29/06/2026
Hijitos míos, que nuestro amor no sea sólo de palabra ni de labios para afuera, sino que amemos de veras y demostrémoslo con hechos" (1 Juan 3:18 NBV).
Jesús amó a quienes lo traicionaron, lo rechazaron y lo malinterpretaron. Aun así, amó hasta el final. A ti también te ha pasado. Has amado sin ser entendido, sin recibir lo mismo. Pero el amor de Dios en ti no se basa en lo que recibes, sino en Quién vive en ti.
Amar no siempre será correspondido. A veces, tu entrega será malinterpretada. Otras, tu paciencia será vista como debilidad. Pero el verdadero amor no depende de la comprensión del otro, sino de la convicción que hay en tu corazón.
Jesús amó a los suyos hasta el final. Lloró por Jerusalén aunque esta lo rechazó. Lavó los pies de Judas, aún sabiendo que lo traicionaría. No fue entendido, ni valorado del todo… hasta que ya era demasiado tarde. Aun así, nunca dejó de amar.
Hay personas a tu alrededor que aún no entienden tu amor, tu fe, ni tus intenciones. Pero tu llamado no es a ser entendido… sino a ser fiel.
Porque el amor que viene de Dios no busca recompensa, busca redención.
Sigue amando. Aunque no lo noten. Aunque no te agradezcan. Aunque no lo entiendan aún. El amor constante habla más fuerte que mil argumentos.