30/03/2026
La entrada de Jesús es humilde (en un burrito) y voluntaria. Él no derriba la puerta; espera que la abramos. Abrir la puerta hoy no es un acto poético; es una decisión de vida. Es dejar que Su criterio pese más que nuestro ego.
Aquel primer 𝐃𝐨𝐦𝐢𝐧𝐠𝐨 𝐝𝐞 𝐑𝐚𝐦𝐨𝐬 🌿, la gente alfombró el camino con sus mantos. Hoy, el reto es preguntarnos si estamos dispuestos a poner nuestros "mantos" (nuestra seguridad, estatus y planes) bajo sus pies en las áreas que más nos cuestan:
1. En nuestras decisiones laborales
A veces dejamos a Jesús en la puerta de la oficina. Abrirle la puerta en el trabajo significa:
✅Cambiar la ambición desmedida por la integridad.
✅Ver a los compañeros no como competencia, sino como prójimos.
✅Entender que el éxito no es solo una cifra, sino el impacto positivo que dejas en los demás.
¿Es Jesús el centro de tus proyectos o solo un consultor para emergencias? 🤔
2. En el núcleo de la familia
Es fácil alabar en la iglesia, pero es difícil ser compasivo en el comedor de casa. Dejar que entre en la familia implica:
✅Sustituir el orgullo por el perdón genuino.
✅Abrir espacios de escucha real en lugar de monólogos de autoridad.
✅Priorizar la presencia sobre la provisión material.
¿Entra Jesús a tu casa para traer paz en medio de las discusiones, o se queda afuera esperando que "te calmes"? 🤔
Vivamos esta semana santa con el corazón dispuesto ❤️