26/08/2026
UNA SOLA DECISIÓN TOMADA EN SILENCIO CAMBIÓ EL FUTURO DE MUCHAS PERSONAS.
La historia de Sifra aparece en Éxodo 1:15-21, y su verdadero significado.
Sifra era una partera hebrea. Su trabajo consistía en acompañar a las mujeres durante uno de los momentos más importantes de sus vidas.
Pero llegó una orden desde el poder de Egipto que puso a Sifra y a las demás parteras frente a una decisión difícil.
El mandato era claro.
Sin embargo, Sifra y Puá decidieron actuar de una manera diferente.
La Biblia dice que ellas “temieron a Dios” y no hicieron lo que se les había ordenado.
Y aquí comienza una historia
Sifra no tenía un palacio.
No tenía riquezas.
No tenía una posición importante dentro del reino.
Era simplemente una mujer haciendo su trabajo.
Pero tuvo algo que muchas veces vale más que el poder:
convicciones.
Hoy también existen personas que se encuentran frente a decisiones difíciles.
Personas que sienten presión para hacer lo que todos hacen.
Que tienen miedo de perder oportunidades por defender sus principios.
Que prefieren guardar silencio para evitar problemas.
Que sienten que su voz es demasiado pequeña para marcar una diferencia.
Sifra nos recuerda que la valentía no siempre se ve como una gran batalla.
A veces la valentía es simplemente decir:
“Esto no está bien.”
Y mantenerse firme aunque nadie esté aplaudiendo.
Lo más hermoso de la historia es que Dios vio lo que Sifra hizo en secreto.
Éxodo 1:20 dice que Dios hizo bien a las parteras y que el pueblo se multiplicó y se fortaleció.
Aquella mujer que aparentemente no tenía importancia para el imperio terminó siendo recordada por Dios.
Tal vez hoy tú también piensas que tus pequeñas decisiones no tienen importancia.
Pero quizá estás educando a un hijo, ayudando a alguien, defendiendo tus principios o haciendo lo correcto cuando nadie te observa.
No subestimes una decisión tomada con fe.
Porque algunas de las historias más grandes comienzan con personas que simplemente decidieron hacer lo correcto.
¿Hay alguna decisión en tu vida en la que necesitas tener el valor de mantenerte firme?
El día de hoy vamos a leer sobre la importancia de escuchar a Jesús y obedecerle!
…Y NO QUISISTE
Mateo 23:37
Hay palabras de Jesús que consuelan, pero hay otras que deberían hacernos detener y examinar el corazón. Esta es una de ellas.
“¡Jerusalén, Jerusalén!... ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!”
Qué expresión tan dolorosa: “Yo quise… pero tú no quisiste.”
Jesús no está hablando como alguien indiferente ante una ciudad rebelde. Está lamentándose por ella. Jerusalén había recibido palabra, profetas, llamados y oportunidades; sin embargo, una y otra vez resistió la voz de Dios.
Y la imagen que Jesús escoge es impresionante: una gallina extendiendo sus alas para recoger a sus polluelos.
Cuando existe peligro, los polluelos no tienen fuerza para enfrentarlo. Su seguridad está en responder al llamado y correr debajo de las alas de la madre.
Ahí está la advertencia.
El refugio estaba disponible, pero Jerusalén no quiso entrar.
Y quizá ese sea uno de los grandes peligros espirituales de nuestro tiempo: no necesariamente que Dios haya dejado de llamar, sino que el ser humano se acostumbre tanto a escuchar su voz que llegue el momento en que ya no responda.
Dios llama, pero posponemos.
Dios confronta, pero justificamos.
Dios advierte, pero pensamos que todavía tenemos tiempo.
Dios abre sus brazos, pero queremos seguir viviendo a nuestra manera.
Hasta que aquellas palabras de Jesús vuelven a estremecer:
“Cuántas veces quise… y no quisiste.”
No confundamos la paciencia de Dios con aprobación. Si todavía su Palabra confronta nuestro corazón, todavía hay una invitación a volver.
Arrepentirse no es simplemente sentir miedo o remordimiento. Es reconocer nuestro camino, volvernos a Dios y entrar nuevamente bajo su gobierno.
Hoy las alas siguen hablando de refugio.
Todavía hay gracia.
Todavía hay perdón.
Todavía Cristo llama.
Pero no endurezcamos el corazón.
Porque puede llegar un momento en nuestra vida en que la tragedia no sea poder decir: “Dios nunca me llamó”, sino tener que reconocer:
“Él quiso recogerme… pero yo no quise.”
Hoy es un buen día para volver.
Corre al refugio mientras las alas están extendidas.
Mateo 23:37
Bendiciones ♥️