24/08/2026
Como pueblo de Dios, asumimos con amor el llamado de ir a las calles y a los centros de reclusión. Hoy queremos dar profundamente las gracias por permitirnos compartir con los familiares de las personas privadas de su libertad. Estas fotos reflejan solo un poco de lo que vivimos: la bendición de compartir la palabra de Dios, el privilegio de entregar alimentos y el orar con ellos. Detrás de cada reja hay una familia que espera afuera con el corazón roto, y poder recordarles que el amor de Jesús rompe cualquier cadena espiritual nos llena el alma. ¡No hay muros que puedan detener el poder de la oración! Gracias a todos los que con sus oraciones, donaciones y tiempo hacen posible esta misión. ¡La gloria es siempre para nuestro Dios Todopoderoso.