Cruz de Cristo - Chetumal Iglesia Evangélica Luterana Confesional

Cruz de Cristo - Chetumal Iglesia Evangélica Luterana Confesional Somos una iglesia Luterana Confesional que busca compartir las buenas nuevas de la salvación en Jesús

En ti esperaron nuestros padres; esperaron y tú los libraste. (Salmo 22:4) NUESTRA UNICA FUENTE DE CONFIANZA No podemos ...
07/09/2026

En ti esperaron nuestros padres; esperaron y tú los libraste. (Salmo 22:4)

NUESTRA UNICA FUENTE DE CONFIANZA

No podemos vivir sin confianza. El matrimonio es una relación basada en la confianza mutua. Los niños confían y dependen de sus padres. Los pacientes que se someten a cirugía tienen confianza en las diestras manos del doctor.
Pero en la tierra, nuestra confianza muchas veces es Puesta en las cosas equivocadas y muchas veces es decepcionada. Confiamos en nuestra fuerza física, pero la enfermedad nos derriba. Aumentamos nuestros bienes con inversiones, y luego viene una recesión a amenazar nuestra seguridad. Les confiamos secretos a los amigos para luego descubrir sus falsos corazones y que usan sus lenguas en contra de nosotros. Confiamos en nuestras propias opiniones para luego darnos cuenta de que no encajan con los hechos.
Nuestros ideales yacen destrozados, nuestras metas yacen inalcanzadas y nuestras ambiciones yacen incumplidas. Al final nos damos cuenta de que poner nuestra confianza en nosotros mismos sólo puede producir depresión y desesperación.
El salmista nos recuerda que orientemos nuestra confianza y que enfoquemos nuestra atención en Dios; sólo él es digno de confianza. Podemos confiar en él porque tenemos pruebas de que ha actuado a favor nuestro con poder. En Jesucristo, Dios asumió la carga de nuestra naturaleza quebrantada y canceló el peso del pecado. Por su muerte y su resurrección, Jesús demostró que el Dios de poder es el Dios de amor que “es por nosotros”. Él es el mismo Dios poderoso quien una y otra vez libera a su pueblo a través de las edades.
En la tierra no hay cura segura y fácil para toda enfermedad. No hay póliza de seguros que nos protegerá de las enfermedades y de la muerte. Dios tampoco nos dice en su Palabra que tendremos el cielo en la tierra. Nuestro llamamiento como cristianos no es que nos reclinemos hacia atrás y bebamos los placeres de este mundo, sino que nos esforcemos y trabajemos mientras es de día, para buscar el bienestar del reino de Cristo. Esto no viene sin sufrimiento ni problemas. Somos aún pecadores que vivimos en un mundo que está bajo la maldición de Dios. Pero él ha prometido su presencia aun en medio de los trabajos duros y los problemas, de las crisis y las calamidades. Él nos sostiene a través de la aflicción y nos fortalece a través del conflicto mediante una gracia que es suficiente para nosotros. Él nos protege y nos libra de todo lo que nos haría daño o nos robaría nuestra salvación. Y, al final, nos llevará al cielo, donde encontraremos nuestro descanso y gozo eterno en él.

Señor Dios, siempre has cumplido fielmente tus promesas en el pasado, nuestros padres afirmarán que los has bendecido en toda cosa. Sabemos por tu Palabra que cumplirás todas tus promesas para nosotros en el presente y en el futuro. Mantennos a salvo en las palmas de tus manos, en el nombre de tu Hijo, Jesucristo.
Amén.

Hasta vuestra vejez yo seré el mismo y hasta vuestras canas os sostendré. Yo, el que hice, yo os llevaré, os sostendré y...
04/09/2026

Hasta vuestra vejez yo seré el mismo y hasta vuestras canas os sostendré. Yo, el que hice, yo os llevaré, os sostendré y os guardaré. (Isaías 46:4)

NUESTRA UNICA FUENTE DE SEGURIDAD

Muchas personas en el mundo de hoy están desesperadamente buscando seguridad. La buscan desde la cuna hasta la tumba. En sus mentes piensan que si pueden encontrar la combinación correcta de bendiciones materiales, tales como el trabajo perfecto con un sueldo alto y un sólido plan de jubilación, jamás necesitarán preocuparse de nada. ¡Si sólo miraran a su alrededor y pensaran en lo que le ha pasado a otros como ellos que han puesto su confianza y han buscado seguridad en las cosas de este mundo! No existe seguridad duradera en las cosas materiales de la vida.
Lo que hacen estas personas quienes están pensando solamente en cosas de este mundo, no es muy diferente a lo que hizo Israel, el antiguo pueblo de Dios. Israel se alejó de Dios y buscó seguridad y paz interior en las cosas de este mundo. Las personas hoy en día convierten el dinero, un buen empleo y los bienes terrenales en sus dioses. Por consiguiente, están atrapados en varias formas de idolatría. Pero su búsqueda de seguridad en los dioses falsos de este mundo es inútil y vana.
En nuestra cita de la Palabra de Dios, el Señor le recuerda a Israel que él es su única fuente de verdadera seguridad. Él les recuerda del amoroso cuidado que les había mostrado en el pasado, diciendo: “Yo, el que hice, yo os llevaré, os sostendré”.
Fue el Dios de Israel quien los había creado y cuidado en su juventud. Él es el que estaba supliendo sus necesidades y el que lo seguiría haciendo hasta su vejez. “Hasta vuestra vejez yo seré el mismo” es su promesa.
Lo que Dios está diciendo en este pasaje aplica también a nosotros. Él es nuestro Dios fiel quien ha suplido nuestras necesidades en el pasado, el que lo está haciendo ahora, y el que lo continuará haciendo todos los días de nuestra vida. Nuestro Dios fiel provee toda la seguridad que necesitamos en este mundo. Además, él provee nuestra vida eterna. Esto es lo que él quiere decir con las ultimas palabras de nuestro texto: “ Yo . . . os guardaré”.
El salmista, mediante la inspiración divina, nos da seguridad de estas maravillosas bendiciones cuando dice: “Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre” (Salmo 121:8). Nuestro fiel Dios es nuestro Dios desde la eternidad hasta la eternidad.

Señor, te damos gracias por tus promesas de conservarnos para siempre en el nombre de Jesús. Amén.

Porque con alegría saldréis y con paz regresaréis. Los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y t...
03/09/2026

Porque con alegría saldréis y con paz regresaréis. Los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso. (Isaías 55:12)

SIGUIENDO LOS PASOS DE DIOS.

La bendición final de la fe cristiana es partir de este mundo en paz y entrar a la gloria eterna. Cristo hace de nuestra muerte una victoria gloriosa en vez de una derrota final. De ese momento en adelante nuestro gozo está completo.
Toda la Biblia nos prepara para ese momento de triunfo. Cuando Adán y Eva salieron del huerto de Edén, se llevaron con ellos la misericordiosa promesa de la redención. Las bendiciones que perdieron en el Edén les serían finalmente restauradas cuando partieran de este mundo infectado de pecado. El éxodo de Egipto nos recuerda como Dios nos librará de la esclavitud del pecado y nos llevará a la celestial tierra prometida. Encontramos la misma confianza en el regreso de los judíos de los 70 años de exilio en Babilonia. Jesús promete “voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me voy y os preparo lugar, vendré otra vez y os tomaré a mí mismo, para que donde yo esté, vosotros también estéis” (Juan 14:2,3). Así que sabemos a donde vamos cuando seguimos a Jesús.
No habrá gozo o paz perfecta fuera de este camino. Podemos esperar problemas y aflicciones mientras vivamos en este mundo. Experimentaremos incertidumbre y duda, decepción y fracaso. Si seguimos a Jesús podemos esperar el mismo trato que él recibió de este mundo. Sin embargo, con la ayuda de Dios podemos aprender a regocijarnos aun en nuestras tribulaciones. Tenemos la promesa de él de que todas las cosas resultarán para nuestro bien.
Estamos en paz con Dios a través de la fe en Jesucristo. Nada destruye la paz interior como una conciencia sucia. Mientras hacemos nuestro mejor esfuerzo en seguir la conducción de la Palabra de Dios día tras día, nuestra conciencia permanece limpia. Mientras recibimos diariamente el perdón de Dios por nuestros numerosos delitos, estamos en paz con Dios.
Mientras vamos en nuestro camino de la mano con Jesús, siguiendo fielmente sus instrucciones, no necesitamos preocuparnos en lo absoluto. Nosotros no somos responsables por la manera como resulten las cosas en el final, sino que él es el responsable. Nuestro único deber es seguir y obedecer. Él nos asegura que al final alcanzaremos el gozo y la paz perfecta de nuestro hogar celestial.

En nuestro final momento de triunfo podemos orar con Simeón: Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra, porque han visto mis ojos tu salvación, la cual has preparado en presencia de todos los pueblos. Amén.

Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de...
02/09/2026

Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus maldades, el que sana todas tus dolencias, el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias, el que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila (Salmo 103:1-5)

¡BENDICE ALMA MIA, A JEHOVÁ!

¡Volar como un águila! ¿Quién puede volar como un águila? ¡El verdadero cristiano puede! Porque ha nacido de nuevo en una “esperanza viva” a través del evangelio de Dios.
En tiempos antiguos, el águila tenía la reputación de poder recuperarse rápido y de tener la habilidad de comenzar de nuevo con energía, alas y plumas renovadas. Y esta es también la renovación que logra el Espíritu Santo en el pueblo de Dios. Por eso es que su regocijo y acción de gracia no es una cosa de algunas veces, sino una forma de vida. “¡Bendice, alma mía, a Jehová!”
Fuera de Cristo es difícil considerar la vida como una celebración de los beneficios de Dios porque la razón analiza la ruina de la naturaleza humana, causada por la caída, donde quiera que haya ambición y conflictos, enfermedades y muerte.
Sí, aun en nosotros mismos percibimos la corrupción y la debilidad que viene del pecado. ¡En lo profundo de sus corazones todos los hombres tiemblan ante el justo juicio del Dios santo! Entonces, ¿qué es diferente en el cristiano, que su corazón reboza de alabanza para el Santo? Nada más que la excesiva caridad de Dios en Cristo. Mediante Jesucristo, Dios ha salvado nuestra vida de la condenación y de la muerte eterna. Dios ha satisfecho su justicia con aquella preciosa muerte sobre la cruz del Calvario; ya no hay necesidad de más muerte. El cristiano vive en esta verdad.
Ahora, si el amor de Dios es una grandiosa realidad activa en mi corazón, entonces la vida entera lleva una nueva cara. Hay curación cuando yo la necesito y la pido, para que yo pueda vivir y alabar las obras del Señor. Existen buenos regalos adonde quiera que miremos: padres, pareja, familia, amigos, comida, refugio, el aire, el mundo y la tierra que yo amo. Incluso la dificultad y las tribulaciones se vuelven formas de gracia cuando pienso en el cuidado tierno de Dios. Y al final, ¡viene la corona de la vida eterna!

“¡Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus
beneficios!”
Jubilosos, te adoramos, Dios de gloria y Salvador;
Nuestras vidas te entregamos como se abre al sol la flor.
Ahuyenta nuestros males y tristezas, oh Jesús;
Danos bienes celestiales, llénanos de gozo y luz. Amén.

Brame el mar y su plenitud, el mundo y los que en él habitan; los ríos batan las manos, regocíjense todos los montes (Sa...
01/09/2026

Brame el mar y su plenitud, el mundo y los que en él habitan; los ríos batan las manos, regocíjense todos los montes (Salmo 98:7,8)

NADA MAS QUE GOZO.

Para nosotros es difícil visualizar una vida sin sufrimientos, dolores, lágrimas y muerte. Esta es la experiencia común de los hombres aquí en la tierra, y no sólo la del hombre, sino la de todas las criaturas desde la caída en el pecado. ¡Que familiares son los gemidos y la fatiga y la angustia! ¡Pero que trágico también para aquellos que creen que este es el único mundo que habrá!
Es precisamente de la maldición que está sobre este mundo que nuestro Dios misericordioso nos ha redimido. Para aquellos que acepten esta redención y confíen en las preciosas promesas de Dios, existe gran consolación. Ellos ven de antemano, por medio de la fe, el cielo y la tierra nuevos que Dios ha preparado para ellos. En este nuevo cielo y tierra existe solamente gozo y los sonidos del gozo. Todo el ambiente en esta nueva vida refleja los cantos de alabanza y el gozo del pueblo redimido de Dios: El mar brama o truena, los ríos baten sus manos, las montañas cantan de gozo.
Verdaderamente: “me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo, delicias a tu diestra para siempre”. Aun en esta vida, en la hora de adoración, cuando oímos a Dios hablarnos y de esta forma revelarnos su amor una y otra vez; cuando se nos da la seguridad del perdón, la paz y una herencia entre los santos en la luz, saboreamos una pequeña anticipación del reinado glorioso del Salvador en el próximo mundo. Nosotros sentimos y comenzamos a entender y apreciar un poco las alegrías que serán nuestras. ¡Cómo produce la expectativa del reinado eterno de Cristo y la dicha que esto nos trae, sentimientos de esperanza y confianza! Aunque enfrentemos aflicciones y problemas aquí en la tierra, estos son aliviados y hechos ligeros por aquel que nos llama hacia él para darnos descanso. Ciertamente, los sufrimientos del presente tiempo no merecen ser comparados con la gloria que será revelada en nosotros.
Con estas maravillosas y seguras promesas de Dios ante nuestros ojos, con vistazos de las cosas buenas que Dios ha preparado para aquellos que lo aman, nos aferraremos por medio de la fe al Salvador Jesucristo, y pacientemente esperaremos el día que nos trae sólo gozo.

Señor Dios, déjanos vivir y morir en paz, porque nuestros ojos han visto tu salvación en Cristo, tu Hijo y nuestro Redentor. Amén.

Aunque la higuera no florezca ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo y los labrados no den mant...
31/08/2026

Aunque la higuera no florezca ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo y los labrados no den mantenimiento, aunque ovejas sean quitadas de la majada y no haya vacas en los corrales, con todo, yo me alegraré en Jehová, me gozaré en el Dios de mi salvación. (Habacuc 3:17,18)

EL GOZO ANTE TODO

“Buenos días”, dijo el hombre cuando cruzaba por el lado del desconocido en la banqueta. Para su sorpresa el desconocido se dio vuelta y dijo: “Nunca he tenido un mal día”. “Que siempre tenga usted esa dicha”, respondió el hombre. “Nunca he sido desdichado”, dijo el extraño. “Pues que siempre sea usted igual de feliz.” A esto respondió el extraño: “Nunca he estado infeliz”.
Probablemente existen pocas personas en el mundo que responderían como lo hizo ese extraño, y muchas menos que pensarían que él estaba diciendo la verdad. El profeta Habacuc, sin embargo, parece estar hablando de esta eufórica manera en el texto de esta meditación. Y él lo dice en serio, porque sabe que el Señor está a cargo y que todas las cosas sirven para el propósito del Señor. Habacuc puede decir en su oración que, pase lo que pase, él se alegrará en Jehová.
Habacuc hace una ilustración de lo que sería quizás la situación más desesperante que podían imaginar las personas en los tiempos de la Biblia. Si no hubiera higos, uvas, aceitunas, granos ni animales domésticos, o sea, artículos de primera necesidad, sería muy difícil sobrevivir.
Cuando venían las sequías, las personas tenían miedo de que esto pasara. Aparte de la captura y la muerte de la mano de sus enemigos, no podían imaginarse algo peor.
Aun si estuviera en una situación tan desesperante, Habacuc dice que todavía se alegraría en Jehová. ¿Por qué Las palabras de Pablo a los romanos, capítulo 8, da la respuesta: “Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” Con Dios de nuestro lado nunca nos vemos en una situación en la que no sabemos que hacer. La situación podrá parecer desesperante, hasta totalmente inútil, pero aquel que nos amó tanto que envió a su Hijo a morir por nuestros pecados nos cuidará y nos dará todo lo que necesitamos.
Quizá nunca experimentemos una situación tan desesperante como la que describe Habacuc, pero a veces el dinero puede escasear, podría incluso ser difícil poner comida sobre la mesa. Aun en esos momentos podemos alegrarnos en el Dios de nuestra salvación, en el que tenemos perdón y vida eterna en el cielo. Nadie podrá nunca quitarnos esto, y teniendo esto, lo tenemos todo; incluyendo la seguridad de que él nos cuidará de manera adecuada durante nuestra vida en la tierra.

Padre Celestial, te has encargado de nuestra mayor necesidad, nuestra necesidad de perdón y salvación en Jesús nuestro Salvador. Fortalécenos en nuestras convicciones de que te encargarás de las demás necesidades nuestras también. Ayúdanos a alegrarnos en cualquier circunstancia. Amén.s

30/08/2026
En aquellos días Judá será salvo, y Jerusalén habitará segura. (Jeremías 33:16)LA RED DE SEGURIDAD DEL CRISTIANOUna comp...
28/08/2026

En aquellos días Judá será salvo, y Jerusalén habitará segura. (Jeremías 33:16)

LA RED DE SEGURIDAD DEL CRISTIANO

Una compañía constructora, encargada de edificar un puente a través de una masa de agua de considerable tamaño, descubrió que al poner una red debajo de los hombres que trabajaban en las vigas de acero del puente la eficiencia y la actitud de los trabajadores aumentó de forma dramática. El sólo saber que había una red debajo de ellos para evitar que se ahogaran le dio a esos hombres una confianza y un sentido de seguridad que ellos simplemente no podrían tener sin ella.
El sufrimiento y la muerte de nuestro Señor Jesucristo tiene el mismo efecto en nosotros espiritualmente. Dios le dijo a los hijos de Israel que cuando viniera el Mesías prometido, la santa rama de la línea de David, Judá será salvo y Jerusalén habitará segura. Dios no hablaba simplemente acerca de un tiempo de paz terrenal para Israel durante los años que Jesús caminó en la tierra. Él se refería a esa paz que sobrepasa todo entendimiento. Esa paz viene del conocimiento del perdón de todos nuestros pecados en Cristo. Al derramar su santa y preciosa sangre en la cruz, y al sufrir el dolor y el tormento de esta, Jesús pagó totalmente el castigo de todos nuestros pecados. Por la muerte de Jesús en la cruz nosotros no tenemos que sentir miedo ante la muerte ni tampoco ante el día de juicio, porque ni la muerte ni el in****no pueden hacernos daño. Mediante la muerte de Jesús en la cruz por nuestros pecados existe paz nuevamente entre Dios y el hombre.
El conocimiento del perdón en Cristo, el conocimiento de que pase lo que pase estamos a salvo de la muerte y la condenación eterna, nos da como creyentes en Cristo una paz, una confianza y un sentimiento de seguridad de que ni enfermedad ni aflicción, ni prueba ni problema, ni dolor ni aun la muerte pueden hacer temblar. El apóstol Pablo expresa esto de una manera muy hermosa: “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni principados ni potestades, ni lo presente ni lo por venir, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro”.
La paz en nuestro corazón, la confianza para enfrentar cualquier situación en la vida, y la segura esperanza de que algún día tendremos vida eterna en el cielo, son los resultados del sufrimiento y la muerte de Jesús en la cruz.

Que la cruz de Jesucristo esté siempre delante de nuestros ojos a lo largo de nuestra vida. Padre amoroso, que la cruz de Cristo calme todos nuestros temores, y nos dé paz y esperanza todos los días de nuestra vida aquí en la tierra. Amén.

Jehová . . . te guarde. (Números6:24)GUARDADO BAJO SU CUIDADOEsta noche al descansar; Cierro los ojitos, sí;. Padre, qué...
27/08/2026

Jehová . . . te guarde. (Números
6:24)

GUARDADO BAJO SU CUIDADO

Esta noche al descansar; Cierro los ojitos, sí;. Padre, quédate a velar, Con tus ojos sobre mí. (CC 396:1)
Este himno es una buena oración que los padres pueden enseñar a sus hijos a decir antes de dormir. Éste recuerda a los niños y a sus padres de que el Señor los guarda. Están bajo su cuidado paternal. La palabra traducida como “guarde” en la bendición Aarónica dice lo mismo. A veces la palabra del hebreo es traducida como “proteger” o “cuidar”. Cuando Dios nos guarda, eso es lo que está haciendo; protegiéndonos y cuidándonos. Aun cuando estamos dormidos, Dios nos está cuidando. Como dice uno de los salmos: “El que te guarda . . . no se adormecerá ni dormirá”. Además de su cuidado personal, nuestro amoroso Dios también utiliza a sus ángeles para guardarnos. Otro salmo afirma esta verdad: “Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos”.
¿Cuál mayor confianza podemos pedir? El Dios todopoderoso y sus poderosos ángeles nos guardan día y noche. Muchas veces, sin que nos demos cuenta, están guardándonos de la muerte o del desastre en la carretera. Nos cuidan en nuestro hogar, en la escuela y en el trabajo. Y lo que es más importante, el Señor nos guarda espiritualmente. A través de su Palabra mantiene viva nuestra fe y no nos deja caer en la incredulidad ni en la muerte eterna.
Esto no significa que no tendremos problemas ni pesares de corazón. Dios dice que podemos esperar estos mientras vivimos en este mundo. Pero, ya que somos guardados bajo su cuidado, sabemos que todo está trabajando para nuestro eterno bien.
Así que hasta en la hora más oscura podemos estar seguros de que Dios nos guarda. Incluso a la hora de la muerte sabemos que nos guardará en la fe, y nos llevará al cielo por los méritos de Jesús.
Visto que Dios es tan bondadoso con nosotros, existe algo que queremos hacer por él. Para mostrar nuestro amor por él desearemos cumplir sus mandamientos. Esa es nuestra forma de decir: “¡Gracias Señor por guardarme bajo tu cuidado!”

Alza tu cruz en mi postrer visión,Traza la senda que me lleve a Sión; Tras las tinieblas surge ya la luz . . . Conmigo en vida y muerte sé, Jesús. Amén.

Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tier...
26/08/2026

Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah (Salmo 46:1-3)

DIOS ES NUESTRA AYUDA

Justo antes que Lutero apareciera ante el concilio eclesiástico de Worms, oró de esta forma: “¡Oh Dios, Dios todopoderoso y eterno! ¡Que terrible es el mundo! ¡Mira cómo abre su boca para tragarme, y lo pequeña que es mi fe en ti! . . . ¡La debilidad de la carne y el poder de Satanás!Si dependo de la fuerza de este mundo, todo ha terminado . . . Se ha tocado la marcha fúnebre . . . ¡Oh Dios! ¡Oh mi Dios! Ayúdame en contra de toda la sabiduría de este mundo. No me desampares, en el nombre de tu muy amado Hijo, Jesucristo, mi defensa, mi escudo y mi refugio.”
Aunque Lutero cantaba con confianza: “Aun si están demonios mil prontos a devorarnos, no temeremos”, siempre lo hizo con pleno conocimiento de lo débil que era. Él reconocía su necesidad de fortalecimiento del Señor, porque “Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella, así Jehová está alrededor de su pueblo” (Salmo 125:2).
En la historia del antiguo pacto, a los hombres se les había concedido visiones para que anunciaran el hecho de que Dios rodea a su pueblo de defensa en cada peligro. El ejército de Ben-adad, rey de Siria, vino y rodeó Dotán, la ciudad donde vivía el hombre de Dios llamado Eliseo. Él buscaba deshacerse del profeta, quien había demostrado ser una molestia para él y su pueblo. Una gran multitud de caballos y carros de batalla vinieron de noche y rodearon la ciudad. Fue muy aterrador para el siervo de Eliseo ver a ese imponente ejército rodeando toda la ciudad al amanecer de aquella mañana. Fue de prisa donde su amo y dijo: “¡Ah, señor mío, ¿qué haremos?” “No tengas miedo”, respondió el profeta. “Porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos”.
Dios dio a Eliseo esta confianza. Pero, ya que su siervo aún le faltaba esta confianza, Eliseo oró: “Te ruego, Jehová, que abras sus ojos para que vea”. El Señor abrió los ojos del joven y éste vio la montaña llena de caballos y carros de fuego alrededor de Eliseo. Dios es una muy presente ayuda, ¡si el hombre simplemente lo viera!

Nuestro valor es nada aquí,
Con él todo es perdido;
Mas por nosotros pugnará
De Dios el escogido,
¿Sabéis quién es? Jesús,
El que venció en la cruz,
Señor de Sabaot, y pues Él sólo es Dios,
Él triunfa en la batalla. (CC 129:2)

Oh Señor, que das poder a los desmayados y aumentas la fortaleza de aquellos que no tienen poder, ayúdanos a los que somos tus hijos mediante la fe en tu Hijo, a saber con certeza que ningún mal nos tocará y que ninguna plaga puede acercarse a nuestra morada. Amén.

Dirección

Calle Ramón Corona #83
Chetumal
77010

Horario de Apertura

Lunes 9am - 5pm
Martes 9am - 5pm
Miércoles 9am - 5pm
Jueves 9am - 5pm
Viernes 9am - 5pm
Domingo 11am - 12:45pm

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Cruz de Cristo - Chetumal Iglesia Evangélica Luterana Confesional publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto El Lugar De Culto

Enviar un mensaje a Cruz de Cristo - Chetumal Iglesia Evangélica Luterana Confesional:

Atajos

Compartir