos Tatnai gobernador del otro lado del río, y Setar-boznai y sus compañeros, y les dijeron así: ¿Quién os ha dado orden para edificar esta casa y levantar estos muros? Ellos también preguntaron: ¿Cuáles son los nombres de los hombres que hacen este edificio? Mas los ojos de Dios estaban sobre los ancianos de los judíos, y no les hicieron cesar hasta que el asunto fuese llevado a Darío; y entonces respondieron por carta sobre esto.” (Esdras 5:3-5).
“Mas los ojos de Dios estaban sobre los ancianos de los judíos, y no les hicieron cesar…” En la ocasión anterior se dejaron amedrentar, pero ahora con la convicción plena de ser hijos de Dios y estar cumpliendo con un propósito bien definido por decreto del rey Ciro expresan lo siguiente: “Nosotros somos siervos del Dios del cielo y de la tierra y reedificamos la casa que ya muchos años antes había sido edificada, la cual edificó y terminó el gran rey de Israel.” (Esdras 5:11-12 ). La frase "Mas los ojos de Dios estaban sobre los ancianos de los judíos" es una hermosa descripción de la seguridad y la protección que Dios ofrece a sus hijos. Dios está siempre vigilante y atento a nuestras necesidades. Su presencia es nuestra protección y nuestra seguridad. No hay oposición ni obstáculo que pueda detenernos cuando Dios está con nosotros
Con argumentos bien sólidos continuan diciendo: “Y ahora, si al rey parece bien, búsquese en la casa de los tesoros del rey que está allí en Babilonia, si es así que por el rey Ciro había sido dada la orden para reedificar esta casa de Dios en Jerusalén, y se nos envíe a decir la voluntad del rey sobre esto.” (Esdras 5:17).
Con la bendición del cielo siempre será posible levantarse y continuar perseverando hasta el fin. Cumpliendo con el propósito para el cual Dios nos ha escogido. Nunca es tarde para volver a comenzar: “El que se cae, no se levanta. El que se desvía no vuelve al camino…” (Jeremías 8:4).
Con la bendición del cielo, siempre será posible levantarse y continuar perseverando hasta el fin. Cumpliendo con el propósito para el cual Dios nos ha escogido. Dios nos da la oportunidad de volver a comenzar cuando nos equivocamos. No importa cuántas veces nos hayamos caído o desviado. Lo importante es que nos levantemos y continuemos adelante
Dios te invita y te dice: “Meditad en vuestro caminos….” “Vuelvete a mí dice Jehová de los ejercitos”
Dios te bendiga.
Ptr. Martin Olvera García.