28/05/2022
Un día me acerqué al Señor y lo miré triste!
Le pregunte con temor:
¿qué tienes Señor?
Con gran tristeza en su rostro me contestó:
Mi iglesia!
Mi iglesia no me ve, no ve mis caminos, su corazón está entretenido con los placeres juveniles, se reúnen para competir, ¿quién trae el mejor coche, el mejor vestido, el mejor peinado, quien se expresa mejor, quien es el más popular, quien tiene más estudios teológicos;
Pero su corazón muy lejos está de mi!
No hay oración, no leen mi Palabra, nadie se preocupa por su vida espiritual, creen que reunirse con sus amigos "cristianos" es todo, viven en hipocresía, viven en sus casas peleando, gritando y en la iglesia diciendo: amén, aleluya, se abrazan y se besan;
todo es falsedad!
No viven en amor, no se ayudan, pero si critican y juzgan, hay mucha necesidad en el mundo y nadie le predica a su vecino por vergüenza de su testimonio, creen que vivir en santidad es el todo, ¿dónde está la paz con todos? Existe rencor, odio, egoísmo, envidia;
Se supone que Yo, El gran Yo Soy, vivo en sus corazones, !Yo no puedo vivir en un corazón así! !Yo voy pronto por mi iglesia!
Pero... ¿cúal iglesia? ¿quién va a venir?
sus lágrimas rodaron por sus mejillas, mi corazón tembló y mi cuerpo desfallecía.
Le dije: Señor, ¿qué quieres que haga?
guardó silencio.
Mi amado Esto no es una imaginación o una historia, ésto fue tan real que se estremeció mi alma, mi corazón y todo mi ser por días.
Despertemos Iglesia!!!