Santuario_guadalupe_chihuahua

Santuario_guadalupe_chihuahua SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE

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MAR Y MIER 18:00 hrs - 19:00 hrs
JUEVES 17:00 hrs - 18:00 hrs

MISAS
L-V 8:00 a.m y 18:00 hrs
DOM 8:00 a.m.,11:00,12:30, 18:00 Y 19:00

HORARIOS DE OFIC DE L-V
9:00 a.m - 13:00 hrs
DE 4:00 p.m - 18: hrs

SÁB 9:00 a.m. - 13:00 hrs

Damos gracias a Dios por la vida de nuestro párroco Mons. Luis Carlos Lerma Martínez.  Que nuestra Madre santísima la vi...
21/07/2018

Damos gracias a Dios por la vida de nuestro párroco Mons. Luis Carlos Lerma Martínez. Que nuestra Madre santísima la virgen Maria lo acompañe en su camino.

21/07/2018
Ayer como familia parroquial, celebramos el Cumpleaños de nuestro Párroco Monseñor Luis Carlos Lerma Martínez.
21/07/2018

Ayer como familia parroquial, celebramos el Cumpleaños de nuestro Párroco Monseñor Luis Carlos Lerma Martínez.

COMENTARIO AL EVANGELIO Mc 6,7-13Llegó el momento de la misión. En 3,14 san Marcos nos había dicho que Jesús «designó a ...
16/07/2018

COMENTARIO AL EVANGELIO
Mc 6,7-13
Llegó el momento de la misión. En 3,14 san Marcos nos había dicho que Jesús «designó a los Doce, a los que llamó Apóstoles, a fin de que estuvieran con él y enviarlos a predicar». Hasta este momento han estado con él. Han sido testigos de cómo sus parientes decían que había perdido el juicio; de que los escribas decían que expulsaba los demonios con el poder de Belzebú, príncipe de los demonios; de cómo pueden ellos formar parte de su familia. Han escuchado a Jesús predicar el Reino de Dios en parábolas. Lo han visto callar y calmar una gran tempestad. También fueron testigos de cómo Jesús exorcizó a un hombre que estaba poseído por una legión de demonios. Igualmente, de cómo sanó una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía 12 años con tan solo tocar la orilla de su manto. Tres de ellos vieron cómo volvió a la vida a la niña de 12 años hija de Jairo. Han visto a la gente de Nazaret, que lo conocen desde niño, cómo se asombran de la sabiduría que sale de sus labios y de cómo de esas mismas manos de carpintero ahora salen poderes milagrosos que sanan a los enfermos. De todo esto han sido testigos los doce discípulos. Hasta ahora han seguido a Jesús, han andado detrás de él, lo han visto, lo han escuchado, han caminado con él, han estado con él. Para eso los llamó Jesús: «para que estuvieran con él y…, para enviarlos a predicar». Pues llegó la hora.
Jesús los llama para enviarlos. No son ellos los que toman la iniciativa. Jesús es el que los llama. Mc 3,13 dice que Jesús «llamó a los que él quiso». Los envió de dos en dos. Recordemos que apóstol quiere decir «enviado». Los apóstoles son los enviados por Jesús para: expulsar demonios, predicar el Reino de Dios y sanar a los enfermos. Es decir, para hacer lo mismo que hacía Jesús; entonces son una prolongación de Jesús, o una multiplicación de Jesús. Por eso les dio el mismo poder de él para expulsar a los demonios; y les dio instrucciones para andar ligeros de equipaje, sencillos, disponibles siempre para ir y venir y volver a ir a donde Jesús los envíe.
Notemos que el rechazo está contemplado por el mismo Jesús. Él mismo lo ha experimentado hasta este momento; su muerte en cruz es una parte muy importante de este rechazo, lo cual no quita que también sea la máxima expresión del amor de Jesús a su Padre y a nosotros. Nadie se extrañe, pues, de que la predicación del Reino de Dios, que es una gran bendición para nuestras vidas, encuentre puertas cerradas en este mundo. Si bien es cierto que «llevamos este tesoro en vasijas de barro» (2 Cor 4,7), sin embargo, es un tesoro valiosísimo (ver Mt 13,44).
Esta fue la primera vez que Jesús envío a sus apóstoles. «Y ellos anduvieron predicando a fin de que se convirtieran, echaron muchos demonios y ungían con aceite a muchos enfermos y sanaban». Y de manera semejante termina el evangelio de san Marcos: «Andando hacia el mundo entero, prediquen el evangelio a toda criatura… Y ellos saliendo, predicaron en todas partes…» (Mc 16,15-20). Esto es evangelizar, que Jesucristo nuestro Señor sea anunciado, conocido, amado, aceptado como Señor y Salvador, celebrado y vuelto a proclamar. Para esto existe la Iglesia, esta es nuestra misión, la de todos los bautizados, hijos de Dios.

COMENTARIO DEL EVANGELIOMc 6,7-13Llegó el momento de la misión. En 3,14 san Marcos nos había dicho que Jesús «designó a ...
15/07/2018

COMENTARIO DEL EVANGELIO
Mc 6,7-13

Llegó el momento de la misión. En 3,14 san Marcos nos había dicho que Jesús «designó a los Doce, a los que llamó Apóstoles, a fin de que estuvieran con él y enviarlos a predicar». Hasta este momento han estado con él. Han sido testigos de cómo sus parientes decían que había perdido el juicio; de que los escribas decían que expulsaba los demonios con el poder de Belzebú, príncipe de los demonios; de cómo pueden ellos formar parte de su familia. Han escuchado a Jesús predicar el Reino de Dios en parábolas. Lo han visto callar y calmar una gran tempestad. También fueron testigos de cómo Jesús exorcizó a un hombre que estaba poseído por una legión de demonios. Igualmente, de cómo sanó una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía 12 años con tan solo tocar la orilla de su manto. Tres de ellos vieron cómo volvió a la vida a la niña de 12 años hija de Jairo. Han visto a la gente de Nazaret, que lo conocen desde niño, cómo se asombran de la sabiduría que sale de sus labios y de cómo de esas mismas manos de carpintero ahora salen poderes milagrosos que sanan a los enfermos. De todo esto han sido testigos los doce discípulos. Hasta ahora han seguido a Jesús, han andado detrás de él, lo han visto, lo han escuchado, han caminado con él, han estado con él. Para eso los llamó Jesús: «para que estuvieran con él y…, para enviarlos a predicar». Pues llegó la hora.
Jesús los llama para enviarlos. No son ellos los que toman la iniciativa. Jesús es el que los llama. Mc 3,13 dice que Jesús «llamó a los que él quiso». Los envió de dos en dos. Recordemos que apóstol quiere decir «enviado». Los apóstoles son los enviados por Jesús para: expulsar demonios, predicar el Reino de Dios y sanar a los enfermos. Es decir, para hacer lo mismo que hacía Jesús; entonces son una prolongación de Jesús, o una multiplicación de Jesús. Por eso les dio el mismo poder de él para expulsar a los demonios; y les dio instrucciones para andar ligeros de equipaje, sencillos, disponibles siempre para ir y venir y volver a ir a donde Jesús los envíe.
Notemos que el rechazo está contemplado por el mismo Jesús. Él mismo lo ha experimentado hasta este momento; su muerte en cruz es una parte muy importante de este rechazo, lo cual no quita que también sea la máxima expresión del amor de Jesús a su Padre y a nosotros. Nadie se extrañe, pues, de que la predicación del Reino de Dios, que es una gran bendición para nuestras vidas, encuentre puertas cerradas en este mundo. Si bien es cierto que «llevamos este tesoro en vasijas de barro» (2 Cor 4,7), sin embargo, es un tesoro valiosísimo (ver Mt 13,44).
Esta fue la primera vez que Jesús envío a sus apóstoles. «Y ellos anduvieron predicando a fin de que se convirtieran, echaron muchos demonios y ungían con aceite a muchos enfermos y sanaban». Y de manera semejante termina el evangelio de san Marcos: «Andando hacia el mundo entero, prediquen el evangelio a toda criatura… Y ellos saliendo, predicaron en todas partes…» (Mc 16,15-20). Esto es evangelizar, que Jesucristo nuestro Señor sea anunciado, conocido, amado, aceptado como Señor y Salvador, celebrado y vuelto a proclamar. Para esto existe la Iglesia, esta es nuestra misión, la de todos los bautizados, hijos de Dios.

COMENTARIO AL EVANGELIOMc 6,7-13Llegó el momento de la misión. En 3,14 san Marcos nos había dicho que Jesús «designó a l...
15/07/2018

COMENTARIO AL EVANGELIO
Mc 6,7-13
Llegó el momento de la misión. En 3,14 san Marcos nos había dicho que Jesús «designó a los Doce, a los que llamó Apóstoles, a fin de que estuvieran con él y enviarlos a predicar». Hasta este momento han estado con él. Han sido testigos de cómo sus parientes decían que había perdido el juicio; de que los escribas decían que expulsaba los demonios con el poder de Belzebú, príncipe de los demonios; de cómo pueden ellos formar parte de su familia. Han escuchado a Jesús predicar el Reino de Dios en parábolas. Lo han visto callar y calmar una gran tempestad. También fueron testigos de cómo Jesús exorcizó a un hombre que estaba poseído por una legión de demonios. Igualmente, de cómo sanó una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía 12 años con tan solo tocar la orilla de su manto. Tres de ellos vieron cómo volvió a la vida a la niña de 12 años hija de Jairo. Han visto a la gente de Nazaret, que lo conocen desde niño, cómo se asombran de la sabiduría que sale de sus labios y de cómo de esas mismas manos de carpintero ahora salen poderes milagrosos que sanan a los enfermos. De todo esto han sido testigos los doce discípulos. Hasta ahora han seguido a Jesús, han andado detrás de él, lo han visto, lo han escuchado, han caminado con él, han estado con él. Para eso los llamó Jesús: «para que estuvieran con él y…, para enviarlos a predicar». Pues llegó la hora.
Jesús los llama para enviarlos. No son ellos los que toman la iniciativa. Jesús es el que los llama. Mc 3,13 dice que Jesús «llamó a los que él quiso». Los envió de dos en dos. Recordemos que apóstol quiere decir «enviado». Los apóstoles son los enviados por Jesús para: expulsar demonios, predicar el Reino de Dios y sanar a los enfermos. Es decir, para hacer lo mismo que hacía Jesús; entonces son una prolongación de Jesús, o una multiplicación de Jesús. Por eso les dio el mismo poder de él para expulsar a los demonios; y les dio instrucciones para andar ligeros de equipaje, sencillos, disponibles siempre para ir y venir y volver a ir a donde Jesús los envíe.
Notemos que el rechazo está contemplado por el mismo Jesús. Él mismo lo ha experimentado hasta este momento; su muerte en cruz es una parte muy importante de este rechazo, lo cual no quita que también sea la máxima expresión del amor de Jesús a su Padre y a nosotros. Nadie se extrañe, pues, de que la predicación del Reino de Dios, que es una gran bendición para nuestras vidas, encuentre puertas cerradas en este mundo. Si bien es cierto que «llevamos este tesoro en vasijas de barro» (2 Cor 4,7), sin embargo, es un tesoro valiosísimo (ver Mt 13,44).
Esta fue la primera vez que Jesús envío a sus apóstoles. «Y ellos anduvieron predicando a fin de que se convirtieran, echaron muchos demonios y ungían con aceite a muchos enfermos y sanaban». Y de manera semejante termina el evangelio de san Marcos: «Andando hacia el mundo entero, prediquen el evangelio a toda criatura… Y ellos saliendo, predicaron en todas partes…» (Mc 16,15-20). Esto es evangelizar, que Jesucristo nuestro Señor sea anunciado, conocido, amado, aceptado como Señor y Salvador, celebrado y vuelto a proclamar. Para esto existe la Iglesia, esta es nuestra misión, la de todos los bautizados, hijos de Dios.

COMENTARIO AL EVANGELIOMc 4,26-34Este domingo escuchamos dos parábolas, la de la semilla que crece por sí sola y la de l...
17/06/2018

COMENTARIO AL EVANGELIO
Mc 4,26-34

Este domingo escuchamos dos parábolas, la de la semilla que crece por sí sola y la de la semilla de mostaza Jesús nos está explicando en qué consiste el Reino de Dios. Con las parábolas Jesús resalta algún aspecto del Reino.

En la primera parábola, con la semilla que germina y crece por sí sola, sin que el sembrador sepa cómo, duerma o esté despierto, el Señor nos quiere decir que el Reino de Dios tiene su propia dinámica, su propia potencialidad, que no depende tanto de lo que haga o deje de hacer el hombre, aunque sí tiene algo que realizar. En la Biblia encontramos la historia de nuestra salvación, que se ha ido realizando por iniciativa de Dios, que empezó con la creación, continuó con la redención y esperamos su plenitud. Toda esta historia de salvación no es obra del ser humano, ni depende de él, aunque sí tiene participación. El autor es Dios. Él es el que empezó esto, lo continúa en el presente, y lo conduce a su culmen. Su éxito está garantizado y no depende de lo que haga o deje de hacer el ser humano. Irremediablemente se realizará como Dios quiere, según su voluntad y a su entero beneplácito. Por lo cual, lo que más le conviene al ser humano es tomar su lugar en toda esta dinámica de gracia y salvación, de amor y misericordia, y no ir a contracorriente de Dios, para que pueda g***r de toda esta superabundante magnificencia de Dios. Claro que por supuesto, que desde luego que sí puede ir en contra de Dios(diría la chilmoltrufia). Pero ya es mucho masoquismo pretender auto suicidarse a sí mismo, solo y sin ayuda de nadie, egoísticamente (sí, ya sé que está mal escribido). El tren a nadie arrolla (no se sale de la vía para buscar a quién arrollar), pero sí despedaza a quien se le atraviesa (ver Jn 3,16-17).
La parábola de la semilla de mostaza pone hincapié en el desenlace del Reino de Dios, algo que empezó de manera insignificante, terminará gloriosamente, majestuosamente. Podríamos pensar, por ejemplo, en Abraham casi de cien años de edad y Sara, su mujer, estéril; o en la época del destierro a Babilonia, cuando prácticamente no quedó nada del pueblo de Dios; o en el momento de la muerte de nuestro Señor, únicamente con la santísima Virgen María y Juan, el discípulo amado, al pie de la cruz; un inicio pequeño, insignificante. Bueno, pues esto ha ido creciendo, madurando, ha sobrevivido a momentos difíciles, críticos en la historia, y sigue adelante ante las tempestades de la vida, ante las adversidades. Cuando algunos ven la muerte de Dios, el exterminio del Señorío de Cristo, los mu***os y exterminados son los predicadores de falsos augurios. Mientras tanto, los discípulos se siguen multiplicando, porque encuentran al que es vida, luz, verdad, camino, puerta. Y por la fe, y sólo porque Jesús lo dijo, tenemos la certeza de esa culminación plena y gloriosa, cuando Dios ponga a sus enemigos a los pies de Cristo, reine a plenitud, sea glorificado y sea todo en todos.

El que se quiera integrar que sea bienvenido; y el que no, nomás que se atenga a las consecuencias.

COMENTARIO AL EVANGELIOMc 4,26-34Este domingo escuchamos dos parábolas, la de la semilla que crece por sí sola y la de ...
17/06/2018

COMENTARIO AL EVANGELIO
Mc 4,26-34

Este domingo escuchamos dos parábolas, la de la semilla que crece por sí sola y la de la semilla de mostaza Jesús nos está explicando en qué consiste el Reino de Dios. Con las parábolas Jesús resalta algún aspecto del Reino.

En la primera parábola, con la semilla que germina y crece por sí sola, sin que el sembrador sepa cómo, duerma o esté despierto, el Señor nos quiere decir que el Reino de Dios tiene su propia dinámica, su propia potencialidad, que no depende tanto de lo que haga o deje de hacer el hombre, aunque sí tiene algo que realizar. En la Biblia encontramos la historia de nuestra salvación, que se ha ido realizando por iniciativa de Dios, que empezó con la creación, continuó con la redención y esperamos su plenitud. Toda esta historia de salvación no es obra del ser humano, ni depende de él, aunque sí tiene participación. El autor es Dios. Él es el que empezó esto, lo continúa en el presente, y lo conduce a su culmen. Su éxito está garantizado y no depende de lo que haga o deje de hacer el ser humano. Irremediablemente se realizará como Dios quiere, según su voluntad y a su entero beneplácito. Por lo cual, lo que más le conviene al ser humano es tomar su lugar en toda esta dinámica de gracia y salvación, de amor y misericordia, y no ir a contracorriente de Dios, para que pueda g***r de toda esta superabundante magnificencia de Dios. Claro que por supuesto, que desde luego que sí puede ir en contra de Dios(diría la chilmoltrufia). Pero ya es mucho masoquismo pretender auto suicidarse a sí mismo, solo y sin ayuda de nadie, egoísticamente (sí, ya sé que está mal escribido). El tren a nadie arrolla (no se sale de la vía para buscar a quién arrollar), pero sí despedaza a quien se le atraviesa (ver Jn 3,16-17).
La parábola de la semilla de mostaza pone hincapié en el desenlace del Reino de Dios, algo que empezó de manera insignificante, terminará gloriosamente, majestuosamente. Podríamos pensar, por ejemplo, en Abraham casi de cien años de edad y Sara, su mujer, estéril; o en la época del destierro a Babilonia, cuando prácticamente no quedó nada del pueblo de Dios; o en el momento de la muerte de nuestro Señor, únicamente con la santísima Virgen María y Juan, el discípulo amado, al pie de la cruz; un inicio pequeño, insignificante. Bueno, pues esto ha ido creciendo, madurando, ha sobrevivido a momentos difíciles, críticos en la historia, y sigue adelante ante las tempestades de la vida, ante las adversidades. Cuando algunos ven la muerte de Dios, el exterminio del Señorío de Cristo, los mu***os y exterminados son los predicadores de falsos augurios. Mientras tanto, los discípulos se siguen multiplicando, porque encuentran al que es vida, luz, verdad, camino, puerta. Y por la fe, y sólo porque Jesús lo dijo, tenemos la certeza de esa culminación plena y gloriosa, cuando Dios ponga a sus enemigos a los pies de Cristo, reine a plenitud, sea glorificado y sea todo en todos.

El que se quiera integrar que sea bienvenido; y el que no, nomás que se atenga a las consecuencias.

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