12/08/2026
Selah…
Si has leído la Biblia, seguramente te has encontrado con esta palabra en alguno de los Salmos. Y quizá, si nunca te habías detenido a pensar en ella, su significado nos invita precisamente a eso: a detenernos, a hacer una pausa, a permanecer en quietud.
Hoy pensaba en esos Selah que también existen en nuestra vida.
Esos momentos en los que ya oraste, ya hiciste lo que estaba en tus manos… pero la respuesta todavía no llega.
Cuando no sabes qué va a pasar. Cuando estás entre lo que terminó y lo que aún no comienza. Entre la oración y la respuesta. Entre la incertidumbre y la claridad.
Y qué difícil puede ser habitar ese espacio, especialmente para nuestra salud mental.
Porque cuando no tenemos respuestas, la ansiedad anticipatoria intenta llenar los espacios en blanco. Nuestra mente comienza a adelantarse, a imaginar escenarios, a buscar soluciones y a repetir una y otra vez:
¿Y si pasa esto? ¿Y si no sucede? ¿Y si algo sale mal? ¿Cuándo llegará? ¿Qué hago mientras tanto?
Queremos resolver el mañana para poder sentir paz hoy.
Pero quizá hay temporadas en las que Dios no nos está pidiendo encontrar inmediatamente una respuesta. Quizá nos está invitando a aprender a permanecer en el Selah.
A estar en calma sin tener todas las respuestas.
A descansar sin sentir que necesitamos controlarlo todo.
A seguir cuidando nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestro corazón mientras esperamos.
A reconocer nuestra ansiedad sin permitir que ella escriba el final de una historia que Dios todavía está desarrollando.
Porque no tener todas las respuestas no significa que tengas que vivir el presente como si lo peor ya hubiera sucedido.
Quizá hoy estás viviendo tu propio Selah.
No apresures esta temporada solamente porque la incertidumbre te incomoda.
Haz una pausa.
Respira.
Ora.
Cuida de ti.
Permanece en el presente.
No necesitas conocer el desenlace para encontrar un poco de paz en el capítulo que estás viviendo.
Porque a veces, entre la oración y la respuesta, Dios también está haciendo algo en nosotros.
Y quizá ese tiempo de espera no sea un vacío.
Quizá sea un Selah.
Un momento para detenernos, respirar y recordar que, aunque nosotros todavía no vemos el final de la historia, Dios sigue escribiéndola.
Selah. 🤍