Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe Cerro Azul

Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe Cerro Azul PÁGINA OFICIAL DE LA PARROQUIA DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE, CERRO AZUL VERACRUZ

SÁBADO DE LA SÉPTIMA SEMANA DE PASCUADEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 21,20-25. «ESTE ES EL DISCÍPULO QUE DA TESTIMONI...
23/05/2026

SÁBADO DE LA SÉPTIMA SEMANA DE PASCUA
DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 21,20-25. «ESTE ES EL DISCÍPULO QUE DA TESTIMONIO»

En aquel tiempo, Jesús dijo a Pedro: "Sígueme". Pedro, volviendo la cara, vio que iba detrás de ellos el discípulo a quien Jesús amaba, el mismo que en la cena se había reclinado sobre su pecho y le había preguntado: 'Señor, ¿quién es el que te va a traicionar?' Al verlo, Pedro le dijo a Jesús: "Señor, ¿qué va a pasar con éste?" Jesús le respondió: "Si yo quiero que éste permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué? Tú, sígueme".
Por eso comenzó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no habría de morir. Pero Jesús no dijo que no moriría, sino: 'Si yo quiero que permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué?'
Éste es el discípulo que atestigua estas cosas y las ha puesto por escrito, y estamos ciertos de que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús y creo que, si se relataran una por una, no cabrían en todo el mundo los libros que se escribieran.
Palabra del Señor.

Hermanos en el evangelio de hoy Jesús nos dice que cuando optamos por seguirlo no hay vuelta atrás. El discipulado es seguimiento de Jesús, entrar en comunión con él y por él con el Padre. Jesús invita a Pedro a ser discípulo, que conlleva aceptar otras formas de seguimiento, como la que vivían las comunidades del Discípulo Amado. Pedro pregunta a Jesús qué va a pasar con ellas y Jesús le asegura que seguirán vivas, ya que lo importante para cada comunidad es mantenerse fiel en el seguimiento de Jesús. Lo que ya conocemos alcanza para seguir al Maestro.
Estas palabras, que Jesús le dijo a Pedro después de su resurrección, fueron un eco de la primera vez que él llamó a Pedro a orillas del Mar de Galilea. Es un llamado que probablemente hizo —a todos sus apóstoles— una y otra vez, en muchas formas diferentes durante el tiempo en que estuvieron juntos.
Sígueme. El llamado es simple pero no es fácil. Es un llamado que Jesús nos hace a cada uno nuevamente en muchas formas distintas.
Sígueme. Hay consuelo en las palabras de Jesús. El Señor nos ha dado una cosa que hacer: seguirlo. Tú no tienes que seguir un plan complicado de automejora o realizar obras increíbles. Él te ha llamado, del mismo modo en que llamó a Pedro, y ahora le perteneces. Tú simplemente sigue a Jesús al igual que las ovejas siguen a su pastor.
Sígueme. Hay un desafío en las palabras de Jesús. En el Evangelio de hoy, Jesús estaba respondiendo a la curiosidad de Pedro sobre cómo podría ser el futuro de Juan. Pero esa clase de comparación puede obstaculizar el modo de vida que Dios tiene para ti. Tal vez deseas una vida más fácil. Quizá quieres triunfar, y la mejor forma de hacerlo parece ser siguiendo el consejo del mundo sobre el éxito o la felicidad. Pero tú no estás llamado a seguir el camino de alguien más. Permite que Jesús te muestre si estás siguiendo al líder equivocado.
Sígueme. Hay una promesa en las palabras de Jesús. Tú estás siguiéndolo a él, lo que significa que estás permitiendo que él te guíe. Puedes confiar en que él te conducirá por el camino que es mejor para ti. Tampoco es necesario que comprendas todo de antemano. Simplemente síguelo.
Si estás cuidando a tu abuela enferma, sigue a Jesús ofreciéndole a ella su compasión amorosa incluso cuando sea difícil. Si estás luchando por estar conforme con la vida que Dios te ha dado, sigue a Jesús enfocándote en ser fiel a tu vocación y confiando en que él bendecirá cada esfuerzo. Si estás tratando de averiguar qué sigue en tu vida, sigue a Jesús siendo consistente en la oración y esperando a que él te lo revele.
Jesús siempre te conducirá si te tomas el tiempo de escuchar su voz.

“Señor Jesús, te tomaré de la mano y te seguiré. Amén.”

MIGUEL DE SINNADA, SANTOOBISPO, 23 DE MAYOEn Sinnada (Çifitkasaba), lugar de Frigia, en lo que hoy es Turquía, san Migue...
23/05/2026

MIGUEL DE SINNADA, SANTO
OBISPO, 23 DE MAYO

En Sinnada (Çifitkasaba), lugar de Frigia, en lo que hoy es Turquía, san Miguel, obispo, hombre pacífico, que favoreció la paz y la concordia entre griegos y latinos, pero enviado al exilio por defender el culto de las imágenes sagradas, murió lejos de su patria († 826).
Nació en Sinada, Frigia, en el seno de una familia rica, de la que él fue el único vástago. Ingresó en la vida religiosa después de cursar estudios en Constantinopla. Ingresó en el monasterio de la orilla asiática del Bósforo que había fundado Nicéforo, futuro patriarca de Constantinopla. Lo era por entonces el insigne san Tarasio, quien ordenó de sacerdote al monje Miguel.
Acreditado como monje culto y piadoso, fue elegido metropolita de su patria Sinada (san Tarasio fue quien lo consagró como obispo) y en calidad de tal asistió al Il Concilio de Nicea en el 787. San Tarasio también lo eligió para que llevase a Roma la carta sinodal al papa san León III. Hombre pacífico y amable, fue enviado por el emperador Nicéforo I, a Bagdad para negociar la paz ante el califa Harún-Al-Raschid, que consiguió, pero que el propio emperador rompería posteriormente. Desempeñó también una legación ante Carlomagno (812) quien firmó un tratado con Bizancio.
Vuelto ya a Constantinopla, fue testigo de la convulsión del Imperio tras la derrota de Miguel I por los búlgaros, lo que trajo su destronamiento y sustitución por León V el Armenio. Este emperador convocó una asamblea de eclesiásticos y funcionarios en Constantinopla en 814 y anunció su decidida voluntad de acabar con el culto a las sagradas imágenes. En esta asamblea Miguel dijo con toda claridad que él estaba por la fe ortodoxa proclamada en el II Concilio de Nicea y que no se avendría a los deseos del Emperador. Entonces fue depuesto y desterrado a Galazia y llevado de prisión en prisión hasta la muerte de León V. Le fue devuelta la libertad pero no pudo volver a su sede. Vivió con modestia y santidad hasta su muerte en brazos de su amigo san Teodoro Studita el 23 de mayo del 826.

VIERNES DE LA SÉPTIMA SEMANA DE PASCUADEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 21,15-19. «APACIENTA MIS CORDEROS»En aquel tiem...
22/05/2026

VIERNES DE LA SÉPTIMA SEMANA DE PASCUA
DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 21,15-19. «APACIENTA MIS CORDEROS»

En aquel tiempo, le preguntó Jesús a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?" Él le contestó: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos".
Por segunda vez le preguntó: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?" Él le respondió: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Pastorea mis ovejas".
Por tercera vez le preguntó: "Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?" Pedro se entristeció de que Jesús le hubiera preguntado por tercera vez si lo quería, y le contestó: "Señor, tú lo sabes todo; tú bien sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas.
Yo te aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías la ropa e ibas a donde querías; pero cuando seas viejo, extenderás los brazos y otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras". Esto se lo dijo para indicarle con qué género de muerte habría de glorificar a Dios. Después le dijo: "Sígueme''.
Palabra del Señor.

Hermanos mientras la misión del jefe está construida sobre el poder, la misión del pastor está construida sobre el servicio. Eso es apacentar. Llevar a lugares de pastos verdes, para que a la gente no le falte el pan de la mesa ni el que alimenta la dignidad. Apacentar significa organizar, guiar, buscar canales de diálogo. “Apacentar es ir adelante para descubrir nuevos pastos, para dar entusiasmo, alegría, ayudar a soñar. Y es ir atrás para dar esperanza, cuidar de todos para que nadie se quede” Pidamos por los dirigentes, eclesiásticos y civiles, para que descubran su misión y la cumplan con sabiduría y generosidad.
Probablemente esta es una pregunta incisiva que le hizo Jesús a Pedro. Está refiriéndose a algo que está en lo profundo del corazón de su apóstol, pero qué es exactamente, no estamos seguros. “¿Me amas más que a estos?” O, “¿más que a estas barcas y a la vida de pescador?” ¿O le está recordando a Pedro que él se está vanagloriando de ser más fiel que otros: “Me amas más de lo que estos hombres me aman a mí”?
Sea cual sea el caso, este es un momento convincente pero compasivo en el que Jesús le muestra a Pedro los muchos “amores” que tiene en su corazón, cuando lo que importa es amar a Jesús siempre y por encima de todo.
¿Qué otros “amores” podría Jesús ayudarte a descubrir? La mayoría de las veces, no son malos. Nosotros tendemos a amar cosas principalmente buenas: nuestra familia, la belleza de la creación, el trabajo que hacemos, las formas en que hemos contribuido a la comunidad. Pero por muy buenos que sean estos amores, no serán suficientes para satisfacernos. Siempre estaremos buscando más. La verdad es que hemos sido creados para tener una relación con Jesús. Solo él puede satisfacer nuestro anhelo más profundo, y amarlo a él pone todo lo demás en el lugar correcto.
Ninguno de nosotros ama a Jesús perfectamente; es un proceso de toda la vida. Pero todos los días podemos amarlo un poco más. Al pasar tiempo con él en oración, recibimos otra prueba de su bondad, y nuestro corazón se conmueve. Vemos las muchas formas en las que él nos ha amado, incluso al punto de entregar su vida por nosotros. Nuestro deseo de amarlo aumenta. El pecado y el egoísmo se vuelven menos atractivos, y nos encontramos amando las cosas que él ama.
¿Amas a Jesús más que a “estos”? El Señor merece tu sí total. Así que permítele hacer por ti lo que hizo por Pedro. Permite que lentamente te muestre tus apegos y te invite a entregárselos a él. En este momento, imagina a Jesús delante de ti con su mirada amorosa fija en tu corazón. ¿Cómo puedes priorizar nuevamente tus otros “amores”? ¿Qué viene a tu mente? Míralo a los ojos y entrégate a él.

“Señor Jesús, tú lo sabes todo, tú sabes que te amo. Amén.”

RITA DE CASIA, SANTAMEMORIA LITÚRGICA, 22 DE MAYOSanta Rita, religiosa, que, casada con un hombre violento, toleró pacie...
22/05/2026

RITA DE CASIA, SANTA
MEMORIA LITÚRGICA, 22 DE MAYO

Santa Rita, religiosa, que, casada con un hombre violento, toleró pacientemente sus crueldades reconciliándolo con Dios, y al morir su marido y sus hijos ingresó en el monasterio de la Orden de San Agustín en Casia, de la Umbría, en Italia, dando a todos un ejemplo sublime de paciencia y compunción († c.1457).
Fecha de beatificación: 1 de octubre de 1627 por el Papa Urbano VIII
Fecha de canonizacicón: 24 de mayo de 1900 por el Papa León XIII
Vista de cerca, sin el halo de la leyenda, se nos revela el rostro humanísimo de una mujer que no pasó indiferente ante la tragedia del dolor y de la miseria material, moral y social. Su vida terrena podría ser de ayer como de hoy.
Rita nació en 1381 en Roccaporena, un pueblito perdido en las montañas apeninas. Sus ancianos padres la educaron en el temor de Dios, y ella respetó a tal punto la autoridad paterna que abandonó el propósito de entrar al convento y aceptó unirse en matrimonio con Pablo de Ferdinando, un joven violento y revoltoso. Las biografías de la santa nos pintan un cuadro familiar muy común: una mujer dulce, obediente, atenta a no chocar con la susceptibilidad del marido, cuyas maldades ella conoce, y sufre y reza en silencio.
Su bondad logró finalmente cambiar el corazón de Pablo, que cambió de vida y de costumbres, pero sin lograr hacer olvidar los antiguos rencores de los enemigos que se había buscado. Una noche fue encontrado mu**to a la vera del camino. Los dos hijos, ya grandecitos, juraron vengar a su padre. Cuando Rita se dio cuenta de la inutilidad de sus esfuerzos para convencerlos de que desistieran de sus propósitos, tuvo la valentía de pedirle a Dios que se los llevara antes que mancharan sus vidas con un homicidio. Su oración, humanamente incomprensible, fue escuchada. Ya sin esposo y sin hijos, Rita fue a pedir su entrada en el convento de las agustinas de Casia. Pero su petición fue rechazada.
Regresó a su hogar desierto y rezó intensamente a sus tres santos protectores, san Juan Bautista, san Agustín y san Nicolás de Tolentino, y una noche sucedió el prodigio. Se le aparecieron los tres santos, le dijeron que los siguiera, llegaron al convento, abrieron las puertas y la llevaron a la mitad del coro, en donde las religiosas estaban rezando las oraciones de la mañana. Así Rita pudo vestir el hábito de las agustinas, realizando el antiguo deseo de entrega total a Dios. Se dedicó a la penitencia, a la oración y al amor de Cristo crucificado, que la asoció aun visiblemente a su pasión, clavándole en la frente una espina.
Este estigma milagroso, recibido durante un éxtasis, marcó el rostro con una dolorosísima llaga purulenta hasta su muerte, esto es, durante catorce años. La fama de su santidad pasó los limites de Casia. Las oraciones de Rita obtuvieron prodigiosas curaciones y conversiones. Para ella no pidió sino cargar sobre sí los dolores del prójimo. Murió en el monasterio de Casia en 1457 y fue canonizada en el año 1900.

ORACIÓN
Oh Dios omnipotente,
que te dignaste conceder
a Santa Rita tanta gracia,
que amase a sus enemigos y
llevase impresa en su corazón
y en su frente la señal de tu pasión,
y fuese ejemplo digno de ser imitado
en los diferentes estados de la vida cristiana.
Concédenos, por su intercesión,
cumplir fielmente las obligaciones
de nuestro propio estado
para que un día podamos
vivir felices con ella en tu reino.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén.

JUEVES DE LA SÉPTIMA SEMANA DE PASCUADEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 17,20-26. «QUE SEAN PLENAMENTE UNO»En aquel tiem...
21/05/2026

JUEVES DE LA SÉPTIMA SEMANA DE PASCUA
DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 17,20-26. «QUE SEAN PLENAMENTE UNO»

En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: "Padre, no sólo te pido por mis discípulos, sino también por los que van a creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti somos uno, a fin de que sean uno en nosotros y el mundo crea que tú me has enviado.
Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno. Yo en ellos y tú en mí, para que su unidad sea perfecta y así el mundo conozca que tú me has enviado y que los amas, como me amas a mí.
Padre, quiero que donde yo esté, estén también conmigo los que me has dado, para que contemplen mi gloria, la que me diste, porque me has amado desde antes de la creación del mundo.
Padre justo, el mundo no te ha conocido; pero yo sí te conozco y éstos han conocido que tú me enviaste. Yo les he dado a conocer tu nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que me amas esté en ellos y yo también en ellos''.
Palabra del Señor.

Hermanos la fuerza del cristiano está en su común-unión con Dios y la certeza de su compañía, y también en la comunidad. El mismo Jesús que, en el evangelio, ora por la unidad de sus discípulos, sabe que la comunidad cristiana enfrentará muchas divisiones internas y oposiciones externas. ¡Cuánto nos cuesta comprendernos en las comunidades! Algunos prefieren separarse antes que buscar caminos de reconciliación. El proyecto común que ha de guiarnos es el del Reino de Dios que no busca uniformidad o adoctrinamiento sino integración y promoción de toda persona. ¿Cómo es tu experiencia de comunidad?
Hoy te invito a que vuelvas a leer esta lectura y mientras la lees de nuevo, imagina ese momento, ve a Jesús de rodillas orando al Padre, e imagínate a ti mismo acompañándolo junto con sus apóstoles y entonces le escuchas decir esa oración “Padre, te pido por los que van a creer en mí por la palabra de mis discípulos” el mismísimo Jesús, el Hijo de Dios pensando nuevamente en ti y en mí, en un momento tan intenso como la última cena. Ponle tu nombre, “te pido por Laura, Raúl, Oscar, o como te llames, que va a creer en mí por la palabra de un discípulo”.
Hermano mi corazón se llena de alegría y de gozo de saberme incluido en esa oración, de reconocer que es por esta petición de Jesús al Padre que hoy conocemos y amamos a este Dios tan maravilloso, a este Dios que viene a nuestro encuentro.
Es un gran regalo entender que tuvo que haber una transmisión de la fe desde los tiempos de Jesús hasta nuestra fecha, para que tú y yo escucháramos de Él; cuántos santos, cuántos mártires, cuánta gente enamorada del Señor que se decidió a participar en el anuncio de Jesús y su Palabra, en el anuncio de la buena nueva, con el fin de que hoy podamos unirnos a la Iglesia y mantener esa promesa viva. Tú y yo somos también mensajeros de esta petición que hizo Jesús al Padre, no solo para nuestro beneficio, sino también para que los que están a nuestro alrededor crean también y puedan acceder a una vida de la mano del Señor.
Y esta petición no es sólo para que aspiremos a la felicidad, sino como nos dijo el Papa León XIV “El Señor no quiere que, en esta unidad, seamos una multitud anónima y sin rostro. Quiere que seamos uno: «Como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros»” El Señor quiere que junto con los que están a nuestro alrededor, junto con todos los laicos y consagrados del mundo, seamos uno, que seamos uno para que el mundo lo conozca y quiera conocerlo.
Anímate hoy a ser parte de sus discípulos, comparte con alguien esta alegría de saber que Jesús pidió al Padre para que tú creyeras, anima a esa persona que está cerca de ti a decidirse a conocer más de Jesús y dale gracias por aquellas personas que colaboraron para que tú lo hayas conocido.

CRISTÓBAL MAGALLANES, SANTOSACERDOTE Y MÁRTIR, 21 DE MAYOEn la ciudad de Catatlán, en el territorio de Guadalajara en Mé...
21/05/2026

CRISTÓBAL MAGALLANES, SANTO
SACERDOTE Y MÁRTIR, 21 DE MAYO

En la ciudad de Catatlán, en el territorio de Guadalajara en México, Cristóbal Magallanes Jara santo, presbítero y mártir, que durante la persecución mexicana, confiando valerosamente en Cristo Rey, obtuvieron la corona del martirio. († 1927)
Fecha de canonización: 21 de mayo de 2000 por el Papa Juan Pablo II.
Nació en Totatiche, Jalisco, el 30 de julio de 1869. De muy humilde origen, ingresó en su juventud al seminario conciliar de Guadalajara, donde se acreditó como un excelente candidato al ministerio eclesiástico. Ordenado presbítero el 17 de septiembre de 1899, prestó sus servicios en la Escuela de Artes y Oficios del Espíritu Santo, en Guadalajara; fue luego ministro y párroco de su pueblo natal, se distinguió por su vida limpia y una intensa labor social. Para atender las vocaciones sacerdotales de esa región, estableció en su parroquia, a partir de 1916, un seminario auxiliar.
El 21 de mayo de 1927, mientras desempeñaba sus labores apostólicas dentro de su circunscripción eclesiástica, un grupo de militares, encabezados por el general de brigada Francisco Goñi, capturó al párroco; ese mismo día el encargado del seminario de Totatiche, presbítero Agustín Caloca, también fue aprehendido. Acusado de sedición, el párroco desmintió los cargos presentando un artículo de su puño y letra, publicado un poco antes, donde exhortaba a sus feligreses a mantener la calma: “La religión ni se propagó ni se ha de conservar por medio de las armas. Ni Jesucristo, ni los apóstoles, ni la Iglesia han empleado la violencia con este fin. Las armas de la Iglesia son el convencimiento y la persuasión por medio de la palabra”
Dos días después fueron trasladados a Momax, Zacatecas, y la mañana siguiente, sin ningún juicio, fueron fusilados en el patio de la presidencia municipal. Antes de ser ejecutado, el señor cura Magallanes distribuyó sus pertenencias entre los soldados del pelotón, dirigidos por el teniente Enrique Medina. Después ambos sacerdotes se dieron la absolución sacramental. El señor cura pidió permiso para decir lo siguiente: “Soy y muero inocente, perdono de corazón a los autores de mi muerte y pido a Dios que mi sangre sirva para la paz de los mexicanos desunidos”. Sus restos, exhumados de Colotlán, yacen en la parroquia de Totatiche, Jalisco.
Fueron muchos los fieles que sufrieron el martirio por defender su fe, de entre ellos presentamos ahora un total de veinticinco que fueron proclamados santos de la Iglesia por Juan Pablo II.

Los 25 santos canonizados el 21 de mayo del 2000 fueron:
Cristobal Magallanes Jara, Sacerdote
Roman Adame Rosales, Sacerdote
Rodrigo Aguilar Aleman, Sacerdote
Julio Alvarez Mendoza, Sacerdote
Luis Batis Sainz, Sacerdote
Agustin Caloca Cortés, Sacerdote
Mateo Correa Magallanes, Sacerdote
Atilano Cruz Alvarado, Sacerdote
Miguel De La Mora De La Mora, Sacerdote
Pedro Esqueda Ramirez, Sacerdote
Margarito Flores Garcia, Sacerdote
Jose Isabel Flores Varela, Sacerdote
David Galvan Bermudez, Sacerdote
Salvador Lara Puente, Laico
Pedro de Jesús Maldonado Lucero, Sacerdote
Jesus Mendez Montoya, Sacerdote
Manuel Morales, Laico
Justino Orona Madrigal, Sacerdote
Sabas Reyes Salazar, Sacerdote
Jose Maria Robles Hurtado, Sacerdote
David Roldan Lara, Laico
Toribio Romo Gonzalez, Sacerdote
Jenaro Sanchez Delgadillo
David Uribe Velasco, Sacerdote
Tranquilino Ubiarco Robles, Sacerdote

MIÉRCOLES DE LA SÉPTIMA SEMANA DE PASCUADEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 17,11-19. «QUE SEAN UNO, COMO NOSOTROS»En aqu...
20/05/2026

MIÉRCOLES DE LA SÉPTIMA SEMANA DE PASCUA
DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 17,11-19. «QUE SEAN UNO, COMO NOSOTROS»

En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: “Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me diste; yo velaba por ellos y ninguno de ellos se perdió, excepto el que tenía que perderse, para que se cumpliera la Escritura.
Pero ahora voy a ti, y mientras estoy aún en el mundo, digo estas cosas para que mi gozo llegue a su plenitud en ellos. Yo les he entregado tu palabra y el mundo los odia, porque no son del mundo, como yo tampoco soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los libres del mal. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
Santifícalos en la verdad. Tu palabra es la verdad. Así como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Yo me santifico a mí mismo por ellos, para que también ellos sean santificados en la verdad’’.
Palabra del Señor.

Hermanos Jesús, al final de su discurso de despedida a los discípulos, los entrega al Padre y ora por la unidad. Los años compartidos dejaron entre Jesús y sus discípulos una profunda sintonía, que es al mismo tiempo afectiva, de misión y de destino. Por eso, Jesús ora al Padre para que los respalde con su providencia. El anuncio del Evangelio no es una comunicación fría y distante: requiere compromiso e involucramiento personal, provoca una afectación recíproca; no es algo intelectual, no se trata de comunicar verdades sino de compartir lo que da sentido a la vida. ¡Sé testigo de Jesús!
No una, sino dos veces, mientras oraba por sus discípulos en la Última Cena, Jesús proclamó que ellos no “son del mundo”. El Señor había dedicado mucho tiempo a enseñarles y a prepararlos para que se convirtieran en evangelistas y líderes de su Iglesia. Ya no son los mismos que eran cuando comenzaron a seguirlo. El haber pasado tanto tiempo con él les había transformado tanto la vida como su sentido de pertenencia. El verdadero hogar de los discípulos ya no es el mundo; ahora es el Reino de los cielos.
¿Sabías que tú tampoco perteneces a este mundo? Así es. Por medio de la gracia del Bautismo, has sido “liberado del poder de las tinieblas y llevado al reino de su amado Hijo”. ¡Tú también perteneces al cielo!
Recuerda esto cada vez que estás luchando contra las tentaciones de este mundo o cada vez que te sientes como un extranjero en una tierra extraña. Recuerda que sin importar cómo te sientas, tú tienes todos los derechos y privilegios de los que goza cada ciudadano del cielo:
• Tú tienes el derecho de entrar en la presencia de Dios en cualquier momento para “que él tenga misericordia… y en su bondad te ayude en la hora de necesidad”. Nada puede alejarte del Señor o de su misericordia infinita.
• Tú tienes el privilegio, al contemplar al Señor en oración, de ser “transformado en su imagen misma”. Cada vez que te vuelves al Señor, él te acerca más a la plena gloria del cielo.
• Tú tienes el derecho de decirle a Dios, el Creador de todo, “¡Abbá! ¡Padre!”. Y la razón es que eres su hijo, coheredero con Cristo mismo.
• Tú tienes el privilegio de decir que San Pablo, Santa Teresa de Lisieux, San Carlo Acutis y todos los demás santos son tu hermano o tu hermana. Ellos son tus conciudadanos y juntos “son miembros de la familia de Dios”. No importa cuál sea tu situación, tú nunca estás solo.
Tú perteneces al cielo. Permite que esta verdad se arraigue en tu corazón. Permite que te llene con alabanza y adoración por la bondad y el amor del Señor.

“Señor Jesús, estoy maravillado porque me has hecho parte de tu hogar celestial. Amén”

ARCÁNGEL TADINI, SANTOSACERDOTE Y FUNDADOR, 20 DE MAYOEn Botticino Sera, cerca de Brescia, Italia, san Arcángel Tadini, ...
20/05/2026

ARCÁNGEL TADINI, SANTO
SACERDOTE Y FUNDADOR, 20 DE MAYO

En Botticino Sera, cerca de Brescia, Italia, san Arcángel Tadini, presbítero, que trabajó con empeño por los derechos y la dignidad de los obreros, y fundó la Congregación de Religiosas Obreras de la Santa Casa de Nazaret, dedicada de modo particular a la justicia social. († 1912)
Fecha de canonización: 26 de abril de 2009, durante el pontificado de S.S. Benedicto XVI
Nació en Verolanuova (Brescia, Italia), el 12 de octubre de 1846. Su padre, secretario del Ayuntamiento, se casó en primeras nupcias con Giulia Gadola, con quien tuvo siete hijos y de la que quedó viudo a los 39 años. Después se casó con su cuñada, Antonia Gadola, madre de Arcángel, el cual fue de salud delicada y precaria. Hizo los estudios primarios en su pueblo natal y luego en el instituto de Lovere, como sus hermanos. En 1864 ingresó en el seminario de Brescia, donde se encontraba también su hermano Julio. En aquel período sufrió un accidente que lo dejó cojo para toda la vida.
En 1870 recibió la ordenación sacerdotal. Eran tiempos duros a consecuencia de la lucha por la unificación de Italia y de las tensiones entre el Estado y la Iglesia, caracterizados por una gran pobreza del pueblo, los enfrentamientos políticos y las primeras tentativas de industrialización; pero, al mismo tiempo, había grandes manifestaciones de caridad cristiana y de una profunda religiosidad popular.
Durante su primer año de ministerio, la enfermedad lo obligó a permanecer con su familia. De 1871 a 1873 fue vicario cooperador en Lodrino, pequeña aldea de montaña, y luego capellán en el santuario de Santa María de la Nuez, barrio de Brescia. En ambos lugares fue, al mismo tiempo, maestro nacional. Su atención a las necesidades de la gente constituyó uno de los rasgos característicos de su ministerio sacerdotal, desde el comienzo: cuando, a causa de una inundación, muchos de sus feligreses perdieron todos sus bienes, organizó en la casa parroquial un comedor para 300 personas y dio cobijo a los que se habían quedado sin casa. En 1885 fue enviado a Botticino Sera como coadjutor. A los 41 años de edad fue nombrado párroco arcipreste de aquella iglesia. Celebró allí sus 25 años de párroco, poco antes de fallecer.
Amaba a sus feligreses y no escatimaba ningún esfuerzo con tal de lograr que crecieran humana y espiritualmente. Formó un coro, una banda musical y varias hermandades; reestructuró la iglesia; daba la catequesis apropiada a cada persona; y cuidaba con esmero la liturgia. Prestaba atención especial a la celebración de los sacramentos. Preparaba las homilías teniendo presente la Palabra de Dios, la doctrina de la Iglesia y el camino espiritual de sus fieles.
Su atención pastoral, en tiempos de la primera revolución industrial, se centró, sobre todo, en la pobreza. Se dio cuenta de que la Iglesia era interpelada por los que sufrían en las fábricas, en las hilanderías y en los campos. Siguiendo el ejemplo de otros sacerdotes, fundó la Asociación obrera de mutuo socorro, que garantizaba a las obreras una ayuda en caso de enfermedad, accidente laboral, invalidez o vejez. Los trabajadores más explotados eran las jóvenes; por eso, a ellas dedicó la mayor parte de sus fuerzas. Impulsado por la encíclica Rerum novarum del Papa León XIII, e interpretando los signos de los tiempos, proyectó y construyó una fábrica de tejidos con su patrimonio familiar. En 1895 quedó concluida, con instalaciones y maquinaria de vanguardia. Tres años más tarde, adquirió con un préstamo la casa anexa con el fin de hacer una residencia para las obreras.
Para educarlas fundó, con muchas dificultades, la congregación de las religiosas Obreras de la Santa Casa de Nazaret. Estas religiosas entraban a trabajar en las industrias con las obreras para compartir sus fatigas y tensiones, ganándose el pan con el trabajo; se preocupan de las muchachas y las educan con el ejemplo.
A sus religiosas, y también a las familias, don Arcángel propuso como modelo la Sagrada Familia de Nazaret, en la que Jesús, José y María trabajaron y vivieron con humildad y sencillez. Nuestro Señor no sólo se sacrificó en la cruz, sino que antes, durante 30 años, no se avergonzó de utilizar los instrumentos de carpintero, ni de tener las manos encallecidas y la frente bañada de sudor. Les enseñaba a aceptar la fatiga y las dificultades, ya que nos permiten cooperar en la redención.
A pesar de su frágil salud, don Arcángel sacaba fuerzas de su íntima unión con el Señor, acompañada por la penitencia y la oración. Su confianza en la Providencia era ilimitada. Su humildad y obediencia a sus superiores brillaban en las dificultades.
Debido a sus iniciativas, don Tadini fue objeto de calumnias e incomprensiones, incluso en el ámbito de la Iglesia. En realidad, anticipó los tiempos: intuyó que la religiosa, obrera entre las obreras, podía facilitar una comprensión más positiva del mundo del trabajo, ya no considerado como un lugar contrario a la Iglesia, sino como un ambiente necesitado de fermento evangélico, un mundo con el cual encontrarse más que oponérsele.
Era consciente de que su obra era precursora, pero estaba firmemente convencido de que no era suya, sino de Dios: "Dios la ha querido, la guía, la perfecciona, la lleva a término". Don Tadini, hombre emprendedor, fue un sacerdote auténtico, supo conjugar sabiamente riesgo y fe, amor a los hombres y amor a Dios, austeridad y ternura.
La muerte lo sorprendió, el 20 de mayo de 1912, cuando el sueño de su vida aún no se había realizado, pero, como semilla caída en tierra fértil, dio abundantes frutos.
Fue beatificado por el Papa Juan Pablo II el 3 de octubre de 1999. Con su canonización, Benedicto XVI lo pone como ejemplo a los sacerdotes, lo indica como intercesor a las familias y lo presenta como protector a los trabajadores.

MARTES DE LA SÉPTIMA SEMANA DE PASCUADEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 17,1-11. «PADRE, GLORIFICA A TU HIJO»En aquel ti...
19/05/2026

MARTES DE LA SÉPTIMA SEMANA DE PASCUA
DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 17,1-11. «PADRE, GLORIFICA A TU HIJO»

En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: “Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo también te glorifique, y por el poder que le diste sobre toda la humanidad, dé la vida eterna a cuantos le has confiado. La vida eterna consiste en que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.
Yo te he glorificado sobre la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste. Ahora, Padre, glorifícame en ti con la gloria que tenía, antes de que el mundo existiera.
He manifestado tu nombre a los hombres que tú tomaste del mundo y me diste. Eran tuyos y tú me los diste. Ellos han cumplido tu palabra y ahora conocen que todo lo que me has dado viene de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste; ellos las han recibido y ahora reconocen que yo salí de ti y creen que tú me has enviado.
Te pido por ellos; no te pido por el mundo, sino por éstos, que tú me diste, porque son tuyos. Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío. Yo he sido glorificado en ellos. Ya no estaré más en el mundo, pues voy a ti; pero ellos se quedan en el mundo’’.
Palabra del Señor.

Hermanos Jesús nos transmite la experiencia de la vida que Dios quiere para que el hombre y la mujer lleguen a la plenitud. La vida eterna que Jesús propone es: conocer al Padre como al único Dios verdadero y a su enviado, Jesús el Mesías. Pero en esta simplicidad está la clave. La experiencia de Dios y de Jesús es una realidad existencial, relacional. Sus palabras, salidas de lo más íntimo de su ser, son una verdadera oración. No son fórmulas frías. No son rezos organizados para responder a un acto religioso. El Hijo nos regala su propia relacionalidad con el Padre. Es la que quiere que experimentemos a fin de vivir en plenitud.
En este pasaje de Juan lo que leemos es prácticamente una conversación privada entre el Hijo y el Padre. Como si el Señor hubiera dejado su diario de oración por ahí abierto y pudiéramos leerlo y tener acceso a todo lo que Él habla con su Padre.
Jesús levanta los ojos al cielo y en lugar de pedirle al Padre que lo libere del sufrimiento que viene, se pone a hablar de la gloria. Pero ojo, que su idea de gloria no tiene nada que ver con aplausos o con títulos, para Él la gloria es cumplir la misión que el Padre le ha encomendado, la de dar la vida por nosotros, para que nosotros conozcamos el amor del único Dios verdadero.
Vaya que tenemos mucho que aprender solamente de este primer momento. Jesús lo dice claramente: ‘esta es la vida eterna, que te conozcan a ti’. Es decir, la vida eterna no es algo que empieza cuando nos morimos. A veces pensamos que la fe es como un seguro de vida para el más allá, cuando en realidad es una relación para el aquí y el ahora.
Conocer a Dios es empezar a vivir esa plenitud desde que te levantas, en cómo tratamos a la familia o en cómo enfrentamos un día en el trabajo. No tenemos que esperar al cielo para estar con Dios, podemos empezar hoy mismo abriéndole un espacio en nuestro día: leer o escuchar el Evangelio, como lo estás haciendo ahora y continuar después con una oración sencilla pero dedicada; formándote, preparándote, viviendo una vida sacramental constante y profunda.
Luego Jesús dice: ‘te pido por ellos’. Jesús mismo está intercediendo por nosotros ante el Padre, Él reconoce que somos suyos y que le pertenecemos también al Padre. ¡Qué privilegio tan grande! poder escuchar que no solo ya no somos siervos, sino amigos y que además pide personalmente por ti y por mí.
Sobre la oración, Santa Teresita del Niño Jesús escribió: ‘Para mí la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de gratitud y de amor, tanto en la prueba como en la alegría’.
Ella entendió que orar, como lo hizo Jesús en este pasaje que hoy escuchamos, no es decir palabras raras o palabras domingueras, sino simplemente voltear al cielo a mirar al Padre con total confianza, sabiendo que estamos en sus manos y que la gloria se la damos cada vez que cumplimos con su voluntad, aunque ésta nos represente en ocasiones dolor y sufrimiento.

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